La enorme puerta blindada terminó de abrirse.
BOOOOOOOOM
El suelo vibró.
Las luces verdes parpadearon.
Y todos los científicos anfibios comenzaron a retroceder.
—¿Qué ocurre?
Preguntó Nira.
Nadie respondió.
Porque todos estaban mirando la oscuridad detrás de la puerta.
Algo enorme se movía allí dentro.
Un paso.
Otro.
Y otro más.
Cada uno hacía temblar el laboratorio entero.
Yo preparé los rayos en mis manos.
Nira agarró una barra metálica que había encontrado en el suelo.
Y entonces la criatura salió a la luz.
Nos quedamos congelados.
—No puede ser...
Se parecía a Martín.
Muchísimo.
Pero no era Martín.
Era una versión monstruosa de su forma de juguete.
Gigantesca.
Verde oscura.
Con placas de metal incrustadas en brazos y piernas.
Las mismas mandíbulas verticales.
Los mismos dientes afilados.
La misma silueta aterradora.
Pero vacía.
Sin expresión.
Sin personalidad.
Como una copia.
Como un experimento.
Uno de los científicos cayó de rodillas.
—El Proyecto M-0...
Otro empezó a temblar.
—No estaba terminado...
La criatura giró lentamente la cabeza.
Y nos observó.
Sus ojos brillaban con una luz verde enfermiza.
Nada que ver con la mirada de Martín.
Aquellos ojos parecían máquinas.
No una persona.
Una herramienta.
Un arma.
—¿Es un clon?
Preguntó Nira.
—Eso parece...
Entonces vimos algo escrito en una placa metálica de su pecho.
M-0
La criatura abrió sus enormes mandíbulas.
CRAAAAACK
Y emitió un rugido.
No un rugido animal.
Un rugido mecánico.
Distorsionado.
Como si varias voces estuvieran hablando a la vez.
Los cristales del laboratorio estallaron.
Las cápsulas comenzaron a romperse.
Y todos los científicos huyeron.
Uno de ellos gritó mientras corría.
—¡La muestra temporal es inestable!
—¡No puede controlarse!
—¡Corred!
La criatura dio un paso hacia nosotros.
Luego otro.
Y otro más.
Yo levanté una mano.
Los rayos azules comenzaron a acumularse.
—Espero que esta nueva habilidad funcione.
Nira tragó saliva.
—¿Y si no funciona?
Miré al monstruo verde de seis metros que se acercaba.
—Entonces improvisaremos.
M-0 volvió a rugir.
Y sus mandíbulas empezaron a llenarse de energía verde.
Como si estuviera cargando un ataque.
La temperatura del laboratorio aumentó.
Las luces explotaron.
Y una grieta verde apareció brevemente detrás del clon.
Una grieta muy parecida a las que había creado la magia temporal de Martín.
Pero corrupta.
Deforme.
Y totalmente fuera de control.
Entonces M-0 apuntó directamente hacia nosotros.
Y la energía de su boca alcanzó su máximo brillo.
Editado: 07.06.2026