El silencio en el Cipher-Jet era asfixiante mientras Bot los dirigía hacia las afueras de Central City, a un complejo de almacenes industriales abandonados. Nadie hablaba. Madisson mantenía la mirada fija en sus manos, sintiendo el eco de las palabras de su madre en su mente. Ethan y Logan estaban sentados hombro con hombro, pero la tensión era tal que ni siquiera el contacto físico lograba calmarlos.
—Hemos llegado —anunció Bot —El rastro de la clave encriptada emite desde el almacén 4-B. Detecto múltiples firmas térmicas en el interior. No son civiles.
—Si mis padres están ahí... no sé qué demonios voy a hacer —susurró Carter, ajustando sus placas de titanio con una fuerza que amenazaba con doblar el metal.
El equipo descendió de la nave con los trajes activos, pero con el ánimo por los suelos. Al entrar al almacén, no encontraron a sus familias sentadas esperando un cheque. En su lugar, el lugar estaba lleno de cajas con el sello del Departamento de Defensa y una docena de hombres armados con trajes tácticos de color negro, sin insignias visibles.
En el centro de la sala, un hombre de mediana edad con un traje gris impecable revisaba una tableta digital.
—Llegan tarde para la liquidación —dijo el hombre sin levantar la vista. Cuando finalmente los miró, una sonrisa fría cruzó su rostro. —Ah, la Cipher Guard. Patterson siempre dijo que eran su mayor logro... aunque se olvidó de mencionar que nosotros pagamos las facturas.
—¿Quién eres? ¿Y dónde están nuestros padres? —rugió Layla, sus manos brillando con energía púrpura.
—Soy el Agente Sterling. Represento a una facción que cree que la evolución no debe dejarse al azar —respondió con calma. —Y sobre sus padres... no sean tan duros con ellos. No aceptaron el dinero por avaricia, al menos no todos. Fue una oferta que no podían rechazar. O aceptaban el "progreso" de sus hijos, o sus familias enteras enfrentarían accidentes mucho más definitivos que el de la universidad.
—¿Los amenazaron? —preguntó Keith, materializándose justo al lado de Sterling, sobresaltándolo.
—Se llama "incentivo selectivo" —dijo Sterling recuperando la compostura. —Sus padres están en lugares seguros, bajo nuestra "protección". Patterson era un genio, pero era inestable. Nosotros somos el orden. Y ahora que él no está, ustedes pasan a ser activos del Estado.
—¡No somos propiedad de nadie! —exclamó Skydash, lanzándose hacia Sterling, pero una ráfaga de pulsos sónicos lo lanzó hacia atrás. Los agentes habían desplegado tecnología diseñada específicamente para anular sus frecuencias.
—¡Retirada táctica! —ordenó Bot a través de los comunicadores. —Sus armas están sincronizadas con sus firmas bio-metahumanas. No pueden ganar este enfrentamiento sin una estrategia de contramedida.
La Cipher Guard se vio obligada a retroceder mientras el almacén se convertía en una zona de guerra. Logan abrió un portal de emergencia, y uno a uno saltaron de regreso al jet bajo una lluvia de balas de energía.
De vuelta en la Cipher Base, el ambiente era de derrota total. No solo sus padres habían estado involucrados, sino que ahora eran rehenes de una conspiración gubernamental que los veía como armas, no como personas.
Logan se acercó a Ethan, quien estaba temblando de rabia y tristeza.
—Al menos sabemos que no lo hicieron porque quisieran... —intentó consolarlo Logan.
—¡Eso no cambia nada, Logan! —gritó Ethan, apartándose. — Siguieron las instrucciones. Nos entregaron. Si el gobierno los tiene, significa que nunca volveremos a tener una vida normal.
Madisson se retiró a su habitación sin decir nada, cerrando la puerta con fuerza. La idea de que su madre estuviera "protegida" por asesinos la hacía sentir más sola que nunca. El equipo, que apenas días atrás celebraba su amor, ahora empezaba a fragmentarse bajo el peso de una verdad que era demasiado grande para ellos.
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Editado: 30.01.2026