CAPÍTULO 66 — MULTIVERSO 59: EL LUGAR DONDE NACIÓ INFINITY Y EL SECRETO QUE NADIE SABÍA
La nave descendió en un mundo que parecía tejido de luz y silencio. No había montañas de piedra ni ríos de agua común. El suelo brillaba con una suavidad que cambiaba de tono al caminar sobre él, y en el horizonte se veían formas que no eran edificios, sino que parecían pilares de energía pura que se alzaban hasta perderse de vista. El aire era ligero, y se sentía una calma tan profunda que parecía que el tiempo mismo respiraba despacio.
En ese lugar vivían los seres que habían visto nacer a Infinity. Eran seres altos, de formas fluidas y serenas, que se movían sin hacer ruido. Cuando Texnolollir, Terrari, Perfección y la Reina Slime bajaron de la nave, los recibieron con una reverencia llena de respeto, como si supieran desde hacía mucho tiempo que algún día vendrían a preguntar por él.
LA VERDAD QUE NADIE LES HABÍA DICHO
Los llevaron hacia el centro de ese mundo, donde una plataforma de luz blanca brillaba con una intensidad que no cegaba, sino que abrazaba. Y allí, el más anciano de esos seres, con una voz que sonaba como el eco de mil corrientes de agua, comenzó a hablar.
EL ANCIANO
— Ustedes ya saben de Mega. Ya saben de Infinity. Ya saben que lo entrenó, que lo guió, que lo vio crecer. Pero hay algo que nadie les dijo. Algo que guardamos como el secreto más grande de este multiverso. Algo que ni el propio Mega llegó a comprender del todo.
Texnolollir dio un paso adelante, sintiendo que lo que iba a escuchar cambiaría todo lo que creía saber.
TEXNOLOLLIR
— ¿Qué es? ¿Qué no nos dijeron?
EL ANCIANO
— Infinity no fue superado porque llegó a su límite. Infinity no se quedó atrás porque ya no tenía más para enseñar. Infinity simplemente se dejó superar. Lo hizo a propósito. Lo hizo con amor. Y lo hizo porque así lo había decidido él.
Hubo un silencio profundo. Terrari lo miró con los ojos muy abiertos. Perfección procesó las palabras y por un instante no supo qué decir. Y la Reina Slime, abrazada al brazo de Texnolollir, apretó su mano con fuerza, sorprendida por esa revelación.
EL PODER SIN LÍMITES
EL ANCIANO
— Infinity nació aquí. Y desde el primer momento en que abrió los ojos, algo lo hacía diferente a todos nosotros. Nosotros tenemos un techo. Un límite que alcanzamos y ya no podemos cruzar. Él no. Infinity no tiene límite. Su poder no se detiene. No se agota. No tiene techo que lo contenga. Si él quisiera, en un abrir y cerrar de ojos podría hacerse más poderoso que cualquier ser que haya existido. Más poderoso que cualquier dios, cualquier rey, cualquier creador de multiversos.
TERRARI
— ¿Eso significa que… que Infinity podría ser más poderoso que el propio Mega?
EL ANCIANO, asintiendo con solemnidad:
— Sí. Y mucho más. Cada vez que Mega crecía, Infinity podía haber crecido más rápido. Cada vez que Mega se hacía más fuerte, Infinity podía haber multiplicado su poder en un instante. Pero no lo hizo. Cada vez que Mega daba un paso adelante, Infinity daba un paso atrás. No porque no pudiera seguirlo. Sino porque quería que Mega fuera primero. Quería que Mega brillara sin que nadie lo eclipsara. Quería que el mundo tuviera a alguien a quien mirar, sin que siempre estuviera él ahí, cubriéndolo todo con su sombra.
EL QUE PODRÍA HABERLO HECHO TODO
La Reina Slime lo miró con una mezcla de asombro y emoción.
LA REINA SLIME
— ¿Entonces… él se hizo el segundo? ¿Sabiendo que podía ser el primero?
EL ANCIANO
— No se hizo el segundo. Se hizo el suelo sobre el que el primero caminaba. Y hay algo más. Algo que hace que todo sea aún más impresionante. Ese ser que mató a Mega… ese ser llamado Domi… Infinity podría enfrentarlo. Podría hacerlo fácilmente. Podría estar frente a él mañana, y en un parpadeo terminar con todo. Ningún ser, por más poderoso que sea, puede contra alguien que no tiene límite de poder.
Todos se quedaron sin palabras. Si eso era verdad… entonces todo lo que habían pensado sobre el camino que tenían por delante cambiaba por completo.
PERFECCIÓN
— ¿Por qué no lo hace? Si puede detenerlo… ¿por qué espera?
EL ANCIANO
— Porque Infinity cree que hay algo más importante que ganar batallas. Cree que hay algo más fuerte que su propio poder. Cree que ustedes… que Mega… que todos los que caminan por los multiversos… tienen que encontrar su propio camino. Tienen que crecer por sí mismos. Tienen que aprender, caer, levantarse, y descubrir de qué están hechos. Si él resuelve todo ahora mismo… nadie aprende. Nadie crece. Nadie descubre su propia fuerza. Y eso… eso para él sería como no haber hecho nada.
LA ESPERA
EL ANCIANO
— Así que espera. Se queda en silencio. Se mantiene al margen. Y cada día que pasa, podría intervenir y no lo hace. No porque no pueda. Sino porque confía. Confía en que hay otros que van a estar a la altura. Confía en que el esfuerzo de todos juntos vale más que una sola victoria fácil ganada por él. Y tal vez… tal vez también espera el momento en que Mega regrese. Porque si Mega regresa… entonces sí, los dos juntos podrían hacer lo que ninguno podría hacer solo.
Texnolollir miró hacia el horizonte infinito de ese mundo, imaginando a ese Espinosaurio blanco, quieto, poderoso más allá de lo que se podía medir, esperando en silencio, sin que nadie supiera lo que era capaz de hacer.
TEXNOLOLLIR
— Es la forma más grande de humildad que jamás escuché. Tenerlo todo. Poderlo todo. Y sin embargo… quedarse atrás para que otros puedan brillar.
LA REINA SLIME, con los ojos brillantes:
— No es solo humildad. Es amor. El amor más grande que existe: dejar que la persona que amas sea más grande que vos mismo, aunque vos puedas ser más grande que ella.
EL ANCIANO les sonrió, con una sonrisa que parecía abarcar todo el multiverso.
EL ANCIANO
— Ahora ya saben la verdad. Ahora ya saben quién es Infinity. Y ahora saben también que mientras él esté esperando… hay algo más grande que su poder manteniéndolo quieto. Y ese algo… es la esperanza de que ustedes sean quienes cambien todo.
LA PARTIDA
Cuando subieron a la nave, todos iban pensativos. Sabían que ahora había una pieza más en ese rompecabezas gigante que estaban armando. Sabían que en algún lugar, Infinity esperaba. Sabían que podría terminar todo en un instante y no lo hacía. Y sabían que si algún día lo necesitaban… tal vez, solo tal vez, él dejaría de esperar.
La Reina Slime se acercó a Texnolollir y le susurró bajito, mientras la nave se alejaba de ese mundo de luz:
— ¿Sabés qué pienso? Pienso que cuando todo termine… cuando todo esté bien… vamos a tener que ir a buscarlo. Y vamos a tener que decirle que ya no tiene que esperar más. Que ya brillamos lo suficiente. Y que ahora… le toca a él.
Texnolollir la miró, apretó su mano, y asintió. Porque sabía que ella tenía razón. Y sabía también que el día en que Infinity decidiera dejar de esperar… el universo entero se iba a dar cuenta de lo que había estado perdiendo todo este tiempo.