Velthara, ciudad neurálgica del universo Atrax, latía con su pulso inconfundible de neón y energía. Torres de cristal cromado se alzaban hacia los cielos púrpura, enredadas por autopistas flotantes y cables de energía suspendidos como arterias. Drones publicitarios proyectaban hologramas vivos en los muros, y los mercados de las capas bajas bullían con el caos típico de una metrópolis donde la tecnología y el desorden convivían en una danza inestable.
Era de noche, y las luces de la ciudad lo sabían. La lluvia caía con precisión artificial, refrescando el aire denso con un zumbido eléctrico que impregnaba cada callejón. En las afueras, una serie de reportes intermitentes interrumpían la programación de las pantallas públicas: "APAGÓN EN FRANJA NORTE - RUIDOS EXTRAÑOS"
En el corazón de la ciudad, en la cima del Domo Central de Defensa, se celebraba algo más íntimo: el quinto aniversario de la fundación de The Force, el equipo de héroes que había salvado Velthara incontables veces desde la gran Tormenta Cósmica de cinco años atrás. Ellos son el escudo de la ciudad.
Dentro del domo, el ambiente era cálido, informal, relajado. Sin trajes. Sin protocolos. Sólo personas. Soryonitas que habían elegido proteger el mundo tras haber sido marcados con gemas en sus cuerpos, relictos de la energía caótica que había caído sobre Atrax como un diluvio de otra dimensión.
Johny Vexar, conocido por todos como The Lightning, levantaba una copa de cristal cargada con licor de color naranja fuerte. Su rostro al descubierto revelaba una sonrisa sincera. Aún con su usual seriedad, esta noche la dejaba a un lado. Observaba a sus compañeros con una mezcla de gratitud y orgullo. Las risas estallaron, las bromas siguieron. Bob (alias Blaze), Jamsta (alias D.J), Iris (alias Zapin), Simónla(alias Terra)... todos se dejaban llevar por una rara sensación de normalidad.
-¿Alguna vez pensaste que estaríamos vivos para esto? -preguntó Bob, con la actitud pesimista que lo caracteriza, sirviéndose otro vaso mientras su gema naranja pulsaba suavemente debajo su clavícula, escondida por su remera.
-¿Te das cuenta quienes somos?-dijo Johny después de tomar un sorbo.
-¿A qué te refieres rayito?-Con una mirada de confusión.
-Somos el escudo que protege a todos aquellos que no pueden hacerlo, que no tiene la forma. Por eso es nuestro deber por lo que somos... No, por lo que nos tuvimos que convertir, protectores de la paz y de los más débiles, solo podemos y debemos pensar en eso,
en vivir.
-Por eso eres nuestro líder rayito, se te dan bien los discursos, pero siempre me pregunté porque eres asi... tan, tan heroico- dijo Bob dirigiéndose a servir otro trago.
-Mi hermano me dijo una vez, cuando obtuve mis poderes, que si uno puede correr más rápido que los demás... tal vez es porque alguien te va a necesitar más pronto.
-¿Tu hermano te dijo eso? -pregunta Bob.
-Después de que murieron nuestros padres. Él me crió para que jamás deje a nadie atrás. Jamás... De ahí mi lema "Si yo no corro hacia el peligro... ¿quién lo hará?"
-Pensé que si moríamos, bueno en mi caso al menos lo haría con estilo-respondió Jamsta con una carcajada metiéndose en la conversación luego de escuchar todo, su peinado punk bañado en azul violeta reflejaba las luces de la sala.
-Tus ondas de sonido siguen siendo igual de insoportables y ruidosas, eso me matará a mi -añadió Iris, mientras sus alas de insecto se plegaban tras su espalda. Llevaba un vestido sencillo, pero el resplandor natural de su gema amarilla la convertía en una luminiscencia viva.
Simónla, se recostaba en un sillón, bebiendo despacio, solo agua.
Ella no hablaba mucho, pero cada mirada suya cargaba con historias de batallas pasadas, heridas abiertas que aún no sanan. Su mirada llena de una melancolía que solo ella conoce se clavaban, de tanto en tanto, en el mural donde antes colgaban las fotos de Serafín y Wild. En especial a Wild.
-¿Puedo sentarme?-pregunto Jamsta tocando el sillón mientras sostenía su trago con la otra mano.
-Claro Jamsta, ¿porque no podrías? mirándolo fijamente.
-Por nada, solo que desde que empezó la fiesta te he visto, no lo se ¿triste?-pregunto jamsta con preocupación en su cara -es por Wild, no?, ¿Aun lo extrañas?
-No quiero hablar de el, no creo aún estar preparada... solo han pasado cuatro meses- contesto Simónla bajando su cabeza y mirando el piso.
-Lo entiendo, perdóname Simónla, sé que molesto mucho, pero vos sos como... la roca emocional del grupo. No me gusta verte así asi- mientras se aleja unos centímetros.
-No tienes por qué disculparte realmente aprecio mucho que te preocupes por mi, amigo-dijo Simónla agarrandole una mano a Jamsta.
-Bueno que haces tomando agua, vamos por unos tragos- Jamsta con la energía que lo caracteriza se levantó de un brinco del sillón e intenta levantar a simónla.
-No creo que puedo tomar alcohol... Sabes creo que, tengo que contarte algo Jamsta.
Bio, hermano de Johny, caminaba entre ellos con una tablet holográfica en la mano y una sonrisa medio forzada. A su lado, Lisa, compañera científica del laboratorio y novia de Jamsta lo ayudaba a sincronizar una serie de actualizaciónes para todos los trajes del grupo, en especial unos sensores para lo que parecia un rifle de pulsos.
-No deberías estar trabajando esta noche -dijo Lisa, dándole un golpecito en el brazo.
-No puedo evitarlo. Cada vez que nos relajamos, algo explota, nosotros no podemos tener un momento para relajarnos y menos yo -dijo Bio con una cara de frustración.
-Al decir eso, tu mismo te encierras y cargas con esa responsabilidad,¿cuándo vas a poder vivir y disfrutar la vida entonces?-exclamo Lisa poniéndo su mano en el hombro de bio.
-Cuando mi hermano pueda estar a salvo, cuando las personas de Velthara puedan descansar sin miedo a que nada les ocurra-dijo quitándole la mano de su hombro.