The Cipher Guard

Capítulo 40: Choque Doloroso

​La base tembló bajo un impacto invisible. Las paredes de acero reforzado crujieron como si una mano gigante las estuviera estrujando. En el centro de la sala, el aire se rasgó y el metahumano de la realidad emergió, rodeado de un aura purpúrea que distorsionaba la luz a su alrededor.

​—Tan frágiles —siseó el villano, cuya voz parecía venir de todas direcciones a la vez. —Les di la felicidad que nunca tendrían y ahora sufren por una verdad que ya no reconocen. Muéranse en su mentira.

​El enemigo extendió sus manos y lanzó ráfagas de energía distorsionadora. Por puro instinto de combate, el equipo reaccionó, pero lo que debería haber sido una defensa perfecta se convirtió en un desastre.

Carter se lanzó hacia adelante para cubrir a Layla, activando su piel de titanio. Al mismo tiempo, Layla intentó proyectar una onda sónica defensiva para potenciar el escudo de Carter. Sin embargo, en cuanto la energía de Layla tocó el metal de Carter, un chispazo de color violeta estalló entre ellos. Carter soltó un grito de agonía cuando su propia piel empezó a quemarse, y Layla fue lanzada hacia atrás por un rebote de frecuencia sónica que casi le revienta los tímpanos.

​—¡Carter! —gritó Layla, pero al intentar tocarlo de nuevo, el dolor se intensificó. Sus poderes, antes complementarios, ahora se repelían como polos iguales de un imán.

​A pocos metros, Madisson intentó conectar su mente con la de Ethan para dirigir un ataque de hielo de precisión. En el momento en que sus conciencias se rozaron, Madisson cayó de rodillas agarrándose la cabeza y gritando de dolor. El frío de Ethan, que siempre había sido reconfortante para ella, ahora se sentía como agujas al rojo vivo penetrando su cerebro.

​—¡Duele! ¡Ethan, detente! —suplicó Madisson, con la nariz empezando a sangrar.

​—¡No estoy haciendo nada! —exclamó Ethan, retrocediendo con horror. —¡Nuestras energías no encajan! ¡Maddie, por favor, mírame! ¡Esta no eres tú!

Ethan y Logan se unieron espalda con espalda. Eran los únicos que conservaban la conexión real, y sus poderes fluían con una armonía perfecta. Logan abrió portales de vacío que absorbían los ataques del villano, mientras Ethan lanzaba ráfagas de escarcha que se teletransportaban a través de esos portales para golpear al enemigo por los flancos.

​—¡Escúchenme! —rugió Logan sobre el estruendo de la batalla. —¡El dolor es la prueba! Sus poderes se rechazan porque sus almas saben que están con la persona equivocada. ¡Maddie! ¡Mira a Carter, él se está muriendo por protegerte y tú ni siquiera lo ves!

​Carter estaba en el suelo, su brazo de titanio agrietado por el choque con Layla. Madisson, a pesar del dolor de cabeza, giró la vista hacia el líder. En ese momento, el villano lanzó un rayo de energía directo hacia ella. Carter, sin pensarlo y a pesar de estar herido, se arrastró y usó su cuerpo como escudo, recibiendo el impacto de lleno.

​—Carter... —murmuró Madisson. Al verlo sufrir por ella de esa manera desinteresada, una imagen cruzó su mente: no era la universidad de cristal del mundo paralelo, era la isla, era el laboratorio oscuro, era Carter dándole su mano cuando ella más miedo tenía.

​Ethan aprovechó el momento de duda. Usó su hielo para crear un puente térmico entre él y Logan, proyectando una ráfaga de frío absoluto que no buscaba dañar, sino "limpiar" la estática mental de sus amigos.

​—¡Recuerden quiénes son! —gritó Ethan. —¡Logan es mío! ¡Keith es de Layla! ¡Madisson es de Carter! ¡Sientan el vínculo real, no la mentira que les implantaron!

​El dolor físico se volvió insoportable para los cuatro afectados, pero en el centro de ese sufrimiento, algo hizo clic. Keith, que estaba junto a Logan, sintió un vacío repentino al mirar a Layla en el suelo. Su instinto de protección, que se había desviado hacia Logan, regresó a su dueño original con la fuerza de un rayo.

​—¡Layla! —gritó Keith, volviéndose intangible para atravesar el ataque del villano y llegar hasta ella. Cuando sus manos la tocaron, no hubo dolor, solo un calor familiar que hizo que los ojos de Layla recuperaran su brillo original.

​Madisson se arrastró hacia Carter, colocando sus manos sobre el pecho metálico del líder.

—Carter... lo siento. Lo recuerdo. Recuerdo todo.

​El aura purpúrea del villano comenzó a retroceder. El equipo ya no era una masa de energías en conflicto. El dolor estaba desapareciendo, reemplazado por una furia fría y coordinada. Habían recuperado su polo a tierra.



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En el texto hay: superpoderes, justicia, amor lgbt

Editado: 30.01.2026

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