The King of Kingdoms: Los Cimientos de la Ceniza

Capítulo VI: La Comunión de las Siete Llamas

La experiencia de Kael con el fragmento óseo, y la visión extraordinaria de su propia madre que aquel objeto había provocado, dejó a Talaida con una determinación renovada de profundizar considerablemente en su propia investigación sobre la fisiología de los Elemens, convencida de que existía una conexión más profunda entre el tercer corazón regenerativo y la capacidad de aquellos objetos antiguos para provocar manifestaciones tan extraordinarias como la que Kael había experimentado. La imagen de Kael arrodillado en el suelo del depósito, con los ojos vidriosos y la respiración entrecortada, permanecía grabada en su memoria con una claridad que la impulsaba a buscar respuestas con una urgencia que trascendía la simple curiosidad académica.

—Necesito acceso a textos considerablemente más especializados de los que la Academia normalmente permite consultar a estudiantes de mi nivel —le explicó a la maestra Ilyenne, apenas dos días después de acompañar a su padre y hermana en la reunión con el rey—. Específicamente, cualquier documento relacionado con la naturaleza exacta del tercer corazón y su función más allá de la simple regeneración física convencional.

Ilyenne la observó con una expresión que combinaba una preocupación creciente y un reconocimiento evidente de que la investigación de Talaida había alcanzado, evidentemente, un punto donde la discreción académica convencional ya no resultaba suficiente para proteger tanto a la propia estudiante como la información considerablemente sensible que estaba comenzando a descubrir. Sus dedos, largos y pálidos, se entrelazaron sobre el escritorio de la biblioteca restringida mientras consideraba la petición con una gravedad que Talaida no le había visto en ninguna de sus interacciones previas.

—Talaida, antes de continuar, necesito comprender exactamente qué te ha llevado a esta investigación específica. Las conexiones que sospecho estás explorando podrían resultar considerablemente más peligrosas de lo que cualquier investigación académica convencional debería requerir.

Talaida consideró, con una vacilación evidente, cuánto compartir con su maestra sobre los acontecimientos recientes relacionados con Kael, hasta que finalmente, confiando en la discreción que Ilyenne había demostrado consistentemente durante meses de colaboración cuidadosa, decidió ofrecer una versión considerablemente honesta, aunque cuidadosamente editada, de la situación. No mencionaría el nombre de Kael directamente, decidió, pero compartiría lo suficiente para que Ilyenne comprendiera la urgencia genuina detrás de su petición.

—Existe una persona, maestra Ilyenne, cuya conexión con los Once Originales se ha manifestado de formas considerablemente extraordinarias durante los últimos meses. Objetos relacionados directamente con los dragones fundadores parecen provocar, en su presencia, reacciones que van considerablemente más allá de cualquier manifestación elemental convencional que hayamos estudiado hasta ahora.

Ilyenne procesó aquella información con una gravedad evidente, su propia expresión sugiriendo que las implicaciones de lo que Talaida acababa de compartir confirmaban sospechas que la maestra evidentemente había albergado durante algún tiempo. Se reclinó en su silla, con la mirada perdida en algún punto de las estanterías que las rodeaban, y Talaida percibió, en aquel gesto, el peso de décadas de estudio que de pronto encontraban una aplicación práctica inesperada.

—Sospechaba, considerando los rumores que han circulado por Draxcan desde la Noche del Acero, que existía una conexión de esa naturaleza. —Ilyenne consideró el problema con una seriedad considerable—. Muy bien, Rosmar. Voy a permitirte acceso a textos considerablemente más restringidos, aunque insisto en que procedamos con la máxima cautela posible, considerando la sensibilidad evidente de esta información.

La biblioteca más restringida de la Academia, un espacio que Talaida no había tenido oportunidad de explorar durante sus investigaciones previas, resultó ser considerablemente más extensa de lo que había anticipado, con estanterías que albergaban textos cuya antigüedad, según pudo confirmar mediante una inspección cuidadosa, rivalizaba con los documentos más antiguos que Kael había investigado dentro del propio archivo real del castillo. El aire en aquella sección subterránea era más frío que en el resto de la Academia, y olía a papel envejecido, a cera de vela y a un leve aroma a hierbas que Talaida asociaba con los hechizos de preservación que protegían los documentos más valiosos.

—Este texto —explicó Ilyenne, extrayendo con cuidado un volumen considerablemente deteriorado de una de las estanterías más profundas de aquel espacio restringido— fue escrito por uno de los primeros sanadores Elemen documentados en la historia de Draxcan, apenas dos generaciones después de la fundación misma del reino. Contiene, según mi propia investigación previa, la descripción más detallada que conozco sobre la naturaleza exacta del tercer corazón regenerativo.

Talaida abrió el volumen con un cuidado reverencial, comenzando a traducir, con la ayuda experta de Ilyenne, el texto considerablemente arcaico que llenaba sus páginas amarillentas por el paso de los siglos. La caligrafía, aunque deteriorada por el tiempo, conservaba una elegancia que sugería la formación refinada de su autor, y Talaida sintió, al recorrer aquellas páginas con la mirada, que estaba accediendo a un conocimiento que muy pocas personas habían tenido el privilegio de consultar en los últimos siglos.

El tercer corazón, a diferencia de lo que la comprensión popular sugiere, no representa simplemente un órgano adicional dedicado exclusivamente a la regeneración física. Su verdadera naturaleza, según mi propia investigación exhaustiva realizada durante décadas de estudio directo sobre pacientes Elemen, sugiere que funciona como un repositorio de la propia esencia vital del portador, una conexión directa con la energía fundamental que los dragones originales transmitieron a sus primeros portadores humanos y Elemen durante la fundación misma de este reino.




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