Una explosión retumba en una habitación, seguida por otra en distintos espacios, generando ecos que se multiplican en las paredes, las cuales se fragmentan en diminutos vértices antes de desintegrarse.
-¡Qué hiciste! ¡Teníamos un plan infalible! -exclamó, con una desesperación incontenible. El joven intentaba comprender que la figura frente a él no era su propio reflejo, sino algo ajeno, como si se tratara de un espejismo o de una pesadilla encarnada. A su lado, su compañero se desangraba, y él solo podía observar, impotente, cómo el dolor se transformaba en sollozos y recriminaciones.
-Jaja... Sabes bien que esto jamás acabaría bien. Siempre fuiste el sabelotodo, ¿no? Anda, arréglalo, ¡porque fuiste tú quien nos metió en este maldito problema! -replicó, furioso, alzando el arma y apuntando al herido, quien, hasta entonces, no había mostrado piedad ni al recibir un disparo.
-¡Pudrete! Siempre hicimos lo correcto, aunque tú tuvieras que actuar de esta manera -dijo el herido con sus últimas fuerzas, cada palabra entrecortada por la tos y la sangre que lo asfixiaban.
-¡Alerta, alerta! Campo antinatural. Chip actualizado: virus neutralizado. Iniciando protocolo de reinicio... 97% -retumbó una alarma en todas las salas. Incluso en una, un hombre, sentado en su puesto, observaba con una sonrisa casi psicópata a través de las cámaras la escena que se desarrollaba.
-Lo siento, pero esto se acabó -dijo el joven mientras levantaba su arma, a punto de disparar. El otro, sin saber qué hacer, solo pudo resignarse a su destino.
-98...%... 99...% -anunciaban las palabras de la máquina, presagiando el inicio de algo trascendental. En el preciso instante en que el disparo estaba a punto de consumarse, el herido se abalanzó para impedirlo, y en ese momento el joven fue empujado hacia la puerta.
-¡Corre! -fueron las últimas palabras, pronunciadas mientras sus miradas se despedían, cargadas de dolor y decepción.
-¡100%! Iniciando proyecto: Colapso 2.322 -anunció la única máquina. De inmediato, una explosión nuclear, semejante a la detonación de una devastadora bomba, sacudió el recinto a diversas distancias, reduciendo todo a escombros.
-¡Noooo! -fue lo único que pudo exclamar antes de sumirse en un vacío existencial, o al menos, eso creía.
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Editado: 29.05.2026