El tercer reinicio del bucle fue el más doloroso. Logan despertó nuevamente bajo el techo del apartamento de Keith, sintiendo el peso de la desesperación. Cada vez que el día volvía a empezar, los recuerdos de su vida real (sus besos con Ethan, sus misiones compartidas) se sentían un poco más borrosos, como si este mundo paralelo estuviera intentando devorar su verdadera identidad.
Se reunieron en el callejón de siempre, el único lugar donde la lógica del bucle parecía tener una grieta. El ambiente era eléctrico y tenso. Carter apenas podía mirar a Layla sin apretar los puños, y Madisson se abrazaba a sí misma, evitando el contacto visual con un Ethan que la miraba con una preocupación amorosa que no le pertenecía.
—Tenemos que movernos rápido —dijo Madisson, con la voz quebrada. —He sentido algo. En este mundo, la firma mental de Patterson no está asociada al miedo. Está... en todas partes, pero de forma limpia. Como una red de protección.
—Si él es el eje de esta realidad, él es nuestra salida —sentenció Carter. —Pero no podemos entrar por la fuerza. Si el mundo detecta una anomalía violenta, nos reiniciará antes de que crucemos la puerta.
Siguiendo el rastro de la frecuencia que Madisson había detectado, el equipo se dirigió al centro de la ciudad. En lugar de un laboratorio militar oculto, encontraron la Universidad Patterson de Ciencias Aplicadas. Era un edificio de cristal y luz, un monumento al conocimiento y no a la guerra.
Lograron burlar la seguridad no con poderes, sino actuando como los estudiantes que este mundo creía que eran. Al entrar en el laboratorio principal, se detuvieron en seco. Allí, frente a una pizarra llena de ecuaciones sobre física dimensional, estaba él.
Patterson se veía más viejo, con el cabello canoso y una expresión de infinita bondad tras sus gafas. Al verlos entrar, no llamó a la seguridad. Dejó el marcador y sonrió, como si hubiera estado esperando invitados durante mucho tiempo.
—Llegan tarde, jóvenes —dijo Patterson con una voz suave. —O tal vez, llegan exactamente cuando la realidad se ha vuelto lo suficientemente delgada.
—No somos de aquí —soltó Logan, dando un paso al frente. —Usted no es nuestro Patterson. El nuestro está muerto, y nosotros estamos atrapados en una mentira.
—Lo sé —respondió el científico sin inmutarse. —En mi mundo, el acelerador de partículas nunca explotó. Jacob, mi hijo, está vivo y sano. Y ustedes seis son mis mejores alumnos, destinados a cambiar el mundo con sus mentes, no con sus puños.
El equipo sintió un nudo en la garganta. Esta era la vida que les habían robado. Pero no era la suya.
—Tiene que ayudarnos a volver —suplicó Madisson. —Este mundo nos está obligando a estar con... con personas que no amamos de esa manera. Nos estamos volviendo locos.
Patterson asintió y activó una máquina que recordaba sospechosamente al portal de Logan, pero con un brillo azul estabilizado.
—El metahumano que los envió aquí quería castigarlos mostrándoles la "perfección". Pero la perfección sin verdad es una prisión. Para salir, necesito que se coloquen en el reactor. Debo sincronizar sus frecuencias originales.
—¿Cómo? —preguntó Ethan.
—Deben concentrarse en el vínculo real —explicó Patterson. —No en lo que ven aquí, sino en la persona que dejaron atrás. Madisson, busca a Carter. Logan, busca a Ethan. Layla, busca a Keith. Si sus mentes no encuentran su verdadera pareja en el momento de la sincronización, sus átomos se dispersarán y se quedarán atrapados en este bucle para siempre.
El equipo se situó en el reactor mientras Patterson comenzaba la secuencia. Las luces ámbar del mundo paralelo empezaron a parpadear violentamente. Era el momento de la verdad: debían ignorar a la persona que tenían al lado en este mundo y proyectar su amor hacia la frecuencia correcta, antes de que el bucle se cerrara sobre ellos una vez más.
#2270 en Otros
#414 en Acción
#2061 en Fantasía
#885 en Personajes sobrenaturales
Editado: 30.01.2026