El viento silbaba con indiferencia a través del esqueleto de acero de la Torre de las Sombras, una aguja de comunicaciones abandonada que se alzaba sobre Weston como una lápida para una era de esperanza. En su cúspide, a trescientos metros del suelo sucio de la ciudad, Magic era una estatua de ébano y violeta contra el cielo crepuscular. No sentía el frío que cortaba la carne. Solo registraba la temperatura: 7.4 grados Celsius. Un dato irrelevante.
Sus ojos, del color del ámbar antiguo, no miraban la ciudad. Atravesaban la neblina de contaminación y miseria, disecando la realidad en capas de información pura. Pero en ese momento, su foco estaba vuelto hacia dentro, hacia el silencioso zumbido de la red psiónica que conectaba a la Liga del Caos.
Y entonces, llegó.
Una descarga cruda, un pico de ruido estático en el canal normalmente silencioso de Serafín. No eran palabras. Era una explosión sónica de ira narcisista, de orgullo herido hasta la locura, de una furia tan densa y caliente que casi tenía sabor a sangre y hierro fundido. Magic no retrocedió. Su respiración no se alteró. Solo parpadeó, una vez, y el torrente de emociones brutales fue inmediatamente procesado, cuantificado y archivado.
Datos, no drama.
Análisis de la transmisión psiónica. Fuente: Variable "Serafín".
- Frecuencia emocional dominante: Ira narcisista (92%).
- Subtonos detectados: Humillación (85%), Paranoia (78%), Impotencia (65%).
- Contaminación del objetivo primario ("Localizar Fuente/Llave"): 87%. El foco del sujeto se ha desplazado hacia "Venganza/Reafirmación de Dominio".
- Coeficiente de irracionalidad: 94%.
- Fiabilidad proyectada para misiones de alto riesgo: 12.7%. Margen de error: ±3%.
- Conclusión: La variable "Serafín" ha superado su umbral de utilidad óptima. Se ha convertido en un pasivo de alta probabilidad. Riesgo de colapso operativo: Inminente.
La conclusión flotó en su mente, fría, imperturbable, irrefutable. No había decepción. No había enfado. Solo la aceptación lógica de un hecho, como quien acepta que una herramienta se ha desgastado y debe ser reemplazada antes de que falle y arruine el trabajo.
Su mirada, vacía como el espacio entre galaxias, se posó en el perfil del Ayuntamiento de Weston, un cubo de cristal y arrogancia en la distancia. Allí estaba el epicentro del poder terrenal, la variable "Chandler". Un hombre que, según sus cálculos, operaba con una lógica retorcida pero predecible, basada en la ambición y el miedo. Dos palancas que Magic comprendía perfectamente, porque eran las que movían a la mayoría de los seres ilógicos.
Serafín era un torrente desbocado, poderoso pero errático. Su plan dependía ahora de la estabilidad emocional de un narcisista herido, una contradicción en los términos. Era un riesgo. Y Magic no toleraba los riesgos que no podía cuantificar o controlar.
La conclusión no era un punto final, sino un punto de inflexión algorítmico. En la mente de Magic, el fracaso no existía como concepto; solo existían rutas de procesamiento. La ruta etiquetada como "Serafín" ahora brillaba en rojo, marcada con advertencias de "VARIABLE INESTABLE". Su ego, esa falla catastrófica en su programación, había introducido un virus de imprevisibilidad en la operación.
Análisis de ruta "Serafín" concluido. Resultado: Subóptima. Riesgo de colapso sistémico: Alto.
Su plan A, elegantemente cruel en su concepción original, se desmoronaba. Había proyectado usar el poder de Serafín y la Liga como un ariete para abrirse paso hasta la "Llave", ese artefacto o energía que resonaba con la firma del poder de Nikron y que prometía ser la clave para lo que él denominaba "La Rectificación": la imposición de un orden lógico y permanente en Velthara, un mundo sumido en el caos de la libertad y la emoción. Implicaba, por supuesto, la inevitable y calculada eliminación de Serafín y Nikron una vez hubieran cumplido su función. Eran herramientas, y las herramientas se desechan. Pero ahora, la herramienta principal amenazaba con romperse en sus manos y arruinar el trabajo.
Su conciencia, un flujo de datos puro, se desplazó hacia el siguiente nodo en su red de posibilidades. Allí, etiquetado con frialdad, estaba el Plan B: Chandler.
No lo eligió por preferencia. La mera noción de "preferencia" era un subproducto ilógico de las emociones. Lo eligió porque un análisis coste-beneficio lo señalaba como la ruta de menor resistencia. Chandler era el punto de convergencia del poder terrenal en Weston. Controlaba las fuerzas de seguridad, los recursos, la infraestructura y, lo más crucial, estaba directamente involucrado con la variable "Johny Vexar" y, con alta probabilidad, investigando también la anomalía que todos buscaban: la Llave.
Magic no veía al Alcalde Christian Weston Chandler como un hombre. Veía un sistema de gobierno complejo y altamente defectuoso. Un sistema compuesto de capas: una fachada de autoridad democrática, un núcleo de maquiavelismo cínico, y una red de miedo y ambición que lo sostenía todo. Un sistema que, como cualquier otro, podía ser hackeado.
Variable "Chandler" identificada como puerta de acceso principal. Método: Infiltración y asimilación. No se busca la destrucción del sistema, sino su control remoto. Se convertirá la autoridad de Chandler en un proxy para nuestra voluntad.
Los beneficios eran claros. En lugar de depender de la fuerza bruta y volátil de la Liga, Magic usaría el aparato mismo del estado. En lugar de buscar la Llave en las sombras, tendría a los científicos de Chandler trabajando para él. En lugar de enfrentarse a Johny directamente, volvería al sistema legal y de seguridad de Weston contra su propio "héroe".
Era una solución elegante. Limpia. Lógica.
Una finísima y casi imperceptible línea de desdén, el equivalente físico a un error de redondeo en un cálculo, surcó su rostro por un nanosegundo. Los seres humanos, con sus sistemas de gobierno basados en la mentira y la coerción, eran tan predecibles. Tan fáciles de corromper desde dentro porque ya estaban podridos.