—¡CORRE!
Ni Nira ni yo tuvimos que discutirlo.
Ni pensarlo.
Ni votarlo.
Simplemente corrimos.
Porque el Proyecto M-0 acababa de disparar un rayo verde que atravesó tres paredes de acero como si fueran papel.
—¡NO PIENSO LUCHAR CONTRA ESO!
Grité.
—¡POR UNA VEZ ESTOY DE ACUERDO!
Respondió Nira.
Atravesamos pasillos.
Laboratorios.
Puentes metálicos.
Y escaleras.
Detrás de nosotros seguían escuchándose los pasos de la criatura.
BOOM
BOOM
BOOM
Cada paso hacía temblar el complejo entero.
Llegamos a una gran sala llena de depósitos.
—Tengo una idea.
Dije.
—¿Es una buena idea?
—No.
—Perfecto.
Me escondí detrás de una enorme máquina.
Concentré la energía eléctrica en mis manos.
Y formé varias estrellas ninja hechas de rayos.
ZZZZZT
Las lancé todas a la vez.
Una.
Dos.
Tres.
Cuatro.
Cinco.
Volaron hacia M-0.
Directas a su cabeza.
Y entonces ocurrió algo imposible.
Las estrellas se detuvieron.
En el aire.
Completamente inmóviles.
A pocos metros de la criatura.
—¿Qué?
M-0 ni siquiera se había movido.
Las estrellas simplemente flotaban delante de él.
Como si el tiempo se hubiera congelado.
Mi sangre se heló.
—Oh, no.
Entonces comprendí.
La criatura poseía una versión de los poderes temporales de Martín.
Aunque fuera defectuosa.
Aunque fuera artificial.
Seguía siendo capaz de manipular el tiempo.
Y eso era una pésima noticia.
M-0 giró lentamente la cabeza hacia mi escondite.
Me había encontrado.
—¡STARIL!
Nira me agarró del brazo.
—¡AHORA!
Y volvimos a correr.
Esta vez aún más rápido.
Subimos por un túnel de mantenimiento.
Luego por una rampa.
Y finalmente alcanzamos la salida exterior.
La noche nos recibió.
El aire libre nunca había sido tan bonito.
Seguimos corriendo sin mirar atrás.
Hasta que llegamos a una montaña cercana.
Solo entonces nos detuvimos.
Yo estaba jadeando.
Nira también.
Pero entonces ella sonrió.
Una sonrisa muy sospechosa.
—¿Qué?
Pregunté.
—¿Recuerdas que me gusta llevar herramientas?
—Sí.
—Bueno...
Sacó un pequeño detonador.
Y pulsó el botón.
Hubo un segundo de silencio.
Y después...
BOOOOOOOOOOOOOOOOOOM
La montaña entera se iluminó.
Una gigantesca explosión surgió desde el laboratorio.
Columnas de fuego verde ascendieron al cielo.
Fragmentos de metal salieron despedidos.
Las ventanas explotaron.
Las torres colapsaron.
Y el complejo entero desapareció bajo una nube de humo.
Yo observé aquello con la boca abierta.
—¿Cuándo pusiste eso?
Nira sonrió.
—Mientras tú estabas siendo heroico.
—Eso no fue heroico.
—Pues mientras hacías lo que fuera eso.
Nos quedamos mirando el incendio.
Por primera vez desde que despertamos en las cápsulas...
Parecía que habíamos ganado.
Entonces algo emergió de la nube de humo.
Una silueta gigantesca.
Verde.
Cubierta de llamas.
Y caminando.
Hacia nosotros.
M-0 había sobrevivido.
Y parecía más enfadado que nunca.
Editado: 07.06.2026