The backrooms: Al otro lado del universo

Prologo erroneo 01

Una explosión retumba en una habitación, seguida por otra en distintos espacios, generando ecos que se multiplican en las paredes, las cuales se fragmentan en diminutos vértices antes de desintegrarse.

-¡Qué hiciste! ¡Teníamos un plan infalible! -exclamó, con una desesperación incontenible. El joven intentaba comprender que la figura frente a él no era su propio reflejo, sino algo ajeno, como si se tratara de un espejismo o de una pesadilla encarnada. A su lado, su compañero se desangraba, y él solo podía observar, impotente, cómo el dolor se transformaba en sollozos y recriminaciones.

-Jaja... Sabes bien que esto jamás acabaría bien. Siempre fuiste el sabelotodo, ¿no? Anda, arréglalo, ¡porque fuiste tú quien nos metió en este maldito problema! -replicó, furioso, alzando el arma y apuntando al herido, quien, hasta entonces, no había mostrado piedad ni al recibir un disparo.

-¡Pudrete! Siempre hicimos lo correcto, aunque tú tuvieras que actuar de esta manera -dijo el herido con sus últimas fuerzas, cada palabra entrecortada por la tos y la sangre que lo asfixiaban.

-¡Alerta, alerta! Campo antinatural. Chip actualizado: virus neutralizado. Iniciando protocolo de reinicio... 97% -retumbó una alarma en todas las salas. Incluso en una, un hombre, sentado en su puesto, observaba con una sonrisa casi psicópata a través de las cámaras la escena que se desarrollaba.

-Lo siento, pero esto se acabó -dijo el joven mientras levantaba su arma, a punto de disparar. El otro, sin saber qué hacer, solo pudo resignarse a su destino.

-98...%... 99...% -anunciaban las palabras de la máquina, presagiando el inicio de algo trascendental. En el preciso instante en que el disparo estaba a punto de consumarse, el herido se abalanzó para impedirlo, y en ese momento el joven fue empujado hacia la puerta.

-¡Corre! -fueron las últimas palabras, pronunciadas mientras sus miradas se despedían, cargadas de dolor y decepción.

-¡100%! Iniciando proyecto: Colapso 2.322 -anunció la única máquina. De inmediato, una explosión nuclear, semejante a la detonación de una devastadora bomba, sacudió el recinto a diversas distancias, reduciendo todo a escombros.

-¡Noooo! -fue lo único que pudo exclamar antes de sumirse en un vacío existencial, o al menos, eso creía.




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