Capítulo 23
La mañana siguiente al viaje, Ha-eun despertó con el corazón latiendo más rápido de lo normal.
No sabía si era por los ronquidos de Kang que recordaba, por la cercanía en la cama o por la mirada bajo el agua.
Pero sabía que algo había cambiado.
Se vistió apresuradamente y salió rumbo al bakery.
Entró por la puerta con un suspiro decidido.
—¡Buenos días! —dijo con una sonrisa demasiado amplia.
Lee Dohan, que estaba preparando la masa, la miró... y parpadeó.
—Ha-eun... ¿estás bien? Te ves... brillante.
—¡Estoy perfectamente bien! ¡Nunca he estado mejor! —respondió pero en un tono demasiado alto y moviéndose como un robot.
Cada vez que Kang Min-jae pasaba cerca...
Ha-eun se congelaba.
Literal.
Como si alguien hubiera apretado un botón de "pausa".
Y luego, cuando él se alejaba...
Se desenpausaba tan rápido que perdía el equilibrio.
—Ah... —susurró Dohan, observando la escena—. Esto ya es raro.
A los diez minutos...
Ha-eun se tropezó con la pata de una mesa.
Luego chocó con la puerta del horno.
Luego casi tiró una bandeja de galletas.
Luego dejó caer una caja de azúcar.
Dohan se acercó discretamente a Kang.
—Min-jae ... —susurró—. Algo no anda bien con ella.
Kang resopló, negándose a mirar.
—Solo está siendo ella.
Pero cuando volvió a pasar, Ha-eun se resbaló y casi cayó de bruces.
Kang tuvo que atrapar la bandeja antes de que tocara el suelo.
—Ah... —Dohan levantó las cejas—. Sí, claro. "Solo está siendo ella".
Ha-eun llevaba una taza de café bien caliente hacia un cliente que había pedido extra espuma.
Mientras caminaba, vio a Kang salir de la oficina.
El corazón le dio un salto y...
¡se trastabilló!
—¡Ay, no, no, no! —alcanzó a decir antes de que la taza volara.
El café terminó en el piso.
El vaso rodó hasta la mesa del cliente.
Y el cliente se levantó indignado.
—¡Señorita! ¡Mi café!
Ha-eun hizo una reverencia profunda.
—¡Lo siento mucho! ¡De verdad, mucho! ¡Perdón! ¡Perdón! ¡Perdón! —repetía haciendo reverencias frenéticas.
El cliente seguía reclamando.
Dohan corrió a ayudarla, tratando de calmar al cliente.
Desde la oficina, Kang cerró los ojos, como si el universo le estuviera poniendo a prueba.
Dohan se acercó a él.
—Min-jae... ¿podemos hablar? —preguntó con cautela.
—Está bien —respondió Kang entrando en la oficina.
Dohan cerró la puerta detrás de él.
—¿Qué está pasando entre tú y Ha-eun?
Kang frunció el ceño.
—Nada, y ya me hiciste esa pregunta.
—¿Seguro?
—Seguro.
Dohan levantó una ceja.
Se inclinó un poco, señalando hacia afuera con la mano.
—Kang... ¿no ves eso?
Ambos miraron por el vidrio de la oficina.
Ha-eun seguía haciendo reverencias mientras otro cliente reclamaba porque ella sin querer le echó encima una bandeja de pasteles.
—Lo siento... ¡perdón! ¡Perdón! —seguía Ha-eun, casi llorando.
El cliente estaba indignado.
Ha-eun sudando.
El piso un caos.
Dohan volvió a mirar a Kang.
—Yo veo a una Ha-eun muy nerviosa desde que regresaron.
Y tú la evitas. Eso es sospechoso.
Kang soltó un resoplido monumental, casi un huracán contenido.
—No está pasando nada raro —insistió, aunque no sonó muy convincente.
Caminó hacia su silla, se dejó caer en ella y recostó la cabeza mirando el techo con frustración.
—Kang... —dijo Dohan con tono suave—. Solo quiero ayudar.
Kang suspiró profundamente.
—No pasa nada —repitió una última vez—. ¿Podrías dejarme solo?
Dohan asintió.
—Claro.
Salió de la oficina, cerrando la puerta despacio.
Kang quedó solo.
Miró hacia la ventana de cristal que daba a la parte frontal del bakery.
Ahí estaba Ha-eun.
Tratando de ayudar a Dohan, que estaba disculpándose con el cliente y ofreciendo un café y pastel gratis por las molestias ocasionadas.
Ella hacía reverencias de nuevo, se le había enredado el delantal, y parecía un desastre viviente...
pero un desastre que él no podía dejar de observar.
Y entonces sucedió.
Sonrió.
No una sonrisa sarcástica, no una mueca.
Una sonrisa genuina.
Suave.
Cálida.
Pero al darse cuenta de que estaba sonriendo...
parpadeó sorprendido.
Se tocó la comisura de los labios, como si no reconociera su propia expresión.
Miró de nuevo hacia Ha-eun.
Y murmuró, casi sin voz, como si no pudiera evitarlo:
—¿Qué me pasa contigo, Ha-eun?
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Ahhhhh me muerooo Kang finalmente te inmutaste con Ha-eun jajaja al menos sé que lo hace reír jeje ya eso es algo, pero que dicen ustedes, hay corazón? Kang siente algo por Ha-eun?