Tiempo y masa 1

Capítulo 11

Los dos Giganotosaurus cayeron al suelo casi al mismo tiempo.

¡THOOOOM!

¡THOOOOM!

La montaña entera tembló.

Durante unos segundos no ocurrió nada.

Luego los dos dinosaurios quedaron inmóviles.

Inconscientes.

Había ganado.

Pero el precio había sido alto.

Caí de rodillas.

Me costaba respirar.

El brazo que había sido mordido me dolía.

Las piernas me temblaban.

Y la cabeza me daba vueltas.

—Lo... conseguí...

Apenas podía mantenerme en pie.

La energía rosa había desaparecido casi por completo.

Yai Rongar empezó a acercarse.

—No te muevas. Has forzado demasiado tu poder.

Pero entonces se escuchó un sonido.

Tap.

Tap.

Tap.

Alguien estaba caminando sobre las rocas.

Luego otro sonido.

Tap.

Tap.

Tap.

Dos personas aparecieron sobre un saliente de piedra.

Vestían ropas oscuras.

Llevaban máscaras que ocultaban sus rostros.

Y cada uno portaba varias estrellas ninja en el cinturón.

Los dos observaron a los dinosaurios derrotados.

Después me observaron a mí.

—Así que eres tú.

—El chico del tiempo.

Un escalofrío me recorrió la espalda.

Yai Rongar dio un paso al frente.

—Cazadores de la Sombra.

—Yai Rongar.

Uno de los ninjas hizo una pequeña reverencia burlona.

—Hace años que no nos veíamos.

—Largaos.

—No hemos venido a hablar contigo.

Los dos fijaron la vista en mí.

—Hemos venido por él.

Intenté ponerme en pie.

Me costó un mundo.

Pero lo conseguí.

—¿Quiénes sois?

—Los que terminarán lo que empezó en la selva.

El segundo ninja señaló mi ojo de madera.

—Deberías haber muerto aquel día.

Sentí cómo la rabia sustituía al cansancio.

—Pues aquí estoy.

Los dos intercambiaron una mirada.

Parecían divertidos.

—Bien.

—Eso lo hace más interesante.

Ambos desenvainaron unas espadas cortas.

Yai Rongar apoyó una mano sobre su bastón.

Pero los ninjas negaron con la cabeza.

—No, maestro.

—Esto es entre él y nosotros.

El anciano me miró.

Yo estaba agotado.

Magullado.

Y apenas podía mantenerme derecho.

Sin embargo, recordé los cuarenta días de entrenamiento.

La Cuesta Invertida.

Las caídas.

Las derrotas.

Los dinosaurios.

Y di un paso al frente.

Los dos ninjas sonrieron detrás de sus máscaras.

—Entonces escúchanos bien.

El primero apuntó su espada hacia mí.

—Si ganas, te diremos quién ordenó tu muerte.

El segundo hizo lo mismo.

—Si pierdes...

El viento recorrió la montaña.

—Tu historia termina aquí.

Y, por primera vez, la energía rosa volvió a aparecer alrededor de mis puños.

Aunque esta vez era más tenue.

Más inestable.

Como si estuviera evolucionando hacia algo nuevo.

Yai Rongar frunció el ceño.

—¿Qué está ocurriendo...?

Porque detrás de mí, durante una fracción de segundo, apareció una enorme silueta formada por energía rosa.

Una figura misteriosa que no parecía humana.

Y los dos ninjas, al verla, dejaron de sonreír.



#1603 en Otros
#74 en Aventura
#1193 en Fantasía
#672 en Personajes sobrenaturales

En el texto hay: aventura epica

Editado: 06.06.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.