El comité especial encargado de evaluar la propuesta de reforma de Francesca completó su trabajo con una rapidez que sorprendió considerablemente incluso a la propia princesa, un detalle que Airoon, al recibir la noticia apenas una semana después de la sesión caótica del Senado, interpretó de inmediato como confirmación adicional de que su hermana había logrado cultivar una influencia considerablemente más extensa dentro de aquel comité de lo que cualquiera había anticipado inicialmente. Los pasillos del castillo, que durante días habían vibrado con el eco de los debates senatoriales, parecían ahora cargados de una tensión distinta, más silenciosa pero igualmente intensa, como si el propio edificio contuviera la respiración a la espera del desenlace que se aproximaba.
—El comité recomienda, por una mayoría considerable de seis votos contra dos, que el pleno del Senado proceda con una votación formal sobre el establecimiento del Consejo de Seguridad Real —informó el Gran Canciller, presentando aquel resultado ante Airoon con una expresión que sugería, evidentemente, cierta sorpresa propia ante la rapidez de aquel proceso—. La votación completa está programada para dentro de cuatro días, Majestad.
Airoon recibió aquella noticia con una tensión evidente, comprendiendo que el plazo considerablemente breve que Francesca había logrado imponer sobre aquel proceso le dejaba una ventana considerablemente limitada para desarrollar cualquier estrategia efectiva de contención. Cuatro días. Apenas cuatro días para organizar una respuesta política a un plan que su hermana había estado cultivando durante meses, quizás años, con una paciencia que ahora revelaba toda su magnitud.
—Necesito comprender exactamente qué autoridad específica poseería ese consejo, y quién se propone como su coordinador principal —dijo el rey, con una determinación evidente pese a la magnitud del desafío político que enfrentaba.
—La propuesta establece que el consejo estaría compuesto por cinco miembros, Majestad, seleccionados por votación senatorial entre candidatos propuestos tanto por la Corona como por el propio Senado. —El Canciller consultó sus propios documentos con una atención cuidadosa, sus dedos recorriendo las anotaciones al margen con una precisión que delataba la importancia que otorgaba a cada detalle—. Aunque la propuesta específica que el coordinador principal, con autoridad de voto decisivo en caso de empate entre los demás miembros, sería elegido directamente por el Senado, sin necesidad de aprobación real.
Aquel detalle confirmó, con una claridad considerable, la estrategia exacta que Francesca había desarrollado durante meses de cultivo cuidadoso de alianzas senatoriales: al asegurar que la elección del coordinador principal dependiera exclusivamente de la voluntad del Senado, sin ninguna intervención directa de la Corona, la princesa había diseñado, con una precisión política considerable, un mecanismo que le permitiría, dado el apoyo que evidentemente había cultivado entre suficientes senadores, posicionarse a sí misma en aquel puesto de autoridad considerable sin necesidad de obtener la aprobación explícita de su propio hermano. Era un movimiento magistral, y Airoon lo reconoció con una mezcla de admiración involuntaria y una alarma profunda.
—Esto representa exactamente el tipo de erosión de la autoridad real que había temido —dijo Airoon, procesando la magnitud completa de aquella estrategia con una preocupación evidente—. Necesitamos desarrollar una contrapropuesta considerablemente convincente antes de la votación, o arriesgarnos a que Francesca consolide una autoridad que, sospecho con una certeza creciente, utilizará eventualmente contra los mismos intereses que dice proteger.
Aquella misma tarde, Kael se encontró, durante una pausa en su investigación conjunta con Talaida sobre el ritual de la Comunión de las Siete Llamas, con Paul Elmer, cuya expresión evidentemente preocupada sugería que traía consigo información considerablemente relevante para la crisis política en desarrollo. El joven diplomático se movía con una urgencia que contrastaba con su habitual compostura, y Kael notó de inmediato que algo había alterado profundamente su calma característica.
—Mi padre ha recibido correspondencia diplomática considerablemente inquietante desde varios reinos vecinos —explicó Paul, sin preámbulos innecesarios, tras encontrar a Kael en uno de los pasillos del ala privada—. Parece que la crisis política de Draxcan ha comenzado a atraer una atención considerable desde el exterior, con al menos tres reinos distintos solicitando información adicional sobre la estabilidad actual de nuestra propia estructura de gobierno.
—¿Qué reinos exactamente? —preguntó Kael, sintiendo una inquietud adicional ante aquella confirmación de que la crisis interna de Draxcan comenzaba, evidentemente, a trascender considerablemente las propias fronteras del reino.
—Dacmek, Pitra, y de forma considerablemente más inquietante dado todo lo que hemos descubierto sobre las conexiones de los Guardianes, también Salamer. —Paul consideró la magnitud de aquella información con una gravedad evidente—. Mi padre sospecha que algunos de estos reinos podrían estar considerando cómo aprovechar cualquier debilidad política que Draxcan demuestre durante esta crisis, ya sea mediante negociaciones comerciales considerablemente más favorables para ellos, o mediante estrategias todavía más directas si la inestabilidad interna continúa profundizándose.
—¿Y qué papel juega exactamente la propuesta de Francesca en todo esto? —preguntó Kael, considerando las implicaciones adicionales de aquella información con una atención creciente. La idea de que la crisis personal que lo envolvía pudiera convertirse en un catalizador para la intervención extranjera le resultaba profundamente perturbadora.
—Mi padre sospecha, aunque todavía sin evidencia completamente concluyente, que Francesca podría estar utilizando esta atención internacional creciente como argumento adicional para justificar su propia propuesta de reforma, presentándose como la figura capaz de proyectar la estabilidad y la fuerza que Draxcan necesita demostrar ante potencias extranjeras cada vez más atentas a nuestra propia crisis interna. —Paul consideró sus propias palabras con un cuidado evidente—. Kael, necesito preguntarte algo directamente: ¿comprendes completamente las implicaciones que tu propia existencia representa para la estabilidad de todo un continente, no solo para Draxcan?