The Lightning #1: Un Nuevo Mundo

Capitulo 15: La Traición Programa

La mansión de La Reina respiraba con la lenta y pesada cadencia de un depredador digestivo, sus entrañas de mármol importado y acero pulido resonando con el eco lejano de risas forzadas y el crujido de hielo en copas de cristal. El aire, filtrado y perfumado con un aroma a flores exóticas y ambición, era tan denso que casi podía palparse. En este vientre de lujo obsceno, cada sombra tenía precio y cada susurro era una transacción.

Entre esas sombras, Ice se movía.

Bajo la identidad prestada de Lysandra, un nombre que ahora era un fantasma funcional. El contacto original, el verdadero Lysandra, había sido una deuda saldada con un billete de ida. Ahora, Ice ocupaba su puesto, un peón consciente en el tablero de ajedrez viviente que era la corte de La Reina.

Su atuendo era una declaración de principios en este mundo de apariencias: un traje negro, impecable y elegante, cortado con una precisión que no dejaba espacio para la individualidad. Pero era el casco lo que definía su lugar. Una pieza única, esférica y lisa, sin rasgos, que encapsulaba su cabeza por completo. La superficie, de un negro azabache, estaba marcada solo por el símbolo estilizado de un peón de ajedrez en la frente, blanco como la nieve virgen. A su alrededor, otros guardias y sirvientes se movían con cascos similares, torres, alfiles, caballos, cada uno una pieza definida por su función, su humanidad borrada bajo el metal y la pintura. La Reina, sin duda, disfrutaba del símil. Ella era el único jugador con el rostro al descubierto.

Ice, el peón, avanzó por un corredor iluminado por arañas de cristal que colgaban como lágrimas congeladas de un techo imposiblemente alto. Sus pasos, amortiguados por la gruesa alfombra de seda, no producían sonido. Era el hombre invisible no por un poder, sino por diseño. Su presencia era tan esperada y a la vez tan insignificante como la de un mueble costoso.

Su misión era clara, grabada a fuego en su mente no por la lealtad, sino por la cadena de lógica retorcida que lo había traído hasta aquí. Obtener los planos. Los horarios. Los puntos débiles. Transmitir.

Desde el interior de su casco, sus ojos escudriñaban cada detalle. Las cámaras ocultas en los marcos de los cuadros, los sensores de presión bajo la alfombra, los patrones de patrullaje de los guardias con cascos de torre, más pesados y lentos. Su mente, entrenada para la infiltración y robo, mapeaba el terreno con una frialdad que le resultaba cada vez más familiar, y cada vez más aterradora.

Una voz, fría y plana, surgió en su mente, un hilo de telepatía que no solicitaba permiso. Era Magic.

«Informe de progreso, variable 'Lysandra'.»

La designación lo reducía a un dato. Ice no se inmutó. Su respuesta mental fue un susurro cargado de datos puros.

«Sector Este, corredor principal. Cuatro guardias 'torres', rotación cada siete minutos. Dos cámaras de ángulo ciego en el tapiz del muro norte. El estudio de La Reina está al final de este pasillo. Puerta blindada, cerradura bio-métrica.»

«Eficiencia aceptable. Proceda.»

La conexión se cortó. Ice sintió el vacío que dejaba la presencia de Magic, un alivio breve y luego una soledad más profunda. Él era los ojos y los oídos de un intelecto que lo consideraba un sensor desechable.

Llegó a la puerta del estudio. Era de una madera oscura y pesada, con filetes de oro que dibujaban el mismo símbolo del peón, pero aquí, en la puerta, el peón estaba coronado. Un detalle vanidoso y revelador. La puerta estaba sin llave.

Agarro y picaporte y un clic, tan silencioso como el aleteo de una polilla, y la pesada puerta se deslizó abierta unos centímetros.

Mientras entraba a la habitación, un eco de otra vida, de un Ice del pasado, cruzó su mente. El soldado que seguía órdenes, sí, pero que creía en un propósito más grande que él mismo. Ahora, aquí, en el corazón de la decadencia, se preguntó si el propósito de Serafín -ese "Nuevo Amanecer"- no sería solo otra forma de decadencia, más ordenada, más fría, Pero igual de vacía.

La puerta se cerró a sus espaldas con un susurro que pareció tragarse todo el sonido del mundo exterior. El estudio de La Reina no era una habitación; era una cámara acorazada forrada de terciopelo y arrogancia. El aire olía a cuero viejo, a tinta cara y al perfume opresivo del poder absoluto. Una sola lámpara, un artefacto de bronce con forma de garras entrelazadas, iluminaba un escritorio monumental tallado de una sola pieza de ébano. Tras él, un ventanal de piso a techo mostraba la Villa del Crimen extendiéndose como un tapiz de luces sucias y sombras movedizas, su reino.

Ice permaneció inmóvil por un instante, permitiendo que sus sentidos se ajustaran al silencio sepulcral. Desde el casco de peón, su respiración le sonaba anormalmente fuerte. Sabía que el tiempo era un recurso que se agotaba. En algún lugar de la mansión, Punch estaría cumpliendo su propio papel, la bestia de presa que distraía a la depredadora mayor. Él era el ladrón de sombras.

Avanzó. Sus botas no hicieron ruido sobre la alfombra de lana negra. Su mirada, tras la visera impersonal, escaneó el escritorio con la precisión de un escáner. No había lugar para el asombro, solo para la evaluación. Y entonces los vio.

Extendidos con un descuido deliberado, como si su dueña los considerara tan intocables como las leyes de la física, estaban los planos. No eran simples esquemas; eran obras de arte de la intriga. Mapas detallados del distrito financiero, con rutas de patrulla marcadas en rojo y puntos ciegos destacados en amarillo. Diagramas estructurales de un antiguo museo que sería el lugar de la cumbre, con anotaciones al margen escritas con una caligrafía segura y despectiva: "Ventilación Este - acceso Gionovan", "Sótano - punto de encuentro Kagekawa", "Terraza - 'accidente' para Palazzo".

Cada línea, cada anotación, era un clavo más en el ataúd de docenas de hombres. Ice lo sabía. Su mano, enguantada de negro, se cerró sobre el primer plano. El papel era frío y liso. Una oleada de algo caliente y amargo le subió por la garganta. No era miedo. Era culpa.



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En el texto hay: asesinato, abuso, violecia

Editado: 26.01.2026

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