NARRADOR: MARLECIO MARHARA
Me encuentro entrenando como cualquier día antes de ir al colegio, no suelo dormir, es algo que nunca he necesitado hacer, cuando tuve 5 años mi hermana y yo fuimos a un hospital, ahí nos detectaron nuestras Bendiciones, sinceramente estaba muy preocupado junto a mi hermana después de todo el 15% de la población nace sin una Bendición lo que es bastante, aunque no tanto como antes.
Cuando la humanidad recién surgía todo fue normal o al menos eso se cree, hay gente como los cristianos que creen que las Bendiciones surgieron junto a la humanidad, yo soy cristiano y pienso igual, para mi Adán el primer humano que fue creado a imagen y semejanza de Dios fue un Bendecido, ¿Qué Bendición obtuvo? Ja, eso es imposible de saber, incluso si quisieras saber eso tienes que ir a la tierra a averiguarlo, y adivina que, es probable que te devoren antes de siquiera llegar.
Tras terminar de entrenar me dirijo a mi escritorio en la habitación, a veces olvido que mi ropa no se quema al usar mi Bendición.
Antes de sentarme en la silla, hago aparecer las mangas de mi abrigo las cuales hice desaparecer para el entrenamiento, como la ropa la genero con mi Bendición puedo elegir que parte quiero que desaparezca y cual no.
Al terminar de poner mi abrigo como antes me senté en la silla para mirar el escritorio, esta todo desordenado, sí, pero prefiero dejarlo así por ahora.
Agarro mi diario y un lápiz que se encuentra entre los libros y cosas y empiezo a escribir mis pensamientos e ideas sobre la tierra y las cosas que voy aprendiendo y descubriendo.
Si alguien lee esto le recomiendo no ir a menos que desee suicidarse o tenga algún plan, cosa que en teoría hay, pero todavía queda tiempo para saberlo, aunque honestamente no sé qué hago escribiendo esto en un diario, mejor me voy a hacer algo.
Me levante de la silla, cerré el diario, abrí un cajón y lo guarde ahí, acto seguido procedí a ir a mirar el reloj para saber qué hora es, caminé hasta mi cama para agarrar mi celular.
"98% de Batería".
Eso me sirve por ahora, guardo mi celular en el bolsillo de mi pantalón, aun no me pondré el uniforme, no es necesario y tengo otras cosas pendientes.
Me asegure que toda mi habitación esta ordenada sin ningún problema, salvo por él escritorio, luego de asegurarme salí de la habitación, cerré la puerta y baje por las escaleras, continue caminando por la casa hasta que antes de salir al patio, camine a la minibiblioteca, donde seguramente este mi abuelo, camine unos cuantos metros, hasta que llegue, abrí ambas puertas de madera que tienen el símbolo del sol pintando de color dorado, con relieve, y lo encontré de espaldas a mi leyendo atentamente, camine hasta el por el lado derecho y moví una silla para sentarme.
Su cabello es blanco, sus ojos son naranja brillante, mide unos 2 metros, su piel es blanca, gracias a su regeneración no posee ninguna cicatriz o daño de algún combate, lleva también una barba que se une con su cabello, pero nada larga, se mantiene en su barbilla, su ropa es común, un pantalón negro, y un abrigo, nada especial que haya que remarcar.
"Hola abuelo, Que haces?"
"Hola Marlecio, nomás leo unos libros, estoy averiguando unas cosas."
Me acerqué a la biblioteca donde está sentado, moví una de las sillas para sentarme, vi varios libros en la mesa, algunos ya los conozco y otros no.
"De que son los libros? Quedan unas horas para que tenga que ir al colegio, a lo mejor puedo practicar algo nuevo."
Mi abuelo me paso un libro nuevo, de todos los libros, este es el que se ve más desgastado, como si llevara siglos de antigüedad.
"No me digas que este es..."
Mi abuelo levanto la mirada para observar y soltó un suspiro.
"Ese mismo, el libro de nuestra Ancestro, la primera usaría de la Bendición Solar, la que creo las bases de todo lo que tenemos aquí con estos libros, y, sobre todo, lo que tú tienes."
Abrí el libro para observarlo un poco, tenía emoción, pero duro poco al pensar en una cosa muy importante.
"Espera, las Bendiciones en teoría son más fuertes con el paso del tiempo, por lo tanto, por más habilidosa que haya sido, su poder se queda inferior al resto que vinieron después, ¿O me equivoco?"
Mi abuelo cerro los libros, cruzo los brazos durante unos segundos, subió la cabeza para mirar el techo para tratar de pensar algo.
"Pff."
"..."
Mi abuelo se recompuso observándome.
"Ese es el problema, tienes 14, desde que despertaste tu Bendición a los 5 años y luego tu hermana igual al año siguiente, y luego en ese mismo momento cuando cumplió los 5, fuimos al hospital a ver que Bendiciones despertaron, ya que preferimos ver las de ambos al mismo tiempo, luego los apuntamos en un colegio que no deja tareas, dejando la tarde desde las 1 para seguir entrenando todo el tiempo y aprendiendo todo tipo de habilidades, desde las existentes como la mía y la de sus padres, hasta las más únicas que poseen ustedes, básicamente ya no hay nada que los libros puedan aportarles."
"Disculpa que cambie de tema, Pero puedes recordarme porque mí y hermana y yo estamos en el colegio?, ¿Porque es obligatorio?"
Mi abuelo se levantó, camino un poco mirando las estanterías que hay alrededor, luego se giró para mirarme, su expresión es neutra, aunque muestra confusión.
"Con mis conocimientos de veterano, y casi haber participado en la recuperación de la tierra, te puedo decir que la humanidad no ha querido perder sus raíces."
"Raíces? ¿Eso que significa?"
Mi abuelo volvió a caminar, esta vez agarrando el libro más antiguo de todos, el que conozco ahora como la primera, no es muy útil a estas alturas, pero es muy importante ya que fue quien inicio este camino.
"Según se sabe y se cuenta, los antiguos humanos iban al colegio normal, se graduaban, iban a la universidad a aprender una carrera para sacarse un título y luego irse a buscar trabajo, otros hacían el trabajo de Héroes igual que aquí, en eso no hay diferencia."
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Editado: 09.09.2026