The Academy

09: Su visita es muy inesperada, príncipe Valtheron

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— Su visita es muy inesperada, príncipe Valtheron.

— Lamento venir sin aviso previo, lady Amellaly.

— No pasa nada, hijo. Es agradable conocer al futuro esposo de mi nieta – A diferencia de lo que había creído, el ambiente en la mesa era bastante relajado; parecían una familia amable, a diferencia de lo que mostraban en público.

— Entonces, ¿Ya es oficial? ¿Mi hermana será la próxima reina, padre?

— Sí, Nicholas. Tu hermana está comprometida con su majestad Valtheron.

— Es emocionante saberlo. Ya quiero ver a mi hermana como la primera reina demoníaca.

— ¿Supones que habrá otra? — La inocencia que la señora Amellaly trataba de transmitir me resultó tan repugnante que solo pude mirar el buen corte de carne que tenía en mi plato.

— La reina Uriel desea arreglar otro matrimonio con un arcángel, pero aún no se barajan las probabilidades. — Miré de reojo a Lilith, quien parecía saber cuál era el contexto de aquel compromiso con Ariadne. ¿Cómo pude olvidar que Lilith era la mejor amiga de Lucifer? Era seguro que ella se enteraría. Debía prestar más atención a los movimientos de Lucifer. Si bien quien aceptó el matrimonio fue Casper, Lilith podría cancelarlo en cualquier momento, al menos hasta que ambos padres pacten el matrimonio.

— Y si llegaran a aceptar el compromiso con la otra mujer, ¿Puedes mantener un matrimonio con las dos? — Comentó interesado Nicholas, pero la idea de que el futuro esposo de su hermana tuviera otra mujer parecía incomodarla.

— Si ella está de acuerdo, sí. — Tomé la mano de la azabache, levantándola un poco, captando por completo su atención. Por alguna razón, no había querido verme desde que se enteró que venía a pedir su mano. — No haría nada que la incomodara.

Alrededor de la mesa solo se escuchó un pequeño bulleo, mostrando que lo que acababan de ver les había provocado cierta ternura y alegría, dándome una pequeña oportunidad para involucrarme en su familia. Mientras tanto, ella solo me miraba sorprendida, con las mejillas sonrojadas, por alguna razón. Fue impresionante cómo logré ganarme a su familia con un par de palabras; no sabía que eran tan románticos.

— Me quedo tranquilo, estás con un buen hombre, Enna. — Declaró su hermano, quien ni siquiera había podido dar un solo bocado a su carne. ¿Quizás estaba molesto?

La cena continuó más animada de lo que esperaba, dándome un aire de confianza entre ambas familias, a pesar del conflicto que siempre parecía existir entre ellos. No entendía por qué mostraban una rivalidad fuera de su casa, pero aquella cuestión ya no me involucraba; oficialmente estaba comprometido.

— ¿Estás bien? Te veo algo roja. — Hablé mientras me encaminaba hacia la sala de estar después de la animada comida.

—No importa eso. ¿Cómo salió lo de la niña? — Aquel aire de ternura que acompañaba aquella tonalidad en sus mejillas cambió a uno de preocupación. Era evidente que también le interesaba y eso me mantenía tranquilo, aunque pensar en las reacciones de Lucifer y Leonor me inquietaba bastante.

— Ella está bien. Uriel va a ayudar. — La de cabello azabache se dejó caer en el sillón, soltando un enorme suspiro de alivio.

— Haciendo de lado todo eso, ¿Cómo es que ya estabas comprometido, Mallory? ¡Y con un ángel!

— Kenna, estoy a tu lado, no necesitas gritar. Y sí, estoy comprometido con ella, pero la historia es muy larga.

— Tenemos suficiente tiempo; vienen por ti hasta dentro de dos horas.

— No me refiero a eso. Hay información y datos que no puedo decir aquí. Tranquila, te aseguro que ese compromiso no arruinará tu recompensa ni la seguridad de la niña. — La de cabellos oscuros se veía decaída ante la confirmación de un segundo compromiso. ¿Por qué se entristecerá por algo así?

— ¿Y cuándo la podrás adoptar? — Habló después de estar casi cinco minutos en silencio.

— Cuando nos casemos.

— ¿Y no habrá complicación con tu otra prometida?

— Kenna... ¿Estás bien? ¿Te molesta que esté comprometido con un ángel?

— Me molesta que no me lo hayas dicho y me hayas obligado a aceptar que tengas otra esposa, Valtheron.

— Kenna, yo tampoco sabía de ese compromiso; lleva casi diez días desde que me enteré. — Le susurré, tomando su mano y abrazando su cuerpo, logrando que así solo ella pudiera escucharme, pues varios de los primos de Kenna paseaban por toda la casa sin la posibilidad de hablar solo con ella.

— ¿Qué?

— Me encantaría darte toda la información, pero créeme que cuando pueda te lo diré todo, ¿Okey? — Moví un ligero mechón de su cabello detrás de su oreja, y volvió a aparecer aquel color rojizo en sus mejillas que comenzaba a gustarme. No solo eran sus primos los que se paseaban por toda la casa con el pretexto de estar haciendo algo, sino que sus tíos y abuelos comenzaron a adoptar el mismo procedimiento. Necesitaba convencerlos de que en verdad sentía algo amoroso por esta mujer, sobre todo a su abuela materna, Amellaly.

— Lamento que mi esposo te haya hecho esperar. Sé que quizás debes tener el tiempo medido gracias a Lucifer. Te recibiremos ahora mismo, gustosos. — Acaricié la mejilla de Kenna antes de ponerme de pie, acercándose sigilosamente a su oído.

— Te prometo que todo saldrá bien; yo me encargaré de eso. Tú solo asegúrate de verte hermosa para nuestra boda. — No logré ver su reacción, gracias a que Lilith ya me estaba esperando, pero me quedé con ganas de verla. Aunque podía imaginarme que ese color había pasado de estar solo en sus mejillas a extenderse por toda su cara.




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