The King Kingdoms: Sombra del Trono

Capítulo VII: El Nombre del Vigía

La paloma mensajera llegó a Draxcan al amanecer del octavo día, con las plumas erizadas por el frío de las montañas y un mensaje cifrado atado a la pata. El encargado de las aves, un anciano de dedos nudosos llamado Carwen, la reconoció por el anillo de identificación —una banda plateada con el emblema de los Rosmar— y la llevó personalmente a la residencia del senador.

Maelt Rosmar estaba desayunando en su estudio cuando el criado le entregó el mensaje. Lo leyó una vez, dos veces, tres. Luego se levantó tan bruscamente que la silla volcó a sus espaldas y salió al pasillo gritando:

—¡Que avisen al heredero! ¡Que avisen a Aren Elmer! ¡Y a Kaedor Lasmec! ¡Reunión urgente en media hora!

Media hora después, los conspiradores estaban reunidos en la biblioteca de la residencia Rosmar. Kael, que había llegado corriendo desde el castillo, aún llevaba la túnica mal abrochada y el cabello revuelto. Aren, siempre meticuloso, había tenido tiempo de vestirse adecuadamente pero no de desayunar, y su estómago protestaba en silencio. Kaedor, por su parte, había acudido directamente desde el puerto, donde pasaba cada vez más tiempo investigando los envíos de hierro, y sus botas estaban manchadas de barro y salitre.

—He recibido esto de Lyssara —dijo Maelt, extendiendo el mensaje sobre la mesa—. Está en Vortham. Y ha descubierto algo crucial.

Leyeron el mensaje en silencio. Cuando terminaron, el silencio se prolongó varios segundos.

—Darian Vehl —pronunció Kael como si paladeara un veneno—. El capitán de la guardia real. El hombre del decreto que Aren encontró en los archivos.

—El mismo —confirmó Aren—. Darian Vehl fue nombrado capitán de la guardia real hace ochenta y siete años, el mismo año en que el rey Eldrin Kraxter fue asesinado. Según los registros, su rama familiar se extinguió durante una epidemia de peste. Pero si Lyssara tiene razón, Darian Vehl no murió. Simplemente... desapareció.

—Y se convirtió en el Archimago Zareth —añadió Maelt—. Un mago nigromante en Vortham. Un hombre que lleva casi un siglo moviendo los hilos de la conspiración desde las sombras.

—¿Cómo es posible que nadie lo haya descubierto? —preguntó Kaedor—. Un siglo es mucho tiempo. Alguien debería haber notado algo.

—Lo notaron —respondió Aren—. Pero los que lo hicieron están muertos. Thamior, Aldric, Oren, Eryndor, Bertram... Todos los que se acercaron demasiado a la verdad acabaron asesinados. El Vigía ha sido meticuloso. Ha borrado todas las huellas. Ha eliminado todos los testigos. Y mientras tanto, ha seguido construyendo su red.

—Pero ahora sabemos quién es —dijo Kael—. Y eso nos da una ventaja. Él no sabe que lo hemos identificado.

—¿Estás seguro? —preguntó Kaedor—. El mensaje de Lyssara dice que Zareth lleva un anillo con la serpiente alada. Eso significa que no se esconde. O al menos, no del todo. Exhibe su lealtad de una forma que sólo los que conocen el símbolo pueden reconocer. Es un fanático. Y los fanáticos son impredecibles.

—Pero también son arrogantes —contraatacó Aren—. Si Zareth ha llevado ese anillo durante décadas sin que nadie lo descubriera, se sentirá invulnerable. Creerá que estamos a oscuras. Y eso podemos usarlo en su contra.

—¿Cómo? —preguntó Maelt.

—Tendemos una trampa. Si Zareth es el Vigía, y si está en Vortham preparando su golpe, entonces el atentado durante la ceremonia de renovación del Senado es una distracción. Una maniobra para mantenernos ocupados mientras él actúa en el norte. Pero si nosotros fingimos que no sabemos nada, si seguimos el juego, podemos volver su propia trampa contra él.

—Eso requiere una coordinación perfecta —objetó Kaedor—. Y nosotros no somos perfectos. Somos pocos, y el enemigo tiene agentes en todas partes.

—Pero nosotros tenemos algo que él no tiene —dijo Kael—. Tenemos a Lyssara en Vortham. Ella está allí, en el centro de su operación. Y si podemos enviarle refuerzos, si podemos apoyarla sin que Zareth se dé cuenta...

—Yo puedo enviar un cargamento comercial a Vortham —interrumpió Kaedor—. Mi familia tiene barcos que zarpan hacia el norte todas las semanas. Dentro de uno de esos barcos, podemos esconder soldados. Armas. Lo que haga falta.

—Yo puedo hablar con Vexim Thal —dijo Maelt—. El representante de los magos no es amigo nuestro, pero tampoco es amigo de Zareth. Si le contamos lo que hemos descubierto, quizás pueda presionar al Consejo de Archimagos para que investigue.

—Y yo puedo falsificar documentos —añadió Aren—. Si necesitamos una orden de registro, una autorización del Senado, lo que sea. Mi padre tiene acceso a los sellos oficiales.

Kael asintió lentamente. El plan empezaba a tomar forma.

—Hay algo más —dijo, poniéndose en pie—. Algo que llevo tiempo pensando. Zareth, Darian Vehl, el Vigía... lleva un siglo odiando a los Kraxter. Dedicó su vida a exterminar a mi familia. ¿Por qué? ¿Qué le hicimos nosotros para merecer tanto odio?

—No lo sé —respondió Maelt—. Pero si conseguimos capturarlo, podremos preguntárselo.

—No quiero capturarlo —dijo Kael con una frialdad que sorprendió a todos—. Quiero destruirlo. Quiero que pague por cada muerte, por cada vida que ha segado, por cada siglo de mentiras. Quiero que cuando muera, sepa que fue un Kraxter quien lo derrotó.

—Eso es sed de venganza —advirtió Maelt.

—No. Es sed de justicia. Y la justicia es lo único que me queda.

El barco de los Lasmec, una carraca de tres mástiles llamada Venganza de las Olas, zarpó del puerto de Draxcan al anochecer del día siguiente. Oficialmente, transportaba un cargamento de vino y especias con destino a los mercados de Vortham. Extraoficialmente, en sus bodegas viajaban quince soldados de élite, seleccionados personalmente por el capitán Vall de entre los más leales al heredero. Iban disfrazados de marineros y mercaderes, con las armas escondidas en barriles de falso fondo. Al mando iba un sargento de confianza de Maelt, un hombre llamado Drakken que había servido a los Rosmar durante veinte años y que habría dado su vida por cualquiera de ellos.



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En el texto hay: romance prohibido, altafantasia, intrigapolitica

Editado: 11.07.2026

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