Se abre una grieta color verde fuerte con tonos rojos y morados en el desierto de Sonora, de ahí sale una persona de pelo verde fuerte con tonos negros y ropa gruesa de color café claro llamado YnN de este —¿Qué?... ¡Entonces si funciono! —mira todo el lugar alrededor girando en círculos—, ahora solo falta ir hacia allá, ¡hacia Los Ángeles!, no sé dónde estás, pero te encontraré, Nny —empieza a elevarse en el aire para luego irse volando.
Nny acostado en el sofá gris de 500 que está en la sala donde está mirando al techo, suspira y estirándose grita —¡Ya me aburrí! —después, se sienta, se rasca la nuca y mira hacia el piso —, no sé qué hacer… él sigue haciendo los cálculos más aparte sigue estudiando y trabajando.
Nna entra corriendo a la sala desde el pasillo —¡Nny! ¿no quieres hacer algo?
Voltea lentamente con cansancio y con cara de aburrido —¿Cómo qué?, no hay nada que hacer aquí —mira hacia al frente, recuesta su cabeza en el sofá empujando su cuerpo para atrás mirando otra vez al techo blanco.
Emocionada con los ojos y sonrisa brillando, ella se arrodilla poniendo sus codos en el sofá cerca de la cara de Nny junto con su cabeza enfrente a la de él, casi chocando entre sí, mientras cada quien observa los ojos de colores del otro —500 me enseñó una máquina de videojuegos.
Con una sonrisa nostálgica se para lentamente del sofá y se estira —Creó el 500 de mi tiempo tenía una de esas en la casa, decía que era muy divertido, nunca la ocupe…
Viendo que él se va parando ella se empieza a parar apoyándose del sofá para eso, cuando ella terminó de pararse él terminó de estirarse y siguió con la sonrisa alegre —Que bien. Vamos, sígueme —se va corriendo.
Nny suspira —Que tengo que perder —él alcanza a Nna y empiezan a bajar al sótano de Santiago.
Nna y Nny llegan al sótano y preguntan —¿Qué haces?
El sótano muy bien cuidado con dos pizarrones, uno en la pared derecha y otro en el fondo izquierdo, una máquina de metal, madera y vidrio con una pantalla, botones y palancas, un escritorio de metal y tres sillas de maderas, dos pegadas a la máquina de metal y la otra en frente del escritorio.
500 jugando en la máquina —Descanso un poco mientras juego, ¿Quieren probarlo? —él se para y se aparta de la máquina—... Siéntense y jueguen ustedes un rato, de todas formas, ya estaba terminado.
. . .
Después de un rato aprendiendo como funciona empezaron a jugar Nny, Nna y 500 hasta las 2:30, mientras YnN ya había atravesado la frontera de Estados Unidos y México y tan solo le faltaba buscar donde se encontraba él.
—Ya tengo mucha sed y hambre, me debí haber traído toda esa comida y agua que tenía pensado traer. Lo bueno es que ya —deja de volar haciendo que se vaya cayendo, mientras se ponen morados sus ojos—... Al paso que vas, no vas a llegar a tiempo —se ponen de color verdes sus ojos—, ¡¿Qué?!, debo llegar rápido con Nny entonces —se va volando apresuradamente a los Ángeles, Estados Unidos.
Ya siendo las 4:00 de la tarde, YnN llega a la casa de 500 donde estaban viendo la televisión y él toca la puerta de madera —Hola... mi nombre es YnN estoy buscando a Nny.
Los tres escuchan esto y se van a la puerta siendo 500 el que llega primero —¿Hola? mi nombre es Santiago, ¿A quién dijiste que buscabas? —mira hacia Nny que está detrás de él.
Él desde el porche le responde —Busco a Nny es —baja la mirada y susurra—... ¿Cómo me dijo que era? —alza la mirada hacia la puerta al acordarse que era lo que tenía que decir—, aja, es como mi hermano.
Mientras él sigue mirando a Nny que tiene una cara de confusión, porque él sabe que eso es mentira —¿Hermano?, ¿Cuántos años tienes?
Responde instantáneamente como si supiese que iban a decir —Tengo 15 años.
Mirando hacia el porche «No los parece, pero también Nny y Nna no parecen de la edad que me dijeron que tenían» —¿Cómo es que llegaste a este tiempo, y supiste dónde estamos?
YnN se queda pensando, mientras Nny sale de la puerta hacia el porche donde está YnN —No te conozco, ¿te debería conocer?
Con mucho nerviosismo por tener a Nny enfrente de él —Sí, soy tu hermano... por así decirlo.
Nny empezó a ver recordar su pasado en el cual él veía a un niño detrás de todo, varios recuerdos después, él ya no veía al niño detrás. Empezó a dudar si era él, pero Santiago nunca le había hablado de eso... —Recuerdo a.… un niño que me miraba, pero era como una sombra.
—Ese era yo.
—Pero... no recuerdo tu nombre, no recuerdo verte de frente y mucho menos tu cara; te tengo una pregunta —da dos pasos seriamente hacia YnN—... ¿Tú eres de otro universo?
Sale Nna al porche junto con 500 enfrente de ella, mientras YnN se pone mucho más nervioso diciendo ya la verdad —Si... el cómo me veías, era por un espejo a otros universos, lo utilice para ver a Nna, Proditorio, Jan-nhet, a otra persona cuyo nombre no conozco y a ti —se queda pensando un poco y susurra—, pero se supone que no me tendrías que ver ni tú, ni nadie, entonces... ¿por qué veías a alguien?
—¿¡Prod-itor y Jan-nhet!? —sé quedan asombrados Nna y 500.
—¿Ustedes no los conocen? —sus ojos se ponen morados—... Hola Nny, veo que estás con Nna, pronto es el día... —sus ojos se ponen de color normal, se empieza a caer desmayado y 500 lo agarra antes de que se caiga para meterlo a su casa junto con la ayuda de Nny.