Tiempo para amar

Capitulo 6

—¿Cómo está tú madre? —pregunto Jake en el teléfono

—Bien, ella ya está mejor. Lo siento por irme anoche sin avisar

—No te preocupes, primero está tú familia amor, me avisas cuando tengas tiempo para vernos ¿Si?

—Si ya te aviso 

Sin más corte la llamada.

No podía seguir hablando con él, sentía como si lo estuviera engañando, porque anoche Adazel mezclo todo, tanto así que tuve que mentir a Jake inventando una excusa para irme de aquella cena sin ninguna explicación.

Pero desde que Adazel tomo de mi rostro y juntó nuestras miradas, volví a tener esa conexión por él, un sentimiento de tranquilidad. Era un momento donde estaba en medio de una cuerda, amor o lealtad son dos cosas que estaban en juego.

Y yo… solo era una chica inestable, que no había superado a su primer amor, y que ha estado llenando ese vacío con otra persona que había entregado todo por ella.

No quería lastimar a Jake, pero tampoco me quería lastimar a mi. No es que no sienta nada por Jake, porque en este tiempo a decir verdad me ha enseñado que se siente amar otra vez, volver a tener esa ilusión, ver el lado positivo a la vida, el me ha enseñado a no hundirme en el pasado.

Jamas lo podría amar tan intensamente como lo ame a Adazel pero el me ha demostrado que es un hombre de verdad, y que es tener a un hombre que sabe lo que quiere contigo.

Así que entre amor y lealtad, no habría que elegir algo, porque ninguno es una opción. Adazel es mi pasado y Jake mi presente.

El sonido de piedras rebotando en mi ventana me sacaron de mis pensamientos. Confundida me gire hacia esa dirección, me asomé y ahí estaba Adazel.

Abrí la ventana.

—Todavía tenemos pendiente una conversación

—Yo ya dije todo lo que tenía que decir

—Pues yo todavia no, asi que tu decides Aida; bajas tú o subo yo

—No tengo tiempo para tus tonterías Adazel ¡Vete ya!

—¿Lo de nosotros fue una tontería?

—¿Nosotros? Me estas jodiendo verdad? Adazel no puedes regresar como sin nada, fingiendo que no me dejaste esperándote en la laguna, estuve horas pensando que habia hecho algo mal, y estuve asi por meses. Sentía que yo era la culpable de todo, y no puedes volver diciendo que lo sientes, porque eso no hará que cambie nada. Cuando tú me dejaste rota, vino alguien y volvió a armar y sanar algo que él no rompió 

Se sintió tan bien soltar todo eso que tenía guardado, que no sabía si eran lágrimas de tristeza o lágrimas de satisfacción de por fin sacarse ese sentimiento del alma.

Y posteriormente cerré la ventana.

 




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