The Cipher Guard

Capítulo 36: Nueva Atmósfera

​Con la destrucción de la Cura Génesis, el ruido del mundo pareció silenciarse. Por primera vez en meses, la Cipher Base no era un cuartel general en alerta, sino un hogar. Sin Sterling, sin Patterson y con los padres finalmente aceptando la decisión de sus hijos, el aire se sentía ligero, cargado de una electricidad diferente: una que no buscaba la guerra, sino la conexión.

Madisson y Carter se encontraban en la suite principal, un espacio que solía ser para planes tácticos y que ahora estaba iluminado solo por la luz tenue de la ciudad a lo lejos. Carter, con su imponente físico, estaba sentado al borde de la cama, quitándose las piezas de su armadura de titanio por última vez en el día. Madisson se acercó por detrás, deslizando sus manos por los hombros anchos de él.

​—Puedo sentirlo, Carter —susurró ella al oído de él, apoyando la mejilla en su espalda. —Tu mente está en silencio. Por fin.

​Carter se giró, rodeando la cintura de Madisson y atrayéndola hacia él. La diferencia de tamaño siempre había sido algo que a ambos les fascinaba; ella parecía pequeña, pero su fuerza mental era el único ancla que lo mantenía cuerdo.

—Es porque tú estás aquí —respondió él con voz ronca.

​Se besaron con una urgencia que habían contenido durante semanas de batallas. Carter la levantó con una facilidad asombrosa, dejando que su fuerza de titán se volviera delicadeza pura al recostarla sobre las sábanas. Madisson entrelazó sus dedos con los de él, dejando que sus pensamientos se fundieran en un solo deseo mientras la puerta se cerraba, dejando al mundo exterior en el olvido.

​En la sala de entrenamiento, que ahora funcionaba como una sala de estar privada, Layla y Keith compartían un momento mucho más lúdico. Layla estaba sentada en el suelo, rodeada de cojines, mientras Keith intentaba, sin mucho éxito, enseñarle un paso de baile que había visto en un viejo video.

​—¡Es imposible! —rió Layla, enviando una pequeña vibración sónica que hizo que el vaso de agua cercano vibrara. —Mis pies no se mueven así.

​Keith se desvaneció, volviéndose intangible para aparecer justo detrás de ella, rodeándole el cuello con los brazos y besándole la mejilla.

—No necesitas bailar, Layla. Solo necesitas vibrar conmigo.

​Ella se dio la vuelta en sus brazos, atrapando su rostro entre sus manos. La conexión entre ambos siempre había sido la más rítmica del grupo. Se besaron bajo las luces tenues, un beso que comenzó con risas y terminó en un murmullo profundo. Keith la guió hacia los sofás, donde la intangibilidad de él y la resonancia de ella crearon una danza de caricias que desafiaba las leyes de la física, explorándose con una libertad que solo la paz les permitía.

​En la azotea de la base, bajo un cielo estrellado, Ethan y Logan disfrutaban de la soledad. Logan había abierto un pequeño portal para traer un par de cafés calientes de una cafetería de París, un pequeño lujo que se permitían ahora que no tenían que esconderse.

​—¿Crees que tomamos la decisión correcta? —preguntó Ethan, creando pequeños cristales de nieve que caían suavemente sobre ellos para refrescar el ambiente de la noche.

​Logan dejó el café y se acercó a él, tomándolo de la chaqueta para pegarlo a su pecho.

—Mírame, Ethan. Nunca he estado más seguro de nada.

​Logan no esperó respuesta. Lo besó con una pasión contenida, una mezcla de la frialdad de los labios de Ethan y el calor abrasador de la voluntad de Logan. El espacio alrededor de ellos parecía combarse ligeramente; cuando Logan estaba con Ethan, el universo entero parecía reducirse a ese único punto de contacto. Se separaron solo para mirarse a los ojos antes de que Logan abriera un portal directamente hacia su habitación compartida. Allí, entre el frío del hielo de Ethan y los vacíos espaciales de Logan, se entregaron el uno al otro, celebrando que, por fin, tenían todo el tiempo del mundo.

​Esa noche, la Cipher Guard no fue un equipo de combate. Eran seis jóvenes celebrando la vida que habían elegido proteger, recordando que el poder más grande que poseían no venía del acelerador de partículas, sino de la piel que rozaba su piel.



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En el texto hay: superpoderes, justicia, amor lgbt

Editado: 30.01.2026

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