El despacho de Sterling era un caos de escarcha, metal retorcido y estática eléctrica. Con sus poderes restaurados, la pelea fue breve pero absoluta. Ethan congeló los pies de los guardias, pegándolos al suelo antes de que pudieran parpadear, mientras Layla desarmaba a Sterling con una onda de choque que lo lanzó contra la pared. Carter, con su fuerza de titanio, lo levantó del cuello de su impecable traje, ahora hecho jirones.
—Se acabó el juego, Sterling —sentenció Carter con voz profunda. —Ya no eres el que mueve los hilos.
Con la eficiencia de un equipo que ha recuperado su alma, los seis arrastraron a Sterling y a sus hombres hacia el hangar. Logan y Keith ya habían asegurado a los padres en la zona de carga del jet. Los villanos fueron esposados con sus propios dispositivos inhibidores, ahora reprogramados por Bot para que no pudieran emitir ninguna señal.
Mientras los motores del jet rugían, listos para el despegue, Bot seguía conectado a la terminal principal de la base de la isla a través de un cable de fibra óptica de emergencia. Sus sensores parpadeaban en un rojo intenso.
—Descarga completa al 100% —anunció la IA. — He logrado extraer el núcleo de datos privados de Sterling antes de que el protocolo de borrado automático se activara. Hay un archivo con encriptación de grado militar que requiere atención inmediata.
El jet despegó justo cuando las primeras explosiones de la secuencia de autodestrucción comenzaban a sacudir los cimientos de la isla artificial. Desde las ventanillas, los chicos y sus padres observaron cómo el imperio de Sterling se hundía en el océano, tragado por el fuego y el agua.
—Bot, proyecta el archivo —pidió Madisson, sintiendo una punzada de ansiedad que no provenía de sus padres, sino de la curiosidad de la IA.
En el centro del jet, un holograma azul se materializó. El título era: "Proyecto Génesis: El Séptimo Guardián".
—¿Séptimo? —susurró Logan, mirando a sus cinco compañeros. —Siempre nos dijeron que éramos seis. Tres parejas. El equilibrio perfecto de Patterson.
El archivo se abrió para revelar una serie de grabaciones de cámaras de seguridad de hace diez años. En ellas, se veía a un niño, cuya identidad estaba borrosa por una interferencia digital intencionada, realizando pruebas de campo que dejaban en ridículo los registros de Carter o Layla. El niño no manipulaba un elemento; parecía manipular la realidad misma a su alrededor.
Al final del archivo, apareció una nota de texto escrita por el propio Sterling hace apenas unos días:
"El sujeto 07 ha despertado. Ha escapado del centro de contención de la costa este. No busca a sus padres. Nos busca a nosotros... y a ellos. Si la Cipher Guard logra derrotarme, será él quien termine el trabajo. No pueden detener lo que no pueden ver."
El silencio en el jet fue absoluto. Los padres de los chicos se miraron entre sí con rostros pálidos; ellos sabían algo, pero el miedo les impedía hablar. De repente, una alarma de proximidad sonó en la cabina del piloto.
—Detecto una anomalía térmica en nuestra estela —informó Bot —Algo, o alguien, está volando a nuestra misma velocidad sin necesidad de motores. No es un dron de Sterling. Es algo biológico.
Carter se asomó a la ventanilla trasera. En medio de las nubes nocturnas, una silueta humana, envuelta en un aura de luz blanca y errática, los seguía de cerca. No estaba atacando, simplemente los observaba.
Los chicos se dan cuenta que, aunque habían derrotado al hombre que los capturó, acababan de despertar a un depredador mucho más peligroso. La familia estaba a salvo, pero la guerra acababa de cambiar de escala.
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Editado: 30.01.2026