Miraba desde lejos cómo llegaron dos humanos más, y ella al verlos los llamó "Mamá y Papá", así que esos eran sus padres. Era mejor irme de ahí, antes de que me pudieran hacer algún daño. Caminaba hacia mi cueva mientras pensaba en lo delicioso que se miraba ese bocadillo que no pude comerme. En serio que maldecía a esos humanos por haber llegado antes de haber podido tomar el bocadillo.
Pasaban los días y la niña no llegaba, eso asustó y entristeció a muchos, ya que la niña siempre iba. Realmente venía seguidamente, pero sí que era raro que no hubiera ido por mucho tiempo, y la última vez que la vi fue cuando sus padres vinieron por ella. ¿Sería que le habrían hecho algo a la pequeña? o ¿se haya enojado porque le desprecié el bocadillo? Esas preguntas me angustiaban, así que decidí ir a buscar respuestas a mis preguntas.
Tomé rumbo hacia el hogar de la niña, gracias a que aún recordaba su olor, y cuando llegué me sorprendió al ver el gran lugar donde vivía la humana. ¿La niña qué era, una princesa? o ¿¡qué!?, ya que donde vive es en un gran palacio, y no creía que mi olfato me haya fallado, nunca lo ha hecho y no creo que lo haga en estos momentos, pero el gran castillo es sorprendente.
Entré por un agujero que había en el gran mural y empecé a buscarla por su olor. Llegué hasta el final, donde se encontraba su presencia, y ahí la vi: se estaba columpiando mientras cantaba, y su hermosa voz resonaba en el jardín.
No sabía si acercármele o irme y decirles a los demás que ella estaba bien. Me iba a ir, cuando escuché que ella me dijo: "zorrito". Me volteé, ella se me acercó, me dedicó una gran sonrisa, me tocó la cabeza y me empezó a acariciar. Sí que me quedé en shock y no sabía ni qué hacer, así que solo me dejé llevar por el momento, o no sé por qué.