The Diary of Anna [terminada]

Capitulo 11 - Rompiendo ventanas

No he estado perdiendo el tiempo estos últimos meses, yo de verdad me esforcé en buscar la información que necesitaba, porque.... eso de burlar a la policía y pasar así sin más... no es nada fácil, créanme. 
- Creo que, con todo lo que ya me has contado, me es suficiente. - Me dice mi hermana satisfecha. 
Sara se levanta y se coloca frente a mí con las manos en sus caderas.
- ¿A qué esperas? Vamos, levántate - Me ofrece su mano y tira de mí.
Me sacudo el polvo y subo nuevamente por la escalerilla hasta la puerta.
- Ahora sólo hay que encontrar una manera de entrar.  -  <<Mmm >> Pudiéramos utilizar la palanca, con la que quitamos la tabla del suelo, para abrir la puerta.  <<¿En serio? No tienes esa capacidad, no eres tan fuerte jajaja>> - Se mofa mi subsconciente.
- La entrada está cubierta completamente por tablas. No es posible quitarlas todas sólo con la palanca. - Me dice Sara, como si pudiese adivinar lo que estoy pensando. 
- Pero mira... hay una de las ventanas que aún no ha sido clausurada, aunque está hecha de vidrio, es bastante resistente. - Digo, pegando mis manos al cristal y analizando el contorno. - Entremos por aquí, pero primero....
A mi derecha, bajo la escalerilla, hay un montón de ladrillos tirados por todo el suelo.

<<Emmm, bueno si no tengo otra alternativa....>>
- Jeje - Miro hacia ese lado y me río con picardía.
- ¿Qué vas a hacer?

Crak!!

- ¡Listo! Ya podemos entrar. 
No tuve más opción que utilizar un viejo ladrillo para entrar en casa. <<A veces hay que romper algunas ventanas para resolver un misterio>>
Hemos pasado a través de la ventana hasta llegar a donde suponemos que sea la sala.
La casa está decorada al estilo victoriano, los muebles están llenos de polvo y pudriéndose. El olor a moho y putrefacción impregna el aire.
- ¡Ey! ¡Espera un momento! 
Justo cuando pensé que nadie se daría cuenta de una ventana rota, veo un fuego recién encendido en la chimenea de la sala. 
<<Suena el timbre de la casa... fuego en la chimenea... ¿y qué sigue Luego? ¡¿Más fantasmas!?>>
Sin lugar a dudas hay alguien en esta casa, ya sea que la otra persona esté viva o no, sino, ¿cómo explico lo que está pasando? 
Comienzo a caminar por toda la sala en busca de cualquier cosa que me sea útil. 
Por lo que veo... alguien ha colocado una contraseña... Hay que insertar una combinación de tres dígitos en una puerta que me impide mi entrada a, lo que según recuerdo, es la cocina.
- ¿Por qué alguien pondría una contraseña en la entrada de la cocina? 
- No lo sé, Sara. Intentemos con los números que estaban en el sobre para abrir la puerta. ¿Cómo eran...?
- 005 322 156 . Pero la contraseña sólo necesita tres números. 
- Lo sé, colocamos 005 ; 322 o 156 , ya veremos cuál de ellos es...
¡Biiiiiiib! 
- ¿Ves? No ha funcionado, ¿Y ahora cómo entraremos? 
- ¡Ajj! Vamos... seguiremos buscando por ahí...
Sigo desplanzándome por la habitación y me coloco justo enfrente de una puerta. <<Al parecer es el cuarto de baño>> Ha sido fácil entrar.
- ¡Ugg! ¡Qué asco! ¡El baño está inundado! La limpieza no la tendrían fácil... ¿quién paga las facturas del agua? ¡Ajjj!
- ¿Qué es eso? - Pregunta Sara inclinando la cabeza a la ambos lados, algo confundida.
- ¿A qué te refieres?
- Mira ahí, en el váter.
Obedezco y me asomo por el orificio de uno de los lavabos.
En el fondo del inodoro había una llave, está un poco oxidada pero creo que aún sirve.
- ¡Vamos! ¿A qué esperas?
- ¿Qué?
- La llave... ¡tómala! - Exclama mi hermana y pone los ojos en blanco.
- ¿Qué? ¡eww no! ¡tómala tu! 
- Si la cojo yo... tienes que encargarte de hacerme los deberes por un mes.
- Ya, tranquila. La tomo yo. 
Me agacho y trato de alcanzarlas. 
- ¡Ajj! ¡Ya está! Aquí tienes... ¿Pero... a dónde pertenece?
- Mmm revizaré los planos, probaremos con las puertas de las habitaciones accesibles desde la sala. 
...Pasado un tiempo...
Sólo dos de las habitaciones llevaban cerraduras. Por suerte, la llave encajó en una de ellas y logramos abrirla. 
- Tras la puerta, nos encontramos con una habitación, una cama de matrimonio... una cómoda con espejo... Y un gran armario.
Inspeccionamos cada rincón del cuarto. Caja por caja de cada mueble. No logramos encontrar más nada que pelusas y cosas viejas.
Nos adentramos en el armario, allí sólo había ropas desgastadas y polvorientas tiradas por todos lados. 
- ¡Ashiiis¡ - Estornudo*
- ¡Salud! 
Me sacudo la nariz y dirijo mi mirada a un traje que colgaba de una percha.
- ¿Qué es eso?
Del bolsillo de un saco sobresalía un pedazo de papel. Puedo ver que lleva tres números escritos en él, un 999.
Quizás... ¿La contraseña?


 




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