The Cipher Guard

Capítulo 23: Silencio en el Faro

El vuelo hacia la costa fue turbulento. Bot tuvo que intervenir varias veces para ajustar los estabilizadores, ya que la turbulencia generaba pequeñas fluctuaciones de energía que afectaban los sistemas de navegación, pero por fin logró estabilizarlo y aterrizar.

​—Descenso completado. Aterrizaje estabilizado —anunció Bot con su voz metálica mientras la rampa se abría frente a la imponente y ruinosa silueta del faro.

​Carter saltó antes de que la rampa tocara el suelo, con sus propulsores emitiendo un silbido agresivo. Layla lo siguió de cerca, con sus manos cargadas de vibraciones cinéticas, esperando que en cualquier momento aparecieran los hombres de Sterling o alguna de las defensas automáticas de las que Logan tanto advirtió.

​Pero no hubo nada. Solo el sonido de las olas rompiendo contra las rocas y el crujido de la madera vieja.

​Durante dos horas, ambos registraron cada rincón del faro. Carter arrancó tablas del suelo buscando compartimentos ocultos; Layla usó sus ondas de frecuencia para escanear las paredes en busca de cajas fuertes o servidores escondidos. Subieron hasta la linterna del faro y bajaron hasta el sótano húmedo.

​—No hay nada, Carter —dijo Layla finalmente, dejando caer los brazos con frustración. —Ni documentos, ni cámaras, ni trampas de Sterling. Logan no tenía razón sobre la emboscada... pero tú tampoco la tenías sobre las pruebas.

​Carter la miró con un rostro desencajado por la impotencia. Había arrastrado a la mitad del equipo a una misión vacía, rompiendo la unidad del grupo por un rastro de ceniza.

​Mientras tanto, en la Cipher Base, el ambiente era de una calma fúnebre. Madisson no se había movido de la consola. Sus ojos estaban rojos de tanto llorar, pero su mente trabajaba a una velocidad febril. Volvió a reproducir el video de su madre por centésima vez, pero esta vez no buscó coordenadas. Se sumergió en la capa subconsciente del mensaje, sincronizando su telepatía con la huella psíquica que quedaba en la grabación digital.

​De repente, Madisson soltó un grito ahogado.

​—Chicos... —llamó a través del comunicador general con su voz quebrada. —Carter, Layla... vuelvan a casa. No hay nada en el faro.

​—Ya nos dimos cuenta, Madisson —respondió Carter con amargura desde el otro lado de la línea.

​—No, no lo entienden. No era una ubicación —explicó Madisson, mientras Logan, Ethan y Keith se acercaban a ella, alarmados. —Repasé el código. La secuencia de parpadeos y los micro-gestos no formaban coordenadas geográficas. Era una secuencia de lenguaje de señas táctico que mi madre usaba cuando quería decir que alguien la estaba obligando a mentir... pero con un mensaje final dirigido a nosotros.

​Madisson proyectó el video en la pantalla principal y aisló el audio ambiental de la grabación. Tras un filtrado profundo de Bot, se escuchó un susurro casi imperceptible, una capa de pensamiento que Madisson logró traducir al fin.

​—"Lo siento..." —decía la voz de su madre en la mente de todos. —"Perdónenme por dividirlos. El doctor dijo que la única forma de que Sterling no los capture es que dejen de confiar los unos en los otros. Un equipo unido es un objetivo fácil... un equipo roto no es una amenaza. Por favor... no dejen que esto los separe".

​El silencio que siguió en la base y en el faro fue absoluto. La supuesta "clave" no era una pista para ganar la guerra, sino una trampa psicológica diseñada no por Sterling, sino por la propia culpa y el miedo de sus padres para intentar "protegerlos" de la única forma que conocían: haciéndolos pelear entre ellos para que se dispersaran y dejaran de ser un blanco para el gobierno.



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En el texto hay: superpoderes, justicia, amor lgbt

Editado: 30.01.2026

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