The Diary of Anna [terminada]

Capítulo 16 - Alguien nos acecha

Mi corazón está acelerado, la adrenalina recorre todo mi cuerpo. ¿Qué ha sido eso? Miro a mi alrededor pero no hay nada, sólo niebla.
Escucho un golpe seco, esta vez se de donde ha venido; del barranco.
Me quito rápidamente la mochila y saco la linterna, la enciendo he ilumino el acantilado.
- ¿Qué es esto?
El precipicio estaba inclinado y cubierto de barro, mucho barro. Desde uno de los bordes comienza un rastro que termina en el fondo. La marca de un objeto deslizándose por el precipicio, ¿Hay alguien más?
Me inclino hacia adelante muy despacio, esforzándome por ver qué o quién cayó por el precipicio.
Hay algo moviéndose en el agua...
De repente alguien me toca el hombro.
- Anna.
- ¡Ahhhh! - Grito de miedo cuando sentí que alguien se acercaba a mis espaldas y me llamaba por mi nombre.
- ¡Dios! Sólo eres tú... Que susto... - Me volteo y la miro de frente.
Mi hermana estaba parada frente a mi, mirándome con ojos impenetrables
- ¿Qué estabas mirando?
- No lo sé, creí que había alguien allí abajo.
Sara toma mi linterna y apunta hacia abajo.
- Ahí no hay nadie. - Dice devolviéndome la linterna.
- ¿Por qué regresaste?
Se mete la mano en el bolsillo de sus jeans y saca de ellos las canicas que hace un rato encontramos.
- Ah.
Estira una mano y me las devuelve. Tiene la mirada perdida, está un poco extraña. Mira a todos lados fijándose en las tumbas que hay alrededor.
- ¿Cómo encontraste este lugar? - Me pregunta sin mirarme a la cara, analizando el entorno.
- La cruz estaba inclinada y la puse al derecho activándose un tipo de mecanismo y las paredes comenzaron a abrise... Y aquí estoy.
- Vale. - Se limita a decir. No parece impresionada en absoluto. - ¿Cómo se te ocurrió enderezar la cruz?
- Fué un accidente.
- Ah.
Hay un silencio incómodo y me está afectando mucho.
- Sara... Siento lo que dije.
- ¿De verdad? - Me dice sarcásticamente.
- De verdad.
- ¿Qué es este lugar? - Dice ignorando nuestra conversación, si es que a eso se le llama conversación.
- No lo sé, un cementerio, supongo. - Señalo las tumbas con mi pequeña linterna.
Sara frunce el ceño, interrogativa.
- Ilumina aquí. - Me dice apuntando casualmente a la lápida con la que me he tropezado.

Aqui yaceHarry Andrade

- ¿El señor Andrade? ¿Qué hace esta tumba aquí? ¿No debería de estar en otro lugar como... en su casa, tal vez?
- Puede que él haya querido ser enterrado aquí, como última voluntad - Responde Sara.
No entiendo nada, en verdad. No tengo ni idea de que va todo esto. Ni el mismísimo Sherlock Holmes sería capaz de solucionar este misterio.
Cartas anónimas, aquella llamada... Uhhh la casa embrujada de los Ravenforst, ¿Quién es el maldito Harry? Pasadizos secretos... este cementerio... Ruidos extraños. Nos hemos convertido en las protagonistas de esta estúpida historia.
- ¿Qué haces? - Me pregunta Sara.
- Estoy escribiendo un diario.
- ¿Ahora?
- Sí, estoy apuntándolo todo.
- Vaaale.
Si, estoy escribiéndolo tooodo en esta simple libreta. La llevo a todas partes, no importa donde o cuando, siempre va conmigo en el bolso o mochila. Antes escribía al final del día, pero son tantos los sucesos que me ocurren últimamente que se me hace un tanto complicado recordar cada detalle en la noche por lo que escribo cada vez que tengo una oportunidad.
- Es un espacio abierto, es posible que aquí también haya cobertura. Es un poco raro que allí adentro la hubiese. - Dice Sara.
¡Cobertura! Lo había olvidado... Ya hace un buen rato que le envié el mensaje a Jake. Estoy completamente segura de que vendrá, en cualquier momento. ¿Habrá visto el mensaje? Está tan ocupado trabajando que no tiene tiempo de parar unos segundos y revisar el móvil, seguro que es eso.
Estará preocupado por mi. Yo ni siquiera me tomé la molestia de contarle lo que estaba pasando, que iba a venir a este lugar. Me quiere mucho, o al menos es lo que me ha demostrado. Cada vez que hablaba algo acerca de la mansión se ponía histérico, decía que era porque no soportaba verme triste, aunque era exagerado.
Recuerdo el día en que lo conocí, el día en que desperté después del accidente, recuerdo también que fue él quien valoró mi testimonio.
Sé que le gusté desde el primer momento porque no paraba de mirarme.
Después de un tiempo me lo encontré en una cafetería la cual siempre visitaba, lo raro era que me comentó que siempre iba a ese lugar,sin embargo nunca lo había visto. Luego me acompañó a casa porque le dije que tenía miedo ya que hacía una semana que cada vez que salía a la calle sentía que alguien me vigilaba. Nos intercambiamos los números y nos llamábamos a cada rato y así surgió nuestra relación. Quiero que todo esto termine ya. Regresar a casa y vivir el resto de mi vida con él es lo que más deseo.
- ¿Qué estás mirando? - Le pregunto a Sara después de darme cuenta que lleva parada en el borde del acantilado varios minutos.
- Allá, hay un pequeño islote. - Dice señalando en diagonal izquierda.
- ¿Y?
- ¿No lo ves? Encima del islote hay una casa.
- ¿Qué?
La oscuridad y la niebla son dos factores que ayudan a ocultar la pequeña edificación que se encuentra en aquella isla. Por suerte, mi hermana Sara tiene vista de alcón y se ha dado cuenta de ella.
- ¿Cómo llegaremos ahí? No veo ningún puente.
- No lo hay.
- ¿Entonces? ¿Qué haremos?
— Sara frunce el ceño — Hay una gran escalera en zic zac que comienza en la cima y termina en un pequeño muelle construido sobre el agua. Debe de haber un bote allí pero no logro verlo.
- Tal vez logremos bajar por este precipicio.
- ¿Qué dices? ¿Estás loca? ¿Quieres morir?
- Hay suficiente lodo para amortiguar la caída. Deslizándonos por el fango no pasará nada.
- Aunque fuera así, ¿cómo llegaremos al otro lado? La marea está alta y yo no sé nadar. - Dice Sara y la miro con el ceño fruncido.
- ¿Qué no sabes nadar? ¿Eso quiere decir que vendrás conmigo?
- Ajá.
- ¿No estás enojada conmigo?
- Lo estoy.
- ¿Entonces?
- No tengo más opción, no pude salir. Las puertas están cerradas y la ventana que rompimos para poder pasar está entablada.
- ¡¿Queeee?! ¿Cómo es eso posible?
Sara niega con la cabeza, no parece tan confundida, ya se ha adaptado a todo esto.
Me he quedado pensando...
- Ese ruido que he escuchado antes...
- ¿Qué?
- Hay alguien escondido aquí, alguien o algo, no lo sabemos. Nos acecha, nos vigila, se esconde en las sombras buscando cualquier momento para atacar, quiere eliminarnos. De eso estoy segura.




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