Thrice

Capítulo 67: Si al menos confiara

Me quedé un momento pensativa y no quería acaparar la conversación.

—¿Y tú, has hablado con Tony?

A Cassidy le aparecieron varios sentimientos por la cara como si fuera el slot de una tragaperras. El premio saltó en ¡desconcierto!

—Insiste en que mi salud está primero.

Irónico.

—¿Le diste tu opinión? —estiré mis manos para que me las tomara encima de todo el papeleo—. Al menos dime que Tony ya sabe lo que le ibas a responder.

—No me dejó casi hablar.

—¿Por qué nos enamoraremos de unos hombres tan inmaduros emocionalmente?

—Creo que sé la respuesta —intentó bromear Cassidy.

—Ilumíname.

—Porque nosotras también lo somos.

—Con lo bien que se ve en las vidas ajenas —suspiré.

—Eso ha sonado fatal, Avery —rió Cassidy.

—¡Pero me has entendido!

—Si está grabando, no; pero si está, simplemente, componiendo... acércate —le sugerí.

—No es tan fácil, sister —puso cara de conformidad.

—¿Por qué lo dices?

—Porque creo que ha malinterpretado algo que ha escuchado, y no me quiere decir qué es.

Me paré a pensar un momento. Hasta llegué a repiquetear mi barbilla con el dedo. Cassidy me llamó la atención al respecto. Me ofrecí a preguntar. Ella lo postergó.

—Si la conversación ha sido conmigo, puedo aclararlo yo —insistí.

—Yo solo sé que no me lo plantearía con ningún otro —Cassidy me enterneció de la fachada que siempre le veía.

Me incliné sobre su escritorio y llegué a besarle las manos. Le pareció muy cursi. Ji, ji.

—Acercaos a cenar esta noche. Ivette estará encantada.

Cassidy entrecerró los ojos, buscando algún maquiavélico plan entre mis gestos; pero aceptó, al fin y al cabo.

Me fui de su oficina con la sensación de que me había desahogado yo, en vez de hacerlo ella. Y es que lo que me había dicho Pablo me había dejado completamente descolocada con lo que creía que eran los sentimientos de Chris hacia mí.

Me disponía a ir a casa para vestirme más cómoda, cuando recibí la llamada de Chris. Le colgué; ya pensaría qué excusa ponerle luego.

Volvió a llamarme. Le volví a colgar. ¿Excusa? Una vueltecita a las cosas pendientes, hablar con mis amigas, y así mi hija pasa un rato con su mejor amigo. Cuando volvió a llamar, es eso lo que le dije. No pareció muy conforme, pero al menos, le bastó.

Con perspectiva, no me pareció un mal plan. ¿Y si al final lo llevaba a cabo? Así podría comentarles a Izzy y Lola lo sucedido más pronto que tarde.

Acudí a recoger a Ivette, y allí, obviamente, me encontré con Manolo y mi madre.

—¿Hoy también venís a por David? —les pregunté.

—Tengo entendido que han ido a buscarte a casa —respondió Nora—. Me han pedido que recogiera a Ivette.

—¡Ya las vale! —miré a la zona de espera de los niños—. Seguro que me están esperando en el portal desde hace rato. ¡Como si lo viera!

—Pues se valen de que buscabas hablar con ellas —no me gustaba lo que habían hecho—. Pero esto no se hace. Soy yo quien decide si buscar a mi hija o pedírselo a quien pueda, ¡coño!

—Pues no vayas, Avery. Tan sencillo como eso —sugirió Manolo.

Estuve tentada de hacerle caso, pero esta vez la curiosidad pudo con el orgullo.

—Seguid con lo que ibais a hacer.

Ya sé lo que iba a hacer. Mucho no era. Reiterar lo que había pasado.

Acudí a casa, y, efectivamente, estaban en el portal.

—¿Por qué enviáis a Nora por Ivette al colegio? —las sorprendí bastante. Me estaban dando la espalda.

—¿No podemos buscar a nuestra querida amiga Avery para comer juntas?

Me crucé de brazos:

—No.

Se hicieron las ofendidas, pero era su teatrillo, no el mío.

—Desde que tienes a ese galán besando por donde pisas, no nos vamos juntas a ningún sitio —se quejó Lola.

—¿Galán? —pregunté—. ¿Volviste a los 90, Lola?

—Pues llámalo pibón, Avery. El adjetivo es lo de menos —replicó Isabel.

—He estado en el hangar y en la oficina de Cassidy —relaté—. Si queríais verme, habérmelo dicho. ¿Y si hubiese decidido comer con mi hermana?

—¡Nos hubiéramos acoplado! —¡Lola, te mato!

—Ya, eso seguro —¡qué obvias son a veces!—. Pero puede que haya cosas de Cassidy que ella no quiera contaros. Capisci?

—¿Qué problemas tendría ella? —Lola fantaseaba en voz alta—. ¡Con un trabajo de horario libre, una casa de ensueño y el mejor compositor desde el año 2013!

Mi cara frenó en seco su idolatría hacia mi hermana. Cassidy no estaría de acuerdo con esas cosas que admiraba Lola.

—Yo soy la que administra mi tiempo, ¿entendido? —exigí.

Lola afirmó en silencio. Isabel sonrió en comprensión.

—Vayamos a lo tuyo —Isabel extendió levemente el brazo hacia mí—. ¿Dónde has estado este fin de semana?

—¡Oh, en París! —me corregí—. Bueno, en Disneyland.

—Wow —Isabel se mostraba divertida—. “No hemos reparado en gastos” —citando Jurassic Park.

Entrecerré los ojos con desaprobación. Se encogió de hombros.

—He descubierto que Chris le tomó muestras a Ivette para hacerse una prueba de paternidad.

—¿Qué? —ninguna se lo creía. Isabel se percató de algo más.

—¿Antes o después de darse cuenta de que tú eras sus dos Averys?

—Bajo la lógica, diría que después. Pero no sé qué esperar de él, a estas alturas.

—¿Ya estás dudando de tu galán de telenovela vespertina? —Lola volvía a su ser.

—Podía haberme preguntado.

—¡Claro, me lo imagino! —Isabel pidió paso—. ¿Has estado con otro hombre aparte del padre, por la fecha de la concepción? ¡No tiene sentido!

Me sentí indefensa por un momento. ¿Me había vuelto a pasar de la raya?

—Quizás no debería haberlo dicho así, pero él no ha confiado en ella para preguntarle directamente —me defendió Lola—. Con la duda de su paternidad, ha insinuado que Avery es promiscua. Eso es un hecho.

Me resultó algo chocante que Lola se posicionara tan drásticamente. Solo espero que no les cause problemas entre ellas por mí.




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