The bakery next door

Preparativos, autoestima y dos hombres esperando abajo

CAPÍTULO 32—

Ha-eun cerró la puerta detrás de sí, todavía con la sensación del beso en la frente ardiendo como si Kang hubiera dejado ahí un pequeño sol.

Ni dio un paso cuando—

—¡¡RÁPIDO, SIÉNTATE!!

Jisoo apareció desde la sala con una cinta métrica al cuello, un cepillo en la mano y una expresión tan seria que parecía cirujana a punto de operar un corazón.

Ha-eun parpadeó.

—¿Qué... haces?

—Preparándote. ¿Qué más? —Jisoo señaló la silla frente a ella—. ¡La cita es HOY! ¡No hay tiempo que perder!

Ha-eun se dejó caer, nerviosa.

—Jisoo... tengo que contarte algo.

Jisoo, mientras le recogía el cabello como estilista profesional de drama de Netflix, respondió:

—Habla, que tus chismes alimentan mi alma.

Ha-eun tragó saliva.

—La ex de Kang... vino al bakery.

Jisoo se congeló.

Literal.

Sus manos se quedaron en el aire.

Sus ojos se afilaron.

Y después, como un gato erizado, dijo:

—¿La ex? ¿Cómo que la ex? ¿La modelo? ¿La actriz? ¿La Barbie 4D? ¡¿QUÉ EX?!

—Sera Han... —susurró Ha-eun.

Jisoo soltó un gruñido digno de un gato callejero defendiendo su comida.

—¡Ay, por favor! ¡Esa es pura silicona y ego inflado! ¡Ni en mil vidas se compara contigo! ¿Qué se cree? ¿Qué puede venir aquí a posar como en un comercial y robarse el show? ¡JA! ¡JA- JA! —soltó una risa diabólica dramática.

Ha-eun se mordió el labio.

—Pero... era muy bonita. Muy elegante. Y dijo que Kang necesitaba una mujer que lo "representara"... —su voz se quebró un poquito—. Y... no quiero arruinar nada por ser tan... yo.

Jisoo giró la silla y le tomó las mejillas con ambas manos, como quien sujeta la cara de alguien a punto de recibir el consejo definitivo de la vida.

—Escúchame bien, Park Ha-eun. Repite conmigo:

Soy hermosa.

—S-soy hermosa...

—Soy suficiente.

—Soy suficiente...

—Y soy la novia de Kang.

—Soy la... espera... —Ha-eun frunció el ceño— ¿La novia?

—¡RE-PÍ-TE-LO!

—Soy la novia... —su voz se hizo más pequeña— de Kang...

—El segundo hombre más guapo de Corea —remató Jisoo con tono solemne.

Ha-eun parpadeó.

—¿Segundo?

Jisoo asintió con una sonrisa enorme.

—Sí, porque el primero es mi Dohan. Obviamente.

Ha-eun soltó una carcajada.

—Estás loca.

—Loca pero con buen gusto —replicó Jisoo haciendo un guiño.

Treinta minutos después, el departamento parecía un set de estilismo profesional:

— Plancha encendida.

— Brochas desparramadas.

— Rizador en modo arma mortal.

— Brillos labiales estratégicamente desplegados.

Y al final...

Dos mujeres listas para matar

...de amor.

Ha-eun estaba preciosa.

Jisoo estaba deslumbrante.

Ambas se miraron al espejo.

—WOOOOOW —dijeron al unísono.

—De verdad tienes talento amiga—la alabó Ha-eun y Jisoo infló el pecho como pavo real.

—Lo sé, lo sé—respondió sin ninguna pizca de modestia.

Kang y Dohan se encontraron justo frente a la entrada del edificio.

Se detuvieron.

Se miraron.

Y, sincronizados sin querer, hicieron un gesto gracioso de saludo masculino:

como un asentir con ceja levantada.

—Llegas temprano —dijo Dohan.

—Tú también —respondió Kang.

Entraron al ascensor.

Mientras subían, Dohan preguntó:

—Entonces... ¿qué pasó con Sera?

Kang rodó los ojos.

—Volvió.

—No.

—Sí.

—Pensé que nunca volvería a oír ese nombre.

—Yo también.

Dohan se echó a reír.

—¿Y ahora qué quiere?

Kang resopló con ironía.

—Supongo que el olor a wons despertó sus sentidos interesados.

Ambos soltaron una carcajada.

El ascensor se abrió.

Fueron caminando hasta la puerta.

Y Kang tocó el timbre.

Dentro del departamento... caos emocional

—¡¡YA LLEGARON!! —gritó Jisoo saltando como resorte.

Ha-eun dio brinquitos nerviosos.

—Ay... ay, ay... no estoy lista.

—¡CLARO QUE ESTÁS LISTA! —gritó Jisoo mientras corría a abrir.

La puerta se abrió de golpe.

Y ahí estaba Dohan...

con la boca abierta.

Literalmente abierta.

Como si hubiera visto un ángel.

Jisoo sintió que el alma se le derretía.

Kang apareció detrás de él.

Y sonrió.

¡Sí, SONRIÓ!

Un Kang Min-jae sonriente.

Un evento casi tan raro como ver una tormenta de nieve en agosto.

Dohan, sin quitar los ojos de Jisoo, extendió un ramo de flores.

—E-est... esto es para ti...

Jisoo casi explotó de amor en vivo.

Kang abrió mucho los ojos, mirando a Dohan como diciendo:

¿EN SERIO? ¿ME HACES ESTO CUANDO YO NO LE TRAJE NI UN PAN A HA-EUN?

Entonces Ha-eun salió.

Y Kang...

Kang tartamudeó.

El hombre perfecto.

El hombre siempre serio.

El que respondía con una palabra o menos...

No pudo hablar.

Ni respirar.

Ha-eun estaba radiante.

Sutil.

Hermosa.

Un ángel bajando de las nubes con brillo propio.

—H-ha-eun... tú... e-eh... —Kang tragó saliva— te ves... i-increíble...

La voz casi le falló.

Ha-eun sintió el corazón volar a la luna.

Jisoo empujó a su amiga con el codo, sonriendo como loca.

Dohan observó la escena y murmuró:

—Ah... ya entiendo por qué no pisa el bakery sin ella.

Y comenzó la cita doble más prometedora del universo.

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Ahhhhhh (gritos de loca eufórica) esto es hermoso creo que voy a llorar, siento que cada vez estos dos se enamoran más y yo que el corazón me salta cuando veo lo tierno que son, ahora viene lo bueno porque estas citas prometen. Qué pasará? Ya veremos. 🤭🫣



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En el texto hay: romance, kdrama, jefeyempleada

Editado: 11.05.2026

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