The bakery next door

Narices delatoras y celos con aroma a pan recién hecho

CAPÍTULO 39—

El bakery estaba tibio y olía a mantequilla, azúcar y felicidad.

Jisoo estaba apoyada en el mostrador, con el mentón sobre las manos, mirando a Dohan como si fuera la octava maravilla del mundo. Verlo trabajar era para ella como observar un arcoíris después de la lluvia.

Totalmente hermoso

Cautivador

Y roba suspiros.

Ahhhh, es tan lindo.

Suspiro Jisoo sin dejar de verlo.

Dohan estaba concentrado decorando unos panes, con el delantal ligeramente manchado de harina, las manos firmes y el ceño fruncido con esa expresión seria que a Jisoo le parecía criminalmente atractiva.

¿Cómo puede alguien verse tan bien mientras trabaja?

pensó ella, suspirando.

—¿Vas a seguir mirándome así o vas a pedir algo? —preguntó Dohan sin levantar la vista.

—Estoy pidiendo algo —respondió Jisoo—. Tu atención completa y eterna.

Dohan soltó una pequeña risa nasal.

—Exigente.

Justo en ese momento, la campanita de la puerta sonó.

Ding.

Entró una chica.

Guapa.

Alta.

Bien vestida.

Sonrisa segura.

Jisoo dejó de respirar.

La chica caminó directo hacia la caja... hacia Dohan.

—Hola —dijo ella inclinándose un poco—. ¿Tú eres el panadero estrella del lugar?

Dohan levantó la mirada.

—Eh... supongo.

—He oído que tus manos hacen magia —añadió ella, mirándolo descaradamente—. ¿Recomiendas algo dulce?

Jisoo abrió los ojos como platos.

¿QUÉEEE?

Antes de que su cerebro pudiera procesarlo, su cuerpo ya estaba en movimiento.

—¡YO RECOMIENDO ALGO! —dijo de repente, avanzando torpemente.

Tropezó con una silla.

Casi se lleva un exhibidor.

Llegó a la caja con cero elegancia.

Y sin pensarlo...

Abrazó a Dohan por el brazo.

—Hola —dijo sonriendo exageradamente—. ¿Interrumpo algo? Digo, ¿se te ofrece algo?

Dohan se quedó rígido por un segundo.

Sorprendido.

Un poquito incómodo.

Pero luego sonrió.

Porque claro que sonrió.

Porque le encantaba verla así.

La chica los miró a ambos.

Luego sonrió con naturalidad.

—Oh... lo siento. No sabía que estaban juntos.

Jisoo apretó más el abrazo.

—Súper juntos. Como pan y mantequilla.

—Hacen una linda pareja —comentó la chica con sinceridad.

—¿Verdad? —respondió Jisoo sonriendo triunfalmente

La chica pidió su pan, se despidió con un gesto amable y salió del bakery.

Silencio.

Jisoo seguía abrazándolo.

—Jisoo —dijo Dohan—. Ya se fue.

—Ah —respondió ella sin soltarlo—. Perfecto. Solo estaba... asegurándome de que tu brazo estuviera bien, ya veo que si está bien—dijo ella sacudiéndole un poquito el brazo como si le quitara polvo.

Dohan se giró lentamente hacia ella.

La miró con los ojos entrecerrados.

—¿Estabas... celosa?

Jisoo soltó el abrazo de golpe.

—¿YOOOOO? —exclamó—. ¡NOOO! Por supuesto que no. Solo vi que necesitabas apoyo moral y vine a dártelo como buena ciudadana responsable.

Dohan asintió lentamente.

—Claro.

Dio un paso hacia ella.

Jisoo tragó saliva.

Otro paso.

No, no, no... se está acercando demasiado.

—Me gusta verte celosa —dijo él en voz baja—. Eres tierna.

Jisoo abrió la boca.

—No estaba—

—Y tu nariz —continuó él, levantando la mano— se abre un poquito cuando mientes.

Ella se quedó congelada.

Intentó hablar otra vez.

—Yo—

Dohan sonrió.

Le acarició la mejilla con suavidad.

Y antes de que Jisoo pudiera procesarlo...

La besó.

Un beso corto.

Dulce.

Lento.

Jisoo sintió que su cerebro se apagaba.

Que su corazón explotaba.

Que sus piernas dejaban de existir.

—Dohan... —murmuró cuando se separaron.

Sus rodillas fallaron.

—Whoa —dijo él, sujetándola rápido por la cintura—. ¿Estás bien?

Ella asintió.

Con la cara más tonta que había puesto en su vida.

—Sí... creo... creo que olvidé cómo funcionar.

En ese preciso momento, la campanita volvió a sonar.

Ding.

—Hola —dijo Kang entrando de la mano de Ha-eun.

Ambos se quedaron mirando la escena:

Dohan sosteniendo a Jisoo.

Jisoo derretida.

Miradas sospechosamente románticas.

Ha-eun parpadeó.

—¿Interrumpimos algo?

Jisoo reaccionó de golpe.

—¡NO! —gritó—. Digo... sí... digo... ¡hola!

Kang arqueó una ceja.

—¿Todo bien aquí?

Dohan sonrió tranquilo.

—Perfecto.

Jisoo, todavía sostenida, solo pudo asentir.

—Perfecto... perfecto... todo perfecto...

Ha-eun sonrió.

—Me alegra.

Y mientras Kang y Ha-eun se acercaban al mostrador, Dohan miró a Jisoo y susurró:

—Definitivamente estabas celosa.

—Cállate —respondió ella, escondiendo la cara en su pecho.

Él rió.

Y no la soltó.

—Dohan, tenemos que hablar de algo...vamos a la oficina —pidió Kang haciendo un gesto a la derecha. Él lo siguió y Jisoo se quedó con Ha-eun.

—¡Cuéntame todo Ha-eun! Aliméntame con el poder de tus chismes—soltó Jisoo de golpe.

Ella la miró negando y al mismo tiempo pensaba que su amiga no tenía remedio. Abrió la boca y lo primero que salió fue:

—Bueno, creo que no sabremos de Sera Han por un tiempo—explicó en cortas palabras. Su amiga lanzó una mirada de ¿qué rayos dices ? Y Ha-eun completó—. Espero que sea largo.

—Espera, no estoy entendiendo bien, reproduce tu explicación en -1 —pidió ella rodeando el recibidor para sentarse en una mesita del bakery. Ha-eun suspiró llevando su barbilla a la mano para apoyarla.

—Sera apareció en casa de la abuela de Kang...

—¡¿Qué?! —escupió Jisoo casi a punto de sufrir un colapso, pero Ha-eun le llevó la mano a la boca para que no hiciera escándalo. No quería que Kang se diera cuenta que estaban hablando de eso.

—Shhh. Jisoo contrólate, te explico todo, pero no hagas ruido —pidió ella mirando en dirección a la oficina de Kang.



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En el texto hay: romance, kdrama, jefeyempleada

Editado: 22.05.2026

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