La Cipher Base recuperó su ritmo habitual, pero para Madisson, el silencio de los pasillos era más ensordecedor que cualquier batalla. Cada vez que miraba a Carter, Ethan o a los demás, la imagen de ellos gobernando sobre cenizas se superponía a sus rostros sonrientes. No podía vivir con la duda.
Esa noche, cuando todos se retiraron a descansar tras la cena, Madisson se deslizó hacia la sala de mando.
—Bot, activa el protocolo de aislamiento sónico y encripta esta sesión. Nivel de acceso: Omega. Solo yo —susurró Madisson, con el corazón latiéndole con fuerza.
—Protocolo activado, Madisson —respondió la IA. —¿Cuál es la tarea?
—Analiza las muestras de sangre recolectadas tras el regreso del multiverso. Busca cualquier anomalía no registrada, especialmente firmas de energía residual del Metahumano de la Realidad.
Madisson esperó en la penumbra. En la pantalla frente a ella, las cadenas de ADN de sus amigos comenzaron a desplegarse. Al principio, todo parecía normal, pero luego Bot resaltó un área en rojo. Una mancha negra, casi como un parásito de tinta, estaba adherida a los núcleos celulares de cada uno de ellos.
—Anomalía detectada —informó Bot —Se trata de una partícula de materia oscura inestable. No es biológica, es una "huella de realidad" corrupta. Está creciendo al alimentarse de la energía de sus propios poderes. Si no se detiene, alterará el sistema límbico de los sujetos, eliminando la empatía y aumentando los rasgos de agresión en un 400% en los próximos seis meses.
Madisson se cubrió la boca con la mano. La visión no era una probabilidad; era un diagnóstico médico. Sus amigos se estaban convirtiendo en monstruos desde adentro.
Madisson tuvo la tentación de borrar los datos y tratar de sintetizar una cura en secreto. Pero recordó lo que los separó en el mundo paralelo: los secretos y la manipulación. Si querían vencer a este destino, tenían que hacerlo como la familia que juraron ser.
—Bot, cancela el aislamiento. Activa la alarma de reunión general en el hangar. Ahora.
Minutos después, el equipo llegó confundido, todavía con ropa de dormir. Carter fue el primero en acercarse a ella, notando su palidez.
—¿Maddie? ¿Qué pasa? ¿Nos atacan? —preguntó, buscando su mano.
Madisson se apartó suavemente y señaló las pantallas. Sus ojos estaban llenos de lágrimas, pero su voz era firme.
—No nos ataca nadie desde afuera, Carter. El ataque está dentro de nosotros, justo aquí —dijo, señalando los gráficos del ADN. —En la cena tuve una visión. Los vi a todos... nos vi a todos... destruyendo el mundo. Convirtiéndonos en dictadores. Pensé que era un sueño, pero Bot acaba de confirmarlo. El Metahumano de la Realidad nos dejó un regalo de despedida: una partícula de oscuridad que está creciendo en nuestras células.
Logan se acercó a la pantalla, analizando la estructura con sus conocimientos sobre el vacío.
—Es energía de colapso... Está infectando nuestra conexión con el universo.
—¿Por eso sentí ese rechazo cuando intenté usar mis poderes en la base hoy? —preguntó Layla, mirando a Keith con miedo.
—Sí —asintió Madisson. —Nos está corrompiendo. Si no hacemos algo juntos para purificar nuestra energía, ese futuro de cenizas será el único que nos quede. No quise ocultárselo porque la única forma de eliminar esta oscuridad es con la luz de nuestra confianza.
Carter miró a cada uno de sus compañeros y finalmente a Madisson. No hubo reproches por el análisis secreto, solo una resolución inquebrantable.
—Si está creciendo en nosotros, la sacaremos de raíz. —sentenció Carter —No sobrevivimos al multiverso para ser los villanos de nuestra propia historia. Somos la Cipher Guard. Dinos qué hay que hacer.
El equipo se rodeó en un círculo, uniendo sus manos frente a los monitores que mostraban su propia caída. La batalla más difícil no sería contra un dios dimensional, sino contra la sombra que cada uno llevaba en su propia sangre.
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Editado: 30.01.2026