Tiempo y masa 2: La isla castigo y sus sirvientes

Capítulo 12

La montaña se estaba derrumbando.

Fragmentos de roca caían al vacío.

Ríos de energía astral escapaban de las grietas.

Y sobre nosotros...

Flotaba aquel gigantesco ojo amarillo.

Nadie habló.

Ni yo.

Ni Martín.

Ni siquiera Vhar-Kel.

El sirviente estaba arrodillado.

Malherido.

Temblando.

Como si también tuviera miedo.

Y entonces comprendí algo.

No le temía a Martín.

Le temía a aquello.

La enorme pupila amarilla giró lentamente.

Observándonos.

Y una voz resonó por todo el cielo.

No era un sonido normal.

Parecía surgir dentro de nuestras cabezas.

Dentro de nuestros recuerdos.

Dentro de nuestros miedos.

—Habéis derrotado a mi vigía.

Las nubes se oscurecieron.

—Interesante.

Martín apretó los puños.

—¿Quién eres?

Hubo un largo silencio.

Entonces la voz respondió.

—Los mortales me han dado muchos nombres.

El ojo brilló con más intensidad.

—Pero mi verdadero nombre...

La montaña tembló.

—...es NEXOR.

El nombre resonó por toda la región.

Nexor.

Cinco letras.

Antiguo.

Extraño.

Y, por alguna razón, sentí que no debería existir.

Vhar-Kel bajó la cabeza.

Como un siervo ante su rey.

—Nexor...

Murmuré.

La voz continuó.

—Fui creado cuando los dioses decidieron castigar la arrogancia de los pueblos antiguos.

Las nubes comenzaron a girar alrededor del ojo.

—Yo soy el final de los imperios.

—La caída de las civilizaciones.

—La sombra que sigue al exceso.

Sentí un escalofrío.

Martín dio un paso adelante.

—Entonces te derrotaremos.

Durante unos segundos hubo silencio.

Y después...

Nexor rio.

No una risa malvada.

Peor.

Una risa segura.

Como alguien que no podía perder.

—Todavía no comprendéis vuestra situación.

El ojo descendió ligeramente.

—Habéis vencido a Vhar-Kel.

La masa negra empezó a retirarse de su cuerpo.

—Pero era solamente uno.

Aparecieron dos símbolos luminosos en el cielo.

Uno azul.

Uno dorado.

—Aún quedan dos sirvientes en las Tierras del Aire.

El primer símbolo tomó forma.

Una figura cubierta por cristales flotantes.

AERION.

El segundo se materializó después.

Una enorme criatura alada envuelta en rayos dorados.

THARUK.

Los nombres resonaron por todo el valle.

—Cuando ellos caigan...

La voz de Nexor sonó más grave.

—Quizá merezcáis enfrentaros a mí.

El ojo empezó a desvanecerse.

Las nubes volvieron a cerrarse.

La montaña dejó de temblar.

Y antes de desaparecer por completo...

Nexor pronunció unas últimas palabras.

—Portador del Tiempo...

La mirada amarilla se fijó en Martín.

—Tus alas aún están dormidas.

El ojo desapareció.

Y el cielo volvió a la normalidad.

Durante varios segundos nadie habló.

Finalmente miré a Martín.

—Bueno...

—¿Qué?

—Acabamos de derrotar al más fácil.

Martín se quedó en silencio.

—Odio cuando tienes razón.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.