El ambiente en la Cipher Base tras la victoria era casi festivo. Por primera vez en semanas, el equipo cenaba junto, riendo mientras recordaban cómo el villano de la gravedad se quedó boquiabierto al ver la coordinación entre Logan y Carter. La unidad se sentía real, sólida y, por fin, indestructible.
Pero Sterling no era un hombre que aceptara la derrota con elegancia.
—Intervención prioritaria. Señal entrante de origen desconocido —la voz de Bot cortó la risa como una cuchilla de hielo. —Viene con un encabezado de alta seguridad: "Para los hijos del progreso".
El grupo se tensó al instante. Carter dejó su vaso en la mesa y Madisson sintió un escalofrío psíquico que le erizó la piel.
—Ponlo en la pantalla principal, Bot —ordenó Carter, recuperando su tono de líder, pero con una sombra de temor en los ojos.
La pantalla se encendió. No era el rostro de Sterling el que apareció, sino una habitación fría, de paredes metálicas y luces fluorescentes parpadeantes. En el centro, amarrados a sillas de metal, estaban los padres de los seis.
—¿Papá? —susurró Ethan, acercándose a la pantalla con las manos temblando de frío involuntario.
El video no tenía diálogo inicial, solo el sonido de una respiración pesada. Entonces, Sterling entró en el encuadre, caminando detrás de la madre de Madisson. Sin decir una palabra, le puso una mano en el hombro; la mujer se encogió de miedo, con los ojos hinchados de tanto llorar.
—Felicidades por su pequeña victoria en la ciudad —dijo Sterling con una voz suave que resultaba aterradora. — Se ven tan... unidos. Tan fuertes. Pero la fuerza es una ilusión cuando el precio de esa fuerza es la sangre de su propia sangre.
En ese momento, Sterling hizo una señal y dos guardias entraron con varas eléctricas. En una secuencia brutal, el video mostró cómo los guardias activaban las descargas. No buscaban matarlos, sino infligir dolor. Los gritos de los padres de Layla y el gemido ahogado del padre de Carter resonaron en los altavoces de la base con una claridad desgarradora.
—¡Basta! ¡Apágalo, Bot! —gritó Layla, cubriéndose los oídos mientras sus ojos brillaban con una furia violeta que amenazaba con hacer estallar los monitores.
—No puedo interrumpir la señal sin riesgo de quemar los servidores centrales, Layla —respondió Bot. —Sterling ha inyectado un código de bucle.
Sterling se acercó de nuevo a la cámara, ignorando el sufrimiento a su espalda.
—Este es el trato, "héroes". Por cada hora que pasen sin entregarse en las coordenadas que les enviaré, el voltaje aumentará. No quiero a Bot, no quiero sus trajes. Los quiero a ustedes en una celda, donde pertenecen. Tienen doce horas antes de que sus padres dejen de ser sujetos de prueba para convertirse en cadáveres.
La pantalla se fundió a negro, dejando a los seis jóvenes en una oscuridad, solo rota por las luces de emergencia de la base.
El silencio que siguió fue el más doloroso de todos. La fortaleza que habían construido en la "noche de juegos" se enfrentaba ahora a la prueba definitiva. Ethan cayó de rodillas, sollozando, mientras Logan lo abrazaba con una fuerza desesperada. Carter golpeó la pared con tal potencia que el metal se hundió, pero no dijo nada.
—Es una trampa —susurró Keith, materializándose al lado de una Layla que temblaba de odio. —Si vamos, nos matarán a todos. Si no vamos...
—Si no vamos, no podré vivir conmigo mismo —terminó Carter, mirando a sus amigos. —Pero si vamos como Sterling quiere, habremos perdido la guerra antes de empezar.
El equipo mira las coordenadas enviadas por Sterling: una isla artificial privada en aguas internacionales.
La unidad que recuperaron estaba intacta, pero ahora el precio de esa unidad era la vida de las personas que más amaban.
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Editado: 30.01.2026