La base respiraba con una calma desconocida. Jacob estaba en la plataforma de salida, con una mochila al hombro y una expresión de serenidad que contrastaba con el monstruo que había parecido ser horas antes. Antes de cruzar el umbral hacia su nueva vida, se detuvo y miró a los seis jóvenes que le habían devuelto la humanidad.
—Mi padre siempre tuvo un plan de contingencia por si su creación se volvía inmanejable —dijo Jacob, extendiendo una pequeña unidad de memoria hacia Carter. —En estas coordenadas se encuentra el Laboratorio Cero. Allí se custodia la "Cura Génesis", un suero diseñado para revertir la mutación celular y devolver el ADN a su estado original. Él lo llamaba su "borrador".
El silencio que siguió a sus palabras fue denso. Jacob se despidió con un asentimiento y se marchó, dejando tras de sí una bomba emocional que estalló en cuanto los padres del equipo procesaron la información.
—Es nuestra oportunidad —dijo el Sr. Miller, el padre de Logan, con una urgencia que rayaba en la desesperación. —Pueden volver a la universidad. Pueden tener carreras, familias, una vida donde no tengan que mirar por encima del hombro ni luchar por sus vidas cada semana.
—Papá, hemos aprendido a controlar esto —replicó Logan, mirando sus manos. —Somos más que experimentos ahora.
—¡Son blancos de tiro! —exclamó la madre de Madisson. — Mientras tengan ese poder, el mundo los verá como armas. Esta cura es el regalo que Patterson nunca quiso darles: la normalidad.
La discusión se prolongó durante horas en el salón principal. Los padres apelaban a la nostalgia, a los recuerdos de la infancia y al miedo por la seguridad de sus hijos. Pero mientras escuchaban, los seis se miraban entre sí. Recordaron cómo Logan y Carter se habían vuelto inseparables, cómo Ethan y Madisson habían aprendido a comunicarse sin palabras, y cómo Layla y Keith habían encontrado un equilibrio perfecto entre la fuerza y la sutileza.
—No somos los mismos chicos que entraron en aquel laboratorio —intervino Carter, alzando la voz por encima del debate. —Antes de esto, éramos piezas de ajedrez en el tablero de otros. Ahora, por primera vez, tenemos el poder de proteger a quienes no pueden protegerse. No es una carga, es un nuevo propósito.
Uno a uno, los demás se pusieron de pie junto a él. La decisión estaba tomada: no volverían a ser simples estudiantes. Ahora eran la Cipher Guard, y su identidad no era un error que debiera corregirse.
Sin perder tiempo, y a pesar de las protestas silenciosas de sus padres, el equipo se dirigió a las coordenadas proporcionadas por Jacob. El Laboratorio Cero era un búnker subterráneo oculto bajo una vieja fábrica textil. Al entrar, las luces automáticas iluminaron filas de viales de un líquido azul pálido, frío y aséptico.
—Ahí está —murmuró Ethan, sintiendo el frío del lugar. —La salida fácil.
—Si esto sigue existiendo, siempre habrá alguien que intente usarlo en nuestra contra —dijo Layla, acumulando energía sónica en sus manos. —Alguien que quiera "curarnos" a la fuerza para eliminarnos.
—O alguien que quiera replicarlo para borrar a cualquier metahumano que no le convenga —añadió Keith.
No hubo dudas. Carter dio la señal y el equipo actuó al unísono. Layla desató una onda de choque que hizo añicos los cristales de los viales, mientras Ethan congelaba los restos para que los componentes químicos se volvieran inertes. Finalmente, Logan abrió un portal de vacío en el centro de la sala, succionando hasta la última gota del suero y los servidores que contenían la fórmula, lanzándolos al olvido del espacio profundo.
Cuando abandonaron el complejo y vieron cómo el sol comenzaba a salir en el horizonte, sintieron una libertad que ninguna "normalidad" podría igualar. Ya no había vuelta atrás. Eran lo que eran, y el mundo estaba a punto de conocerlos.
#2270 en Otros
#414 en Acción
#2061 en Fantasía
#885 en Personajes sobrenaturales
Editado: 30.01.2026