The bakery next door

Café caliente, corazones calientes y espías pésimos

CAPÍTULO —

El silencio entre Ha-eun y Kang era tan denso que podía cortarse con un cuchillo de mantequilla.

Kang tomó aire, incómodo, rígido, con la mirada fija en un punto indeterminado de la mesa como si allí estuviera la respuesta a todos sus problemas.

—Ha-eun... —dijo finalmente, su voz baja, tensa— tenemos que... hablar.

Ha-eun tragó saliva.

Sus manos estaban entrelazadas en su regazo, apretadas.

Sus mejillas rosadas.

Y sus ojos evitaban los de él como si mirarlo directamente fuera peligroso para la vida humana.

—Sí... —susurró ella—. Supongo que sí.

Kang cerró los ojos un segundo, como reuniendo valor.

—Pero... —agregó— este no es el lugar.

Ha-eun lo miró al fin.

—¿Eh?

Él se aclaró la garganta, incómodo.

—No quiero hablar de... eso aquí. Hay demasiada gente. Demasiados ruidos. Y... —desvió la mirada, incómodo— demasiadas interrupciones.

Justo en ese momento, Dohan y Jisoo asomaron las cabezas por detrás del mostrador como dos espías de quinta categoría.

Ha-eun y Kang se quedaron congelados.

Jisoo se agachó a toda velocidad.

Dohan la siguió.

Parecían dos pingüinos escondiéndose detrás de una mesa baja.

Kang suspiró con frustración.

—...Exacto. Demasiadas interrupciones.

Ha-eun sintió el corazón latiéndole con fuerza.

—Entonces... ¿qué querías decirme? —preguntó ella bajito.

Kang clavó los ojos en la taza de café como si fuera un enemigo.

—Sobre por qué no he ido a la panadería estos días.

Ha-eun respiró profundo.

Finalmente lo iba a decir.

Mientras tanto, detrás del mostrador...

Jisoo estaba con el vaso de café en la mano, inclinándose hacia adelante como si eso la volviera invisible.

—No escucho nada —susurró.

—Jisoo, deja de moverte tanto —dijo Dohan intentando mantener el equilibrio—. Vas a tirar eso—

—¡Shh! —lo calló ella—. Estoy en modo espía profesional.

Dohan arqueó una ceja.

—¿Modo qué?

—Profesional —repitió con orgullo—. Mi talento oculto.

Justo cuando dio un pequeño paso para acercar la oreja...

¡resbaló con una gota de café en el piso!

Su vaso salió volando...

y su mano, intentando no caer, empujó el vaso en dirección a—

—¡Dohan, cuidado! —gritó Jisoo.

Demasiado tarde.

FLOOOSH

El café cayó directamente sobre los pantalones de Dohan.

—¡AAAAH! ¡Está caliente! —gritó él, levantando las piernas como un flamingo desesperado.

—¡Ay, ay, ay, perdón, perdón! —exclamó Jisoo entrando en modo desastre absoluto.

Tomó un plato de cartón de una mesa cercana y empezó a abanicarle los pantalones.

FLAP FLAP FLAP FLAP

—¡No soples eso! ¡Haces que se vea peor! —dijo Dohan sonrojadísimo, mientras dos clientes los miraban con ojos gigantes, entre shock y risa—

—¡Pero es que te vas a quemar la piel delicada! —dijo Jisoo abanicándolo con energía sobrehumana.

—JISOO, ¡BASTA!

De vuelta a la mesa

Ha-eun y Kang observaban la escena al fondo como si estuvieran viendo un circo improvisado.

Jisoo seguía soplando.

Dohan seguía tratando de no morir de vergüenza.

Un par de personas grababan con sus celulares.

Ha-eun se cubrió la boca para no reír.

Kang cerró los ojos, resignado.

—Como iba diciendo —retomó con voz grave— no he ido al bakery porque... no sabía cómo actuar contigo.

Ha-eun lo miró, sorprendida.

—¿Conmigo?

Kang asintió.

—Después de la excursión... estabas... —pausa— diferente.

Ha-eun sintió su corazón tropezar.

—¿Diferente cómo?

Kang se tensó.

—No lo sé. Me mirabas raro. Estabas nerviosa. Torpe. Y pensé que... quizá te incomodaba que yo estuviera cerca.

Ha-eun abrió la boca, sorprendida.

—¿Incomodarme? ¡No!

Kang apretó los puños, tratando de mantener el control.

—Y luego... —tragó duro— pensé que tal vez había hecho algo incorrecto. O que te causaba problemas. Y preferí... mantener distancia.

Ha-eun negó con fuerza.

—No, tú no... tú no hiciste nada. Yo solo... —se mordió el labio— no sé cómo actuar cuando estoy contigo.

Kang exhaló lentamente.

—Creí que lo mejor era evitar el bakery. Hasta que decidiera... qué hacer.

Los ojos de Ha-eun se suavizaron.

—Yo... no quiero que me evites —susurró.

Kang tragó saliva.

La miró.

De verdad la miró.

Ese momento era tan íntimo que el mundo alrededor parecía desvanecerse.

Bueno... excepto por:

—¡JI-SOO! ¡DEJA DE ABANICARME LA ENTREPIERNA! —gritó Dohan de repente.

—¡PERO TE QUEMAS! —respondió ella desesperada, abanicando más rápido que antes— ¡SOY TU SALVACIÓN!

—¡ERES MI DESTRUCCIÓN!

FLAP FLAP FLAP FLAP

Ha-eun y Kang se quedaron petrificados.

Luego, lentamente, Ha-eun sonrió.

Y para sorpresa del universo...

Kang también.

Solo una pequeña mueca.

Un gesto inexistente para cualquiera más.

Pero para Ha-eun era como ver al sol aparecer detrás de una nube.

Kang la miró directo a los ojos.

—Quiero hablar contigo en serio —dijo con suavidad— sin distracciones.

Ella asintió con el corazón latiéndole fuerte.

—Yo también.

Dohan gritó otra vez:

—¡¡JISO, NO USES LA SERVILLETA COMO TRAPO, ME ESTÁS RESTREGANDO TODO!!

—¡ESTOY INTENTANDO AYUDAR!

Kang suspiró.

—Definitivamente... —miró alrededor— este no es el lugar.

Ha-eun soltó una risita nerviosa.

—No... no lo es.

Kang se levantó y ofreció la mano.

—Vamos. Busquemos un lugar tranquilo.

Ha-eun la tomó.

Y mientras avanzaban hacia la salida...

Jisoo seguía abanicando, Dohan gritaba, y varios clientes aplaudían porque la escena era digna de un drama televisivo.

Pero para ellos dos...

El mundo se había quedado en silencio.

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En el texto hay: romance, kdrama, jefeyempleada

Editado: 22.01.2026

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