La enorme y pesada puerta se abrió dejando ver el interior parcialmente el cual brillaba con la luz verde de las antorchas y de los pozos de luz, eso fue lo último que miro Larion antes de que una de las enormes puertas se cerrará y las antorchas de fuera crepitaran por un par de segundos. La sala de la guerra parecía ser más pequeña que de costumbre o tal vez era la perspectiva del capitán al ver la ausencia de mapas y diagramas de guerra en la mesa de piedra.
Kaelen logro notar como encima de la mesa de piedra había una pila de libros encuerados con piel humana y de Valknade, un par de velas se mantenían en el centro de la mesa mientras que en el fondo de la habitación el trono estaba siendo ocupado por el rey, Karman'Trell se mantenía firme en su posición mientras Kaelen avanzaba con calma y un aire burlón cosa que empezaba a molestar a molestar al rey.
— ¿Me sacaste de mi cama para esto Karman'Trell?—. La sonrisa burlona seguía firme en el rostro de Kaelen.
El rey se puso de pie y por una fracción de segundo la habitación parecía quedarse más vacía y en silencio, su capa la cual estaba cubierta de con crine de unicornio y con un collar alto en el cuello decorado con plumas de fénix. Mientras Karman'Trell se alejaba de su trono Kaelen noto como en la mesa redonda había un pergamino mal sellado y una bolsa pequeña de cuero que parecía tener demasiado en su interior; las paredes de la sala estaban talladas con símbolos y letras en elfico antiguo y en una lengua ya muerta — Ūseãris— además de tener una infinidad de tallados de reyes y figuras de guerra tribal.
Cada tallado y figura era cubierto por una gran oscuridad que parecía ser la sombra que proyectaba el cuerpo de Karman'Trell quien había dejado de moverse y se mantenía quieto frente a la gran mesa de piedra.
— Te sacaron de una taberna y se supone que acabas de llegar—. Karman'Trell deslizó sus dedos por el borde de la mesa y acomodo mejor su capa que estaba sujeta a su armadura.— Además parece que olvidas que estás hablando en presencia de tu rey y no con algún subordinado más—.
El tono frío y medido de Karman'Trell fue suficiente para hacer que Kaelen dejara de sonreír y adoptara la posición de un soldado de su rango, rápidamente cruzó sus manos por detrás de su espalda y realizó una pequeña reverencia hacia su rey.
— Lo lamento majestad, ¿usted me mandó a llamar?—. En todos sus años Kaelen había aprendido que era mala idea molestar al rey.
Karman'Trell dejo de caminar para ver el enorme ventanal que daba a una vista magnífica del reino el cual era bañado por la luz de las lunas azules y las luces danzantes que recorrían el horizonte.
— Toma asiento, esto tomará tiempo—. Karman'Trell se mantuvo fijo frente la gran ventana haciendo que su sombra se proyecté por encima de la mesa de piedra.
Kaelen lo hizo, era mejor acatar las órdenes Karman'Trell mientras el estuviera de "buen humor" pues la última vez que algo así había pasado un soldado razo fue llevado a la orca.
— Hemos sufrido un robo, y muy significante, la reliquia blanca—. Karman'Trell hizo una pasando dejando que la aurora boreal cubriera su sombra y formara una corona en su sombra.— Y no solo eso, Larion a mirado el futuro o más bien el pasado, un pendura a muerto—.
— ¿Y cómo entraron en el reino? Y el pendura no debe ser un problema—. Kaelen hizo una pausa bastante larga, la reliquia blanca era una joya importante para la familia real y sobre todo su luz mantenía firme el reino.— ¿Cuando robaron la reliquia?—.
— No lo sabemos, pero el pendura tenía la marca de la oscuridad, el rey...—. la pausa creada por Karman'Trell hizo que él capitán rápidamente recordara las historias de hebrios y mercaderes.— Mi rey, los soldados rojos y yo sufrimos un ataque en el camino aquí al castillo, Zutrons—.
— Entonces fue un ataque para distraer, pues la visión de Larion nos mostró lo mismo, Zutrons atacaron a un pendura y dejaron esto como recuerdo—. Karman'Trell lanzo una bolsa de tela al centro de la mesa y acto seguido Kaelen la abrió.
La mano cercenada de un pendura yacía en la bolsa con una daga clavada en el centro de la palma con un símbolo que parecía haber sido cortado y cicatrizado, una medialuna atravesada con una daga goteando. Kaelen había observado cientos de veces ese símbolo la marca del Rey Negro, quien había dominado por completo Valkerion y acabado con aquellos que no se doblegaban; el creador y participe de la guerra de medianoche.
— Majestad, los Zutrons fueron los seguidores y guerreros del Rey Negro, que hacen aquí, fueron encerrados o encarcelados—. Kaelen apretó la espada que estaba a su costado y miro al rey.— Si están pensando en traer de vuelta a su rey por qué robar la reliquia real—.
Karman'Trell camino de forma lenta hasta llegar a la mesa de piedra y mirar atento a Kaelen quien miraba la mano del pendura, la historia había empezado hacia hace diez mil años; los elfos que habían logrado escapar de esa edad contaban historias trágicas y que solo hacían en la mente de un loco.
— La reliquia blanca es algo que a estado en la familia real por siglos y fue algo muy importante para vencer al Rey Negro, es lo único que lo mantiene lejos si destruyen el volverá—. Karman'Trell hablaba lento y tranquilo causando una gran molestia y escalofríos en Kaelen quien no entendía Por que su rey se mantenía con tanta calma y paciencia.
— Haré lo que usted me pida majestad, partire...— la frase se quedó incompleta con las palabras del rey.