The Abandoned Empress

Capítulo 3: La primera grieta del destino

El nuevo comienzo

La mañana llegó con luz suave atravesando las ventanas del antiguo hogar Roscent.

Aria ya no era la misma.

Ahora observaba cada detalle con una precisión distinta: los pasos de los sirvientes, los horarios de la casa, las conversaciones que antes ignoraba… todo era información.

Todo era una oportunidad.

El primer encuentro

En el jardín principal, risas delicadas flotaban entre las flores.

Ahí estaba ella.

Mielle.

Pequeña, impecable, con una expresión dulce que engañaría a cualquiera.

—Aria, ¿quieres jugar conmigo? —preguntó con una voz suave.

En su vida anterior, esa frase había sido el inicio de muchas cadenas invisibles.

Pero esta vez… Aria sonrió.

No una sonrisa inocente.

Una calculada.

—Claro —respondió.

El cambio invisible

Mientras jugaban, Aria notó algo diferente.

Mielle no era tan cuidadosa como recordaba. Sus palabras aún no tenían el filo oculto de la adultez.

Este era el momento perfecto.

La oportunidad de cambiar pequeñas cosas… antes de que el veneno creciera.

La primera decisión

En lugar de seguir el juego como antes, Aria tomó una ruta distinta.

  • Evitó una conversación clave que en el futuro había generado rumores.
  • Interrumpió una escena que normalmente habría reforzado la imagen perfecta de Mielle.
  • Observó sin ser vista a los sirvientes que más tarde se volverían aliados o enemigos.

Cada movimiento era silencioso.

Pero el destino… ya estaba reaccionando.

La sensación extraña

De pronto, el reloj de arena en su bolsillo brilló tenuemente.

Aria se detuvo.

Algo había cambiado.

No mucho.

Pero suficiente para notarlo.

El futuro… ya no era exactamente el mismo.

Y eso significaba que el juego había comenzado de nuevo.




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