El campus de la Universidad de Horizon parecía una zona de guerra acordonada. El humo aún salía de las rejillas de ventilación del laboratorio subterráneo, pero lo que realmente quemaba era la incertidumbre. Para los seis, el miedo en sus apartamentos se volvió insoportable. Sin conocerse, todos llegaron a la misma conclusión: el profesor Patterson era el único que podía explicar por qué su mundo se sentía tan extraño.
Madisson fue la primera en llegar, cubriendo sus oídos con auriculares para intentar bloquear el bombardeo de pensamientos ajenos de los pocos curiosos que merodeaban el lugar. A pocos metros, Keith caminaba pegada a las sombras, sintiendo cómo su cuerpo parpadeaba entre la visibilidad y el vacío cada vez que se ponía nerviosa.
—¿Patterson? —susurró Logan mientras caminaba hacia la entrada principal, intentando no pensar en otro lugar que no fuera la Universidad, ya que si lo hacía desaparecería directo al lugar que pensara, pero dejando escapar ráfagas de aire de otros climas.
De repente, una ráfaga de viento descendió del cielo. Carter aterrizó de forma estrepitosa, incapaz de controlar la inercia de su vuelo. El impacto asustó a Layla, quien por instinto levantó las manos, provocando que tres bancos de madera del jardín salieran volando por los aires mediante su telequinesis.
—¡Cuidado! —gritó Ethan, pero al hablar, el suelo bajo sus pies se cubrió de una escarcha tan gruesa que los demás resbalaron instantáneamente.
El caos fue total. En medio de la plaza central, los seis se miraron por primera vez. Madisson cayó de rodillas, abrumada por la mezcla de pánico, frío y energía que emanaba de los otros cinco.
—Ustedes también... —logró decir Madisson, su voz resonando no solo en el aire, sino en las mentes de todos. —Puedo sentirlo. La máquina de Patterson nos cambió.
—¿Dónde está ese maldito? —gruñó Carter, tratando de estabilizarse mientras flotaba a pocos centímetros del suelo.
Keith, que en ese momento era totalmente invisible, recuperó su forma humana frente a ellos, asustando a Logan.
—He buscado en su oficina —dijo Keith con voz temblorosa. —Su registro dice que tomó un vuelo privado apenas diez minutos después de la explosión. Huyó del país. Sabe lo que nos hizo y nos dejó aquí como experimentos fallidos.
En ese momento, la desesperación hizo que sus poderes reaccionaran en cadena. El frío de Ethan empezó a congelar las fuentes de agua, los objetos alrededor de Layla empezaron a girar en un torbellino psíquico y los portales de Logan comenzaron a succionar la materia cercana. El campus estaba a punto de ser destruido por sus propios estudiantes.
Fue entonces cuando una voz metálica, calmada y omnipresente, surgió de los altavoces de emergencia de la universidad y de cada uno de sus teléfonos móviles al mismo tiempo.
—Cálmense todos. Sus niveles de energía están dañando la estructura del campus. Mi nombre es Bot, y soy lo único que se interpone entre ustedes y una detención militar para ser experimentos científicos.
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Editado: 30.01.2026