Tiemkush "Reino De Las Catacumbas"

El Peso De La Sombra

Epílogo

​El eco de las botas del príncipe Arkigum contra la piedra milenaria de Tiemkush resonaba con la pesadez de una verdad ineludible. En la fría intimidad del despacho real, el rey Kullum aguardaba con la mirada fija en el mapa del norte. Las brisas de las ciénagas no habían cedido sus secretos con facilidad; las criaturas demoníacas y la imponente presencia de Kratus, capitán de los legionarios de Palasor, habían dejado una advertencia que ningún estratega podía ignorar.

​No hubo necesidad de consejos prolongados ni de asambleas burocráticas; la decisión de la corona se cimentaba en la absoluta lealtad entre el monarca y su comandante.

​—No estamos solos en este mundo —reflexionó Kullum con cautela, evaluando el perfil tenebroso del reino vecino—. Esa oscuridad que se entrelaza bajo los manglares y la bruma nos demuestra que hay un poder organizado y hostil vigilando nuestros pasos.

​El rey apoyó ambas manos sobre la mesa de piedra, zanjando la cuestión con una visión de fría paciencia: la expedición había terminado sin bajas, pero la semilla del conflicto mayor ya estaba sembrada. En Tiemkush, las catacumbas guardaron silencio, sabiendo que el tiempo, tarde o temprano, dictaría el momento de volver a desafiar los límites del norte.




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