The Lightning #1: Un Nuevo Mundo

Capitulo 2: Ecos del rayo

El laboratorio de Bio vibraba con alertas. Hologramas giraban en el aire, mapas energéticos y patrones de frecuencia caótica parpadeaban sin cesar. Bio, con los ojos rojos claro indicativo de que estuvo llorando.

Revisaba una y otra vez los datos del portal que se había abierto cinco horas atrás. Su rostro, ocultaba una tormenta de culpa y determinación.

-¿Vas a salir así nomás?-preguntó Lisa, apoyada en el marco de la puerta. Tenía la bata desalineada, su maquillaje corrido, mostrando que estuvo llorando.

-No tengo opción-respondió él mientras ajustaba un rifle sónico a su exoesqueleto de emergencia-. Si esa arma no funciona... hoy perdemos todo.

Tomó un par de brazaletes metálicos con núcleo inhibidor para el rifle. Eran experimentales, diseñados para cortar la conexión de una gema con su huésped.

Ya que la gema es lo que otorga poderes en quienes están incrustadas, un regalo de la tormenta cósmica ocurrida hace algun tiempo.

-Aún no probaste el rifle, no sabemos si funcionara, Bio. Puede... fallar-advirtió Lisa.

-Y si no hago nada, más vidas se perderán. No puedo permitírmelo otra vez. No ahora después de lo que le pasó a Johny -dijo con la voz apagada.

Lisa se acercó y le puso una mano en el hombro.

-Volvé. Por favor. No quiero perder a otro.

Bio asintió, silencioso, y subió al dron blindado que aguardaba en la plataforma. Las compuertas se cerraron y despegó directo al campo de batalla.

En el campo de batalla:

Las llamas aún devoraban lo que quedaba de la Franja Norte.

Columnas de humo teñían el cielo de ceniza, y estructuras metálicas retorcidas colgaban como esqueletos bajo las luces intermitentes de emergencia.

Torres industriales caídas, contenedores derretidos, cuerpos inertes de trabajadores atrapados en posiciones grotescas. El aire era una mezcla nauseabunda de metal quemado, sangre y electricidad rota.

La desaparición de Johny había dejado un vacío tangible: como si el propio mundo hubiera exhalado y no pudiera volver a inhalar.

En los cielos flotaban drones de rescate, pero también restos de combate que chispeaban con energía residual.

The Force seguía en combate. A pesar de la desaparición de Johny, resistían.

El aire vibraba con tensión, las llamas y el humo teñían el horizonte de rojo y gris. Zapin, con el rostro marcado por la fatiga y la sangre, sostenía un escudo de luz resplandeciente frente a ella y Terra, que a duras penas se mantenía firme con los brazos temblorosos. Solo tres alas vibraban en la espalda de Zapin, que luchaba por mantener el campo luminoso intacto.

De repente, un rugido cortó el silencio. Punch apareció en un salto brutal, una masa de músculo y furia que descendió como una tormenta.

Sus puños gigantes chocaron contra el escudo de luz con un estruendo sordo, cada golpe generando ondas de choque que hacían vibrar el suelo y reverberaban en el pecho de los héroes.

-¡No se esconderán, déjenme sacarles un pedazo! -bramó Punch con una voz cavernosa, su rostro una máscara de ira desatada.

Zapin solo podía observarlo con miedo después de lo que este le hizo, Pero no había tiempo de temblar no solo ella estaba en riesgo sino también su mejor amiga.

Zapin gritó, canalizando toda su energía en el escudo. El brillo creció, tornándose casi cegador, reflejando destellos de azul y blanco que iluminaban el caos circundante.

Punch no frenó, una y otra vez embistió, sus puños golpeando con furia creciente, rasgando el aire y generando grietas en el suelo alrededor.

-Alitas...cuando logre romper este campo de fuerza, voy a terminar de arrancar esas alas una por una.

Terra, temblando pero decidido, elevó una mano y golpeó el suelo con fuerza titánica. La tierra respondió, levantando raíces retorcidas y columnas de roca que buscaban sujetar a Punch, atraparlo en un abrazo implacable.

Pero Punch, imparable, con un bramido salvaje, destrozó la columna que lo tenía agarrado con un golpe brutal, el eco resonando como un trueno lejano.

Zapin, sintiendo el agotamiento, reunió su último aliento y expandió el escudo en un pulso masivo, una ola de luz pura que lanzó a Punch hacia atrás con tal fuerza que el enemigo aterrizó rodando entre los escombros, lanzando un gruñido de dolor.

Pero este vuelve a levantarse y se empieza a acercar hacia las chicas.

Zapin y Terra estaban acorraladas, sus fuerzas menguando. Zapin, aún con el escudo luminoso apenas sosteniéndose, y Terra, con las manos hundidas en la tierra que temblaba bajo sus pies, miraban con desesperación y un terror absoluto a Punch, que avanzaba implacable, una bestia de músculo y furia.

De repente, un rugido salvaje cortó el silencio.

Wild emergió entre las raíces y la maleza retorcida, sus ojos verdes brillando con furia incontrolable. Su cuerpo estaba cubierto de musgo y hojas que parecían cobrar vida a su alrededor.

-¡Punch! -gritó Wild con voz atronadora

Punch se detuvo, confundido, y luego soltó una carcajada brutal.

-¿Que quieres traidor? -rugió mientras se preparaba para atacar de nuevo-. ¡me encargaré personalmente de que seas castigado!

Wild dio un paso adelante, las plantas a su alrededor comenzaron a levantarse, enredaderas afiladas como cuchillas brotaron del suelo, formando un muro viviente entre Punch y las dos heroínas.

-Nos diste la espalda ¿porque? Por esta zorra, solo porque está embarazada. Dejaste a tus compañeros... Nunca debimos aceptar a un héroe en nuestras filas ¡No lo dejare pasar!

Con un grito feroz, Wild liberó un torbellino de ramas que giraban con velocidad, golpeando con fuerza a Punch, quien intentó romperlas con sus puños, pero las raíces se enredaban en sus brazos, tirando de él hacia atrás.

Zapin, con una débil sonrisa agradecida, reforzó el escudo de luz, envolviendo a Terra y Wild en un resplandor protector.

-Gracias, Wild... -susurró Terra, mientras el temblor bajo sus pies comenzaba a calmarse.



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En el texto hay: asesinato, abuso, violecia

Editado: 05.01.2026

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