The Oiran : Chāng fù - 花魁

Capitulo 1

Todo empieza con Mari levantándose de su futón y quitándose de encima el kakebuton, arregla el futón, dobla el kakebuton y guarda todo en el oshiire, al salir se escucha el suave sonido de las puertas shoji al ser abiertas se lava la cara, arregla cualquier imperfección que pueda haber obtenido su peinado al dormir, se pone ropa más sencilla luego de haberse aseado y unas sandalias simples. Al terminar de todo se toma el té que prepararon las sirvientas de la casa.

Luego de estar completamente preparada y haber desayunado se va a practicar artes en donde como siempre lo hacía muy bien, hace danza tradicional con una sofisticadez que deslumbraba la vista, al terminar danza va a tocar el shamisen tocando una melodía encantadora y embriagadora, al terminar de tocar el instrumento pasa a caligrafía de mostrando que no solo es bella si no también con muy bonita escritura al terminar va a su última practica que es la de poesía.

Cambiando de perspectiva más tarde vemos a un hombre alto y apuesto, pero con ropa no tan llamativa, este hombre explora Yoshiwara caminando lentamente y con cuidado mientras observa todo alrededor hasta que escucha muchos aplausos, gritos y personas hablando. Este se acerca y escucha a dos hombres hablar – Ya está empezando el Oirán Dōchū, estoy deseando ver a la famosa oiran de la casa Kokuchi –

El muy interesado se acerca a la multitud yendo hasta adelante para poder ver bien cuando sus ojos se abren al ver a una hermosa oiran de ojos rojos intensos, un kimono rojo con dorado y una peonía en el pecho, con una hermosura y belleza radiante y misteriosa, este termina haciendo contacto visual con ella quedando aún más fascinado – Que hermosa... Iré a esa casa de oiran para verla –

Cambiamos al punto de vista de la oiran Mari la cual al llegar del Oirán Dōchū ya más de noche esta se prepara para la llegada de los clientes esta se encuentra sentada junto a un farol rojo en una sala de la Casa Kokuchi, mientras las aprendices hablan de los nuevos clientes que han llegado... Hasta que ese hombre que había visto en la tarde al desfilar en el Oirán Dōchū que la había hecho sentir algo que antes no había sentido al haber echo contacto visual.

Los faroles rojos de la Casa Kokuchi iluminaban suavemente la entrada mientras la música distante del distrito llenaba el aire nocturno. Una de las jóvenes asistentes se encontraba acomodando unas bandejas cuando el sonido de pasos se detuvo frente a la puerta. Al levantar la mirada, vio a un hombre desconocido. Su ropa era sorprendentemente simple para alguien que visitaba aquel lugar: un kimono oscuro, sin bordados llamativos ni telas lujosas.

La joven intercambió una breve mirada con otra asistente antes de acercarse con una reverencia educada. – Bienvenido a la Casa Kokuchi – dijo con voz tranquila –. ¿Podría decirnos su nombre... y a quién desea visitar esta noche? – aunque ninguna de las dos lo dijo en voz alta, ambas sospechaban la respuesta.

– Me llamo Takeda Ren deseo ver a la famosa Oirán de esta casa – las asistentes ríen sutilmente al confirmar sus sospechas a lo que una de ellas responde – Entonces Takeda Ren es un placer que un visitante nuevo venga a nuestra casa de oiran, la oiran que busca es Mari, ya le iremos a avisar – estas se van a donde se encontraba la oiran.

La puerta corrediza se abrió con suavidad.

–Mari-sama – dijo una de las asistentes con una leve reverencia – hay un visitante que pregunta por usted – Mari levantó la mirada lentamente. La luz cálida de los faroles iluminaba el rojo profundo de su kimono mientras sostenía una taza de té entre las manos.

–¿Un visitante? –preguntó con calma –¿Quién es? – la asistente dudó un momento antes de responder – Se llama Takeda Ren. – Por un instante, el silencio llenó la habitación. – Se encuentra vestido con apariencia... sencilla – añadió la joven con cuidado—. Es un visitante nuevo que acaba de llegar.

Mari dejó la taza sobre la mesa baja. –¿Es así? – sus ojos se dirigieron hacia la puerta, pensativa. En Yoshiwara, muchos hombres preguntaban por ella... pero algo en aquel nombre le resultaba extrañamente diferente.

Mari permaneció en silencio después de escuchar el nombre.

Takeda Ren.

La asistente esperaba su respuesta con la cabeza ligeramente inclinada, en la Casa Kokuchi todos sabían algo muy bien: Mari no aceptaba a cualquiera. De hecho, muchos hombres ricos habían sido rechazados antes incluso de poder verla.

– Mari-sama... – preguntó la joven con cautela – ¿qué debemos decirle? – por un instante, Mari recordó aquel momento durante el Oiran Dōchū. Entre la multitud... aquellos ojos sin saber por qué, su corazón latió con un poco más de fuerza.

Mari dejó la taza de té sobre la mesa.

Se levantó lentamente, haciendo que la tela roja de su kimono rozara suavemente el tatami las asistentes esperaban su respuesta, casi seguras de cuál sería. Entonces Mari habló.

– Déjenlo entrar. – Por un segundo, ninguna de ellas reaccionó ambas levantaron la mirada, claramente sorprendidas. – ¿Mari-sama...? – ella ya estaba mirando hacia la puerta.

– Quiero verlo. – Las asistentes se inclinaron rápidamente antes de salir de la habitación. Cuando la puerta corrediza se cerró, el silencio volvió a llenar la sala. Mari observó el farol rojo que iluminaba la habitación. Entre todos los hombres que habían venido a Yoshiwara buscando su belleza...

Takeda Ren sería el primero al que ella aceptaba sin siquiera conocerlo.

Y por alguna razón... Mari tenía la sensación de que aquel encuentro cambiaría su destino.

Mari miró hacia la puerta en silencio.

Aquella noche en Yoshiwara...
algo estaba a punto de cambiar para siempre entre ella y el.



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En el texto hay: historia, amor imposible, romance

Editado: 14.03.2026

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