The bakery next door

Confesiones y una Barbie falsa

CAPÍTULO 31—

El motor del auto encendió con un ronroneo suave.

Kang abrió la puerta del copiloto para que Ha-eun subiera, y ella obedeció con el corazón todavía latiendo como si hubiera corrido una maratón.

La figura de Sera Han seguía rondándole por la cabeza.

Esa melena perfecta.

Ese brillo exagerado.

Las piernas eternas.

El descaro también eterno.

Ha-eun intentó respirar hondo.

No te afecta.

No te afecta.

No te afecta.

...pero sí le afectaba.

Mucho.

Demasiado.

Como si hubiera bebido un vaso de leche caducada.

Kang conducía tranquilo.

Ella, en cambio, parecía tener un tiembla-tiembla interno.

Finalmente no pudo aguantarlo.

—¿Cómo... cómo conociste a Sera Han? —preguntó fingiendo tono casual, aunque la voz le salió como churro torcido.

Kang la miró de reojo, como si supiera que esa pregunta venía desde tres galaxias de distancia.

—Fue un error —respondió con total sinceridad—. Un error grande. Más grande que yo.

Ha-eun bajó la mirada.

—Ella es muy bonita —murmuró.

Kang soltó un resoplido suave, casi divertido.

—A veces la belleza no lo es todo, Ha-eun.

Ella abrió los ojos, sorprendida.

Él continuó:

—Y menos una belleza como la de Sera. —Frunció el ceño—. Es... demasiado artificial. Demasiado vacía. Todo en ella era para aparentar. Y yo lo ignoré por mucho tiempo.

Ha-eun sintió que su incomodidad cedía un poco.

Pero luego Kang añadió algo más, con un tono más serio:

—Y si ahora volvió... es porque probablemente escuchó la noticia de que mi abuela va a dejarme toda la herencia.

Ha-eun lo miró, sorprendida.

Kang siguió mirando al frente, concentrado en la carretera.

—Mis padres murieron cuando yo era niño. Mi abuela y yo... somos todo lo que queda. Y ella quiere asegurarse de que esté protegido y que tenga un futuro estable. —Hizo una pausa—. Eso salió en algunas revistas. Y Sera... ya sabes cómo es.

—¿Dispuesta a todo por dinero? —preguntó Ha-eun suavemente.

Kang soltó una risa amarga.

—Dispuesta a beber ácido si eso significara conseguir lo que quiere.

Ouch, vaya que había que tenerle miedo a esa arpía.

Ha-eun sintió un golpe suave de culpabilidad.

Ella no sabía nada de eso.

Y ahora que lo escuchaba... entender a Kang parecía aún más necesario.

El auto se detuvo frente al edificio de Ha-eun.

La noche era tranquila.

Las luces de la calle iluminaban apenas sus rostros.

Kang apagó el motor.

Ella estaba a punto de despedirse cuando él la miró directamente, como si quisiera borrar cualquier sombra que pudiera haberle quedado por dentro.

—Ven un segundo. —La llamó con voz suave.

Ha-eun se giró hacia él, con las manos sobre las piernas, nerviosa.

Oh, vaya, por que tenía que haber preguntado sobre esa tal Sera han ni siquiera valía la pena.

Kang levantó sus manos.

Le tomó las mejillas con tanta delicadeza que ella sintió que podía derretirse ahí mismo.

Acercó su frente a la de ella...

Y la besó.

Un beso tierno.

Suave.

Cálido.

Como si quisiera curarle hasta el último celito acumulado.

Ella voló y un coro de iglesia cantó en el fondo, estaba en otra dimensión una que se llamaba Kang Min-jae y le agradaba mucho estar ahí.

—No tengas celos de esa Barbie falsa —murmuró, rozando su piel—. Créeme que lo que siento por ti... es muy distinto a cualquier cosa que llegué a sentir por ella.

Ha-eun no supo si estaba respirando.

Si estaba despierta.

O si había ascendido directamente al cielo.

Solo sonrió.

Una sonrisa pequeña, dulce... completamente enamorada.

Kang también sonrió.

—Mañana te paso a buscar —dijo, acariciándole la mejilla con el pulgar.

Ha-eun asintió, bajando del auto mientras su corazón se deshacía en algodón de azúcar.

Kang observó cómo caminaba hacia la entrada del edificio.

Y cuando ella se giró para darle un último adiós, él le guiñó el ojo.

Ella casi se derrite en el pavimento.

Estaba convencida al mil por ciento que obviamente Kang no estaba interesado en Sera, ya se lo había dicho y demostrado en el bakery cuando le dijo a ese palillo de dientes que estaba con Ha-eun. Y ella era Ha-eun porque, ¿Cuántas Haeunes había por ahí cerca en ese momento? Ella, nada más así que no debía quedarle una sola duda de que Kang iba en serio.

Sin embargo, no dejó de sentirse un poco inquieta por el hecho de que esa tal Sera jabón, tenía las garras afiladas y dispuestas para clavarlas, solo buscando el momento preciso para atacar como un depredador salvaje.

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Ok, esto es muy, pero muy tierno me encanta este romance entre Ha-eun y Kang de verdad son una pareja perfecta, y amo como Kang quiere eliminar cualquier rastro de celos en Ha-eun dándole la seguridad de que solo tiene ojos para ella. Punto para Kang jeje , pero al igual que Ha-eun tengo la corazonada que esa Sera jabón no se va a quedar con los brazos cruzados. 😒



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En el texto hay: romance, kdrama, jefeyempleada

Editado: 11.05.2026

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