No sé cuántos días han pasado...
Ya es invierno y con ello se aproximan fechas especiales.
El frío cubría todo mi cuerpo, realmente hacía demasiado frío. Sentía como mis miembros inferiores se entumecían, por ende tenía que moverme para mantenerme en calor...
Se escuchaba el murmullo de las personas, la música. Uno de tus amigos se encontraba ahí, era agradable hablar con él, pero no tanto como contigo.
Perdida en mis pensamientos, era una locura el pensar en que pudiera verte por aquí...dejaba salir alguna que otra sonrisa, pero el pensamiento me carcomia.
¿Sería muy tonto de mi parte el pensar en ello? No lo sé.
Me sorprendió cuando vi de reojo a tu hermana....eso podría significar una sola cosa, tú en verdad podrías estar por aquí. Me deshice de esa idea de inmediato cuando recordé, que aún seguías en clase. Solté una pequeña risa.
Todo pareció ir muy lento...ahí estabas, simplemente tu espalda me hizo saber que de verdad eras tú.
No lograba reconocer lo que estaba sintiendo. Quería simplemente salir corriendo y darte un gran abrazo, confesarte que había sido todo un verdadero caos, y que, yo realmente te amaba. Pero otra parte me indicaba, que me quedara ahí parada sin hacer nada.
Comencé a sentir escalofríos cuando te vi acercarte, rápidamente me voltee y disimule el no haberte visto.
Tú hermana se acercó y la saludé e hiciste acto de presencia en mi campo de visión.
De verdad quería salir corriendo, todo estaba sobrepasando mis límites.
No podía ponerme a llorar como una pequeña, solo podía mantenerme callada y algo neutra.
Saludaste a todos, pensé que serías como él, pero no. Llegó mi turno, te di la mano. La miraste y la jalaste. me diste un abrazo. Tú tacto me hizo quemar, sentía tantas emociones que si no lograba controlarme, probablemente terminaría llorando.
¿Cómo es que todo había terminado?
Quise permanecer aún ahí, solo por unos segundos más...debía de ser cuidadosa, porque lo nuestro era secreto.
Te veía hablar con mi hermana, me intrigaba saber de que hablaban. Cuando tú hermana jalo a mi hermana para la pista de baile, yo me quedé en medio de ti y de tu amigo. Me debatía mentalmente en quien debería de mirar y hacerle plática. Opte por tu amigo, porque contigo no podía ni sostener la mirada.
"No sé bailar, me pongo muy tensa cuando me dan las vueltas" dije
"Yo tampoco, pero ya viste como te doy una señal de cuando te daré la vuelta"
Dijo
Y sorpresivamente tomaste mi mano, y nos fuiste alejando sigilosamente de tu amigo.
Dejaste mi mano en tu hombro y tu mano en mi cadera. Nada importaba, solo estábamos tú y yo.
Dos personas que se conocían, o creían conocerse; dos personas que disfrutaban de las charlas nocturnas; pero solo una de ellas estaba dispuesta a darlo todo. No te culpo. Mi amor por ti sobrepasó mis límites, algo que nunca me había pasado.
Quería mirar tus ojos, pero tenía miedo, ya que aquellos orbes color café, me hablaban y no quería nuevamente creer algo que tal vez ni existía.
Temblaba, no ponía atención a lo que decías, porque mi mente solo se mantenía en mostrarme momentos divertidos de las últimas ocasiones que nos vimos.
La primera vez que tomaste mi mano, nuestro primer beso, cuando me dijiste aquella palabra y la más especial, cuando yo te la dije con todo el amor del mundo.
Realmente quería dejarlo todo y demostrarles que eras tú, que eras aquella persona a la que quería, pero no era el momento y nunca lo será.
Te pise, me puse muy nerviosa y empecé a disculparme... Tú solo intentabas calmarme...
La hora de despedirnos...me hizo sentir un poco confusa, porque en toda la noche yo esperaba al menos que pudiéramos aclarar las cosas.
El sentimiento después de un rato se volvió enojo y tristeza. Me sentía lastimada porque, actuabas como si nada hubiese pasado. Mientras yo intentaba sobre llevar lo más discreto posible la situación.
Espere a que todos se despidieran para despedirme de ti.
Y te abrace por última vez, quería embriagarme en aquel aroma, en aquellos brazos que me brindaban calor. Era momento de partir y decir adiós para siempre. Porque sí, fue un comienzo algo caótico, pero creo que fue el comienzo más hermoso que pude haber tenido.
Te vi alejarte, tenía la esperanza de que mirarías hacia atrás, no lo hiciste. Entonces ahí decidí despedirme en silencio de ti.
Todas las cosas que me hiciste vivir poco más de un año, permanecerán por un periodo de tiempo indeterminado.
Y el sentimiento llamado amor tardará en irse. Te agradezco por enseñarme lo bien que siente el amar a una persona. Y te agradezco por saberme querer a tu manera...
Porque siempre habrá un tiempo para dejarte de amar...