Tiempo y masa 1

Capítulo 14

La noche siguiente comenzó la infiltración.

Llevaba un uniforme de ninja parecido al de mis nuevos aliados.

Con la capucha puesta y el parche oculto por las sombras, era difícil reconocerme.

La Torre del Vacío era aún más imponente de cerca.

Sus muros negros parecían absorber la luz de la luna.

—Recordad el plan —susurró Yai Rongar—. Entramos, buscamos información y salimos.

—Sin llamar la atención —añadió uno de los ninjas.

Todos asentimos.

Los primeros niveles resultaron extrañamente fáciles.

Demasiado fáciles.

Pasillos vacíos.

Guardias escasos.

Ni una sola alarma.

Eso me puso nervioso.

—No me gusta esto —murmuré.

—A mí tampoco —respondió uno de los ninjas.

Entonces llegamos a una sala llena de juguetes antiguos.

Muñecos.

Marionetas.

Peluches.

Decenas de ellos.

Todos inmóviles.

Todos observándonos.

—Esto es inquietante...

Y en ese instante se cerraron las puertas.

¡BOOM!

Uno de los peluches cayó de una estantería.

Era un oso de aspecto desgastado.

Pequeño.

Inofensivo.

O eso parecía.

De repente abrió unos ojos brillantes.

Una voz extraña resonó por la sala.

—Otro grupo de intrusos...

El oso empezó a crecer.

Y crecer.

Y crecer.

Hasta alcanzar el tamaño de un caballo.

—¡¿Qué clase de cosa es esa?!

Yai Rongar dio un paso atrás.

—Un alma vinculada a un juguete.

—¡Eso existe!

—Por desgracia, sí.

La criatura atacó con una velocidad increíble.

Intenté detener el tiempo.

Pero llegué tarde.

El oso me golpeó y salí despedido contra una pared.

Caí al suelo con fuerza.

Me costaba respirar.

Intenté levantarme.

Otro ataque me alcanzó.

Esta vez conseguí protegerme parcialmente, pero terminé con varias heridas serias y sin apenas fuerzas para seguir luchando.

—¡Martin! —gritó uno de los ninjas.

—Estoy bien... más o menos...

Mentí.

Claramente no estaba bien.

El oso avanzó.

Sus ojos brillaban cada vez más.

—Vuestras almas serán mías...

—Vale —dije incorporándome con esfuerzo—. Eso ha sonado muy mal.

La energía rosa empezó a aparecer alrededor de mis puños.

Débil.

Pero presente.

Yai Rongar golpeó el suelo con su bastón.

Uno de los ninjas lanzó una cadena.

El otro distrajo a la criatura desde un lateral.

Por primera vez estábamos luchando como un equipo.

El peluche quedó inmovilizado durante unos segundos.

Era la oportunidad que necesitábamos.

Detuve el tiempo.

El mundo se congeló.

Corrí alrededor de la criatura.

Preparé una cadena de golpes.

No tan potente como antes.

Pero suficiente.

Cuando el tiempo volvió a avanzar...

¡BOOM!

La energía acumulada impactó de golpe.

El oso retrocedió.

La cadena se tensó.

Yai Rongar utilizó su magia para retrasar ligeramente sus movimientos.

La criatura perdió el equilibrio.

Finalmente cayó al suelo.

Una luz salió de su interior.

El alma atrapada quedó libre.

Durante un instante apareció la figura transparente de un niño.

Sonrió.

Y desapareció en el aire.

La sala quedó en silencio.

Yo me desplomé sentado contra una pared.

Agotado.

Yai Rongar se acercó inmediatamente.

—No debiste forzarte tanto.

—Lo sé.

—Necesitas descanso.

—También lo sé.

Uno de los ninjas estaba registrando la habitación.

De repente encontró algo oculto bajo una estantería.

—Eh.

—Creo que deberíais ver esto.

Sacó un pequeño libro negro cubierto de polvo.

En la portada había un símbolo.

El mismo símbolo que aparecía en la nota que había amenazado mi vida.

Y debajo había unas palabras grabadas:

"Proyecto Ave del Tiempo."

Todos nos quedamos mirando el libro.

Yai Rongar parecía más preocupado que nunca.

—No puede ser...

Porque aquel libro parecía contener respuestas sobre mi poder... y quizá también sobre mis padres.



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En el texto hay: aventura epica

Editado: 06.06.2026

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