The bakery next door

Cuando la chica torpe ya no lo es

CAPÍTULO 38 —

Si había algo que Ha-eun había aprendido en las últimas horas era esto:

La abuela de Kang Min-jae no hacía nada sin un motivo.

Y cuando esa mujer sonreía mientras observaba a Sera Han sentada en su sala, bebiendo té como si fuera dueña del lugar... eso solo podía significar problemas.

—Sera, querida —dijo la abuela con voz dulce—, quédate a almorzar con nosotros.

Ha-eun levantó la mirada lentamente.

Kang, sentado a su lado, se tensó apenas.

—Abuela... —murmuró él.

—Shhh —lo calló ella—. Quiero ver algo.

Eso fue todo.

Eso fue la sentencia.

Sera sonrió con elegancia venenosa.

—Sería un placer.

Ha-eun sintió cómo algo incómodo se acomodaba en su pecho. Al parecer la abuela de Kang estaba intentando algo que solo ella sabía y que a Ha-eun le aterraba averiguar por qué.

Durante el almuerzo, Sera no hizo nada directamente ofensivo.

No.

Ella era más refinada que eso.

—Ha-eun —dijo con una sonrisa amable—, ¿sigues siendo la empleada de Kang en el bakery?

—Sí —respondió ella—. Me gusta trabajar en el bakery.

—Oh, claro —asintió Sera—. A veces lo simple es... suficiente. Además, hay personas que están hechas para cosas así, por ejemplo: Mira a Kang, él nació para ser jefe, pero... mírate a ti, naciste para ser empleada...—Sera hizo una pausa corta antes que Kang pudiera decir algo prosiguió—. Pero no me lo tomes a mal, eso es bueno, alguien tiene que hacer el trabajo que los millonarios no podemos hacer —terminó con una sonrisa mientras llevaba la taza de té a sus labios.

Kang dejó los palillos sobre la mesa.

—Sera.

—¿Qué? Solo estoy comentando —dijo ella inocente—. Min-jae siempre tuvo... aspiraciones grandes.

La abuela carraspeó.

—Y ahora tiene una novia que lo hace feliz. Qué aspiración tan peligrosa, ¿no?

Sera sonrió, pero sus ojos se clavaron en Ha-eun.

—Claro... aunque algunas personas confunden cariño con amor verdadero. —lanzó ella como un cuchillo llameando directo al corazón de Ha-eun. Porque claro, ella era experta en tirar indirectas, demasiado directas.

Y eso dolió.

Pero Ha-eun respiró hondo.

No iba a reaccionar.

No todavía.

—Además —continuó Sera—, Kang y yo compartimos muchas cosas. Momentos, viajes, sueños... hay conexiones que no se rompen tan fácil.

Kang se levantó.

—Eso no es—

—Estoy bien —dijo Ha-eun de repente.

Todos la miraron.

Ella sonrió.

Una sonrisa tranquila.

Pero algo en su mirada había cambiado.

—Sera —continuó—, ¿me acompañas un momento a la cocina?

La abuela casi se atraganta de emoción.

—Oh~ —murmuró—. Esto se puso bueno—siéntate Kang, querido, que las damas deben hablar—expresó la abuela con los ojos brillando de pura adrenalina.

A esa abuelita le gustaba ver el mundo arder.

En la cocina, el aire era espeso.

Sera cruzó los brazos.

—¿Qué pasa? ¿Vas a pedirme consejos para mantenerlo interesado?

Ha-eun la miró.

Por primera vez, sin inseguridad.

Sin compararse.

—No —dijo—. Voy a decirte algo que ya sabes, pero finges ignorar—dictaminó—. Además, creo que ya es tiempo de cerrar este ciclo, no soy una persona que le gusta tener enemigos, y te sorprenderá escuchar que no, no tengo nada en contra de ti.

Sera arqueó una ceja.

—Yo amo a Kang Min-jae —continuó Ha-eun—. Y no de esa forma elegante que usas tú para presumir. Lo amo de verdad. Con lo bueno, lo malo, lo complicado.

—¿Y crees que eso te hace especial? —rió Sera con desprecio—. El amor no paga cuentas ni sostiene un apellido—escupió el veneno que si se lo tragaba le daría gastritis.

Ha-eun dio un paso al frente.

—No. Pero sí sostiene a una persona cuando está cansada. Cuando duda. Cuando ya no quiere ser quien los demás esperan.

Sera apretó la mandíbula.

—No voy a permitir que nos separes —dijo Ha-eun con voz firme—. Ni con comentarios, ni insinuaciones, ni jugando a ser superior. Y si Kang no te tolera... quizás es porque eres cruel. Porque te crees mejor que todos y no te importa lastimar—enumeró las razones que para mala suerte de Sera, todas eran válidas—. Lamento que no haya funcionado lo de ustedes, pero ahora Kang esté conmigo y yo no pienso quedarme de brazos cruzados viendo como quieren estropear nuestra relación.

Silencio.

Por un segundo, algo pasó por los ojos de Sera.

Algo real.

Algo herido.

Pero desapareció tan rápido como llegó.

—Disfruta mientras puedas —dijo finalmente—. Las cosas frágiles se rompen fácil.

Y salió de la cocina sin mirar atrás.

Ha-eun se quedó quieta.

El corazón le latía con fuerza.

Las manos le temblaban.

—¿Eso fue... demasiado? —susurró para sí misma.

—Fue perfecto.

Ha-eun se giró sobresaltada.

Detrás de la pared, Kang y la abuela estaban ahí.

Habían estado pegados como chicles en la pared.

Escuchando.

Sin vergüenza alguna.

—¡ABUELA! —exclamó Ha-eun.

—Viste, te lo dije —susurró la abuela, emocionada—. Esta chica es maravillosa.

—Lo sé—murmuró Kang con los ojos de un perdidamente enamorado

Manotazo en el brazo.

—¡Ay! —hizo él dramáticamente—. ¡Eso dolió!

No entendió el latigazo que su abuela le dio en el brazo, pero tuvo su atención de inmediato.

—Entonces deja de hablar y escucha —respondió ella—. Que estas escenas no se repiten. Ha-eun es maravillosa, y cariño, sabía que lo harías excelente, así se defiende lo que uno ama.

Ha-eun se llevó una mano a la cara.

—Abuela, pensé que me odiabas...—dijo poniéndose roja. La abuela frunció el ceño y luego sonrió de a poco.

—Ay, ternurita —le dio un codazo a Kang—. De verdad piensa que si yo la odiara estuviera viva, ha,ha,ha —rió moviendo los hombros y negando al mismo tiempo—. Ha-eun, querida, lo que hice fue porque sabía lo que estaba pasando con Sera, ella nunca me cayó bien para ser honesta. Se le ve en la cara lo interesada, y si le dije que viniera era para que tú te des el lugar que te corresponde como novia de Kang, ahora si... pueden agradecerme—culminó haciendo una expresión triunfal.



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En el texto hay: romance, kdrama, jefeyempleada

Editado: 22.05.2026

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