Ticket de ida

Capítulo XIII

“Estuve pensando en lo que pasó anoche” escribí en el chat de Connor. Lo borré de inmediato al salir de casa, antes de juntar las fuerzas para enviarlo.

Donohoe estaba en Galway. ¿Cómo lo supe? Había demasiado silencio cuando llegué por la mañana. La recepcionista estaba muy derecha y hablaba diferente, con más frialdad y no era por el otoño. Hasta el guardia fue menos amigable y, aunque sea difícil de creer, el cielo se miraba, de algún modo, más oscuro que nunca.

Subí al elevador y la persona que subió conmigo no dijo una sola palabra. Yo lo saludé tranquilamente, pero él solo me vio de pies a cabeza sin decir nada. Bajó la cabeza e ignoró mi presencia.

En el piso de ventas las cosas se miraban más feas. Uno de los bombillos titilaba y no podía ser casualidad: él estaba ahí. Merodeando como si fuera la persona más importante dentro del edificio —aunque técnicamente sí lo era— y un peinado… apenas tenía poco más de diez pelos en la corona de la cabeza.

—¿Usted es Rachel? —me preguntó cuando me vio. Reconozco una buena impresión cuando la veo. No pasó ese día. Como yo era un poco más alta —yo, que mido apenas 1.60 metros—, me miró desde abajo y tenía una voz que en persona era más que insoportable.

—Buenos días. Sí, soy yo. Un gusto —dije esperando que se presentara y extendiendo mi mano para saludarlo. Él miró mis dedos tendidos y no hizo nada al respecto.

—Al fin llega —sus ojos estaban resecos. Aun así, no parpadeó —. ¿Siempre viene tarde?

—Son las 7:56 am —le dije. Él sacudió la cabeza.

—Excusas, señorita Rachel. A las 8:00 am usted debe estar viendo al personal, no llegando con ellos.

Y tuve que bajar mi mano despacio. No bajó tanto como lo hizo mi dignidad. Fuimos a la oficina y me encerré con él allí toda la mañana para repasar lo mismo que hice con Rowney el miércoles anterior.

—Despídala. Envíe la carta a Talento Humano hoy mismo —no hizo preguntas. Solo leyó el reporte que imprimí, el mismo que me pidió el viernes en la tarde y ya había compartido.

—El plan de progresión está en marcha. Apenas estamos empezando y creo que-

—No ha llegado al amarillo —me interrumpió —. No la necesitamos. Despídala antes de que lo haga yo mismo.

—Señor Donohoe, entiendo que considere que es lo mejor —no se estaba molestando en verme —. Sin embargo, nunca se llevó a cabo un plan de mejora con Evie. Puede desarrollar habilidades de ventas si se le guía correctamente.

—Hagámoslo con la excusa de reestructuración. No tiene ni un año, van a firmarlo así.

—¿Puedo gestionar a mi gente? —esa mirada tan distante que puse fue demoledora. Tener un Ctrl + Z en la vida real sería un buen agregado para la calidad de vida.

—Usted no sabe gestionar gente —dijo y siguió revisando los documentos como si yo no estuviera en la misma habitación —. De lo contrario, ella ya sabría vender o estaría afuera. ¿O me equivoco?

—Rowney se fue el viernes. No he tenido la oportunidad de trabajar con el equipo y tomar las riendas.

—¿Va a poner en riesgo su propio puesto por esta chica? —cambió de página —. Y Zac Murrily también está en amarillo.

—No fue su mejor mes.

—No fue el mejor mes de nadie, según veo.

—Ha habido cambios. Es normal que afecten a un equipo.

—En eso tiene razón —juntó las hojas que tenía y las acomodó como pudo antes de levantarse —. Está a prueba, Rachel, ¿sabía eso? No damos puestos a personas sin experiencia y los dejamos hacer lo que quieran. Tanto usted como ellos se tienen que alinear.

—Y lo haremos, pero necesitamos tiempo. ¿Alguna vez ha hablado con los vendedores?

—No tengo tiempo para esas cosas. No me interesa y tampoco es mi trabajo.

—Entonces deme la oportunidad de encargarme de eso. Ya vio el plan y le gustó. Ellos no saben mucho de lo que está pasando y ahora yo soy… ¿el puente?

—Hágalo si quiere. Solo recuerde que está a prueba.

—Lo voy a recordar —le dije con total seguridad. Por supuesto que era seguridad externa. Por dentro me quería morir.

Donohoe dejó la puerta abierta al salir y siguió derecho sin detenerse a saludar al equipo. Estaba segura de que no sabría decir quién de todos era Myles o Zac.

Connor: ¿Qué tal va tu primer día como jefa? 10:17 am.

Rachel: Podría ser peor. 11:37 am.

Rachel: Miento, no podría ser peor. 11:37 am.

Connor: Ahora tenemos eso en común. ¿Te parece si nos vemos luego? 11:38 am.

Rachel: Sí, me parece. Voy a necesitar algo fuerte hoy. Estás advertido. 11:39.

Connor: Perfecto. ¿En la misma cafetería o tienes un lugar más oscuro en mente? 11:40 am.

¿Oscuro? No era una mala idea. Al final del día, lo único que quería era estar con él y volver a probar sus labios. Aceptarlo solo hizo que fuera más fácil tolerar a Donohoe el resto del turno.

Mis reportes estaban mejorando. Ya no tardaba hora y media extrayendo la información y sentía el tiempo más holgado para hacer otras cosas. Pude ver cómo estaban yendo las cosas con Evie y trabajamos en una venta menor juntas que sirvió de demostración.

—¿Crees poder hacerlo? —le pregunté a Evie. Necesitaba que dijera que sí.

—Sí, voy a intentarlo —fue mejor que la última vez. Ella tomó nota de las cosas y las guardó en sus notas con negritas y mayúsculas —. Así no lo voy a olvidar.

—Por favor. Déjame saber si tienes dudas.

Los espías de Donohoe y él estuvieron lejos de mi oficina las siguientes horas. Llegaron por sus cosas a las 5 pm y salieron. Tan amables como en la mañana. Yo salí apenas después. La cafetería me estaba esperando.

No me fijé en la camisa que llevaba puesta Connor. El tiempo para prestarle atención a los detalles se quedó corto. Él me estaba esperando y fue como un imán que me arrastró hacia él. Estiró el cuello, yo me agaché para llegar a sus labios. Fue corto. No me molestó porque sabía que no sería el último de la noche.

—Hey, no esperaba eso —me dijo al parar —. Puedo acostumbrarme a que me saludes así siempre.




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