The bakery next door

Vuelo del Amor: turbulencias incluidas

CAPÍTULO 22—

El departamento estaba tibio, iluminado por las luces amarillas del techo y el aroma suave del té de jazmín que Ha-eun acababa de preparar.

Luego del regreso de la excursión su cabeza seguía siendo un desastre emocional con nombre y apellido: Kang Min-jae.

Estaba en pijama, sentada en el futón, abrazando un cojín, cuando Jisoo salió del baño con mascarilla facial, pantuflas de ositos y una energía tan explosiva que daba miedo.

—Bueno, amiga... —dijo Jisoo levantando una ceja—. Ahora ajusta tu cinturón... porque vamos a despegar en el vuelo del amor entre Jisoo y el guapísimo, irresistible, incrustable-en-mi-corazón... ¡DOHAN!

Se dejó caer al lado de Ha-eun dramáticamente.

Ha-eun soltó una risa suave.

—Ok, ok... estoy lista. —Hizo como si se abrochara un cinturón imaginario—. ¿Qué pasó? ¿Qué hiciste? ¿Qué te hizo?

Jisoo se llevó las manos al pecho como si le diera un infarto de amor.

—Ha-eun... estoy... ¡ENAMORAAAAAADA!

Pero enamorada nivel: si él me dice "vamos a plantar papas al sur de Corea", yo digo "¿cuántos sacos compramos?"

Ha-eun soltó una carcajada.

—A ver, cuenta todo.

Jisoo tomó aire como si fuera a narrar un drama histórico.

—Fuimos al parque, ¿ok? Él quería enseñarme a jugar un deporte absurdo que claramente fue creado para humillarme. Y yo, intentando actuar normal, terminé convertida en un fideo sin control. Me caí. ¡ME CAÍ! Y él... él cayó encima de mí...

Ha-eun abrió los ojos.

—¿Encima-encima? ¿O encima cerca? ¿O encima estilo película con música de violines?

—Encima estilo película con música de violines, viento, pétalos de cerezo aunque no era temporada y mi alma ascendiendo a un plano superior.

Ha-eun se mordió el labio para no reír.

—¿Y luego?

—Luego lo miré a los ojos y— Jisoo suspiró dramáticamente —sentí que me moría. O sea, ¿por qué? ¿Por qué me vuelvo tan torpe con él? ¿Qué me pasa? ¡Es que ni siquiera sé cómo se sostiene una pelota, HA-EUN!

Ha-eun la miró con toda la seriedad del mundo, colocó una mano sobre su hombro y dijo:

—Bienvenida a mi mundo.

Jisoo soltó una carcajada tan fuerte que tuvo que cubrirse la boca.

—¡Es que sí! ¡Me vuelvo idiota! Y luego, encima, cuando íbamos de regreso... Dohan me dijo que soy linda. L-I-N-D-A.

Amiga, si él supiera cómo se me enredaron los pies, parecería un origami.

Ha-eun se derritió de emoción.

—Eso es muy lindo...

—¡¿Verdad?! Y lo peor... LO PEOR... —Jisoo se tapó la cara— es que cuando me invitó a salir, mi cerebro hizo leaving the chat y solo quedé yo sonriendo como zombi recién enamorado.

Las dos se miraron, estallaron en risas y terminaron abrazándose, revolcándose entre almohadas, como dos adolescentes en pleno colapso hormonal.

La tarde se volvió noche.

Y entre risas, confesiones y té caliente, terminaron viendo una película romántica.

Una de esas con un príncipe heroico, caballos blancos y castillos imposibles.

En la pantalla, el protagonista rescataba a la princesa atrapada en una torre.

Ha-eun suspiró... profundo... peligrosamente profundo.

—Ay no... ya va a empezar su imaginación loca —dijo Jisoo sin despegar la mirada del televisor.

Y sí.

Ha-eun cerró los ojos un segundo...

ENSUEÑO DE HA-EUN

Ella estaba en una torre altísima, con una melena larga y brillante como si hubiera usado mil litros de acondicionador.

—¡Oh no! ¡Estoy atrapada! —decía Ha-eun dramáticamente.

Abajo, aparecía Kang Min-jae... con armadura negra, montado en un caballo blanco reluciente.

Con el viento moviendo su cabello perfecto y el sol iluminando su mandíbula cortante.

—Ha-eun. —Su voz retumbaba—. Subiré por ti.

Ella sonreía tontamente y soltaba su larguísimo cabello desde la torre.

Kang tomaba el cabello... y trepaba con fuerza heroica.

Estaban a 10 centímetros de verse cara a cara.

Ojos intensos.

Música épica.

Un momento perfecto...

Hasta que Ha-eun, nerviosa, movió el cabello sin querer.

Kang perdió el agarre.

—¿¡AHHHHHHHHH!? —gritó mientras caía en espiral hacia abajo, agitando los brazos como pulpo desesperado.

—¡AY NO! —gritaba Ha-eun— ¡SEÑOR KAAAAANG!

PLOF.

Fin del sueño.

—¿Estás bien? —preguntó Jisoo, viéndola regresar a la vida.

—Sí... sí, solo... eh... imaginé algo —dijo Ha-eun tomando su té para disimular.

—Ajá. Claro. "Algo".

Ambas rieron.

En ese momento, en la película comenzó una escena en un barco, claramente inspirada en Titanic.

Perfecta para que ahora fuera el turno de Jisoo.

Y como si el universo lo hubiera planeado...

Jisoo entró en trance.

ENSUEÑO DE JISOO

Ella estaba en un barco enorme, con un vestido hermoso, el viento levantándolo como escena principal de drama de época.

Dohan estaba detrás de ella, sujetando su cintura con delicadeza.

—Confía en mí —susurraba él, voz profunda, romántica.

El sol los bañaba con luz dorada.

El océano brillaba.

La música subía.

Era la escena perfecta.

—Dohan... —susurraba Jisoo con mirada soñadora.

Él la abrazaba un poco más fuerte...

Cuando de pronto...

¡PFFFFF!

Una gaviota le dejaba caer una bomba blanca justo en la cabeza a Jisoo.

—¡¿QUÉEEEEEEEE?! —gritaba ella mientras Dohan intentaba limpiarla torpemente.

La música romántica moría.

La escena se desarmaba.

Jisoo volvía en sí con un espasmo.

Ha-eun la miró.

Jisoo la miró.

Silencio.

Un segundo.

Dos segundos.

Y ambas estallaron en carcajadas tan fuertes que tuvieron que agarrarse el estómago.

—Estamos MAL —dijo Ha-eun llorando de risa.

—Muy mal —respondió Jisoo, con lágrimas en los ojos—. Pero mal de amor, amiga.

Se abrazaron entre risas.

Y ahí, en ese pequeño futón, con una película romántica de fondo, dos tazas de té y corazones al borde del colapso, ambas sintieron lo mismo:



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En el texto hay: romance, kdrama, jefeyempleada

Editado: 22.01.2026

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