Tras la derrota de Vhar-Kuast, las noticias se extendieron rápidamente por los pantanos.
Un sirviente había caído.
Y eso no ocurría todos los días.
Pero no podíamos quedarnos allí.
Todavía quedaba otro.
—Vhar-Shiul.
Dijo un anciano anfibio señalando un mapa.
Su dedo se detuvo sobre una región situada al oeste.
Una enorme extensión de llanuras.
Canales.
Molinos.
Y lagos.
—Las Tierras Nether.
—¿Nether?
Preguntó Nira.
—Un antiguo nombre.
Respondió el anciano.
—Significa tierras bajas.
M-0 permanecía sentado detrás de nosotros.
Sorprendentemente tranquilo.
De vez en cuando inclinaba la cabeza como si intentara entender las conversaciones.
Seguía dándome escalofríos.
Pero ya no parecía querer devorarnos.
Así que emprendimos el viaje.
Durante varios días cruzamos canales infinitos.
Praderas enormes.
Campos de flores.
Y algo empezó a llamar mi atención.
La hierba.
No era verde.
O al menos no completamente.
Tenía un extraño tono azul verdoso.
Como si estuviera iluminada desde dentro.
Por la noche era todavía más llamativo.
Las llanuras parecían océanos de estrellas.
—Es preciosa.
Murmuró Nira.
Yo asentí.
Por primera vez desde que habíamos llegado a la Isla Castigo...
Aquel lugar parecía pacífico.
Entonces vimos fuego.
Fuego azul.
A kilómetros de distancia.
Llamas enormes elevándose hacia el cielo.
—¿Un incendio?
Pregunté.
El guía anfibio que nos acompañaba negó con la cabeza.
—No.
—Eso es Vhar-Shiul.
Sentí un escalofrío.
—¿Qué tiene de especial?
El anciano tardó unos segundos en responder.
—Su fuego no quema.
Nira parpadeó.
—Eso no tiene sentido.
—Lo sé.
Seguimos avanzando.
Y cuanto más nos acercábamos...
Más extraño se volvía todo.
Árboles cubiertos por llamas azules.
Flores ardiendo.
Molinos envueltos en fuego.
Pero nada estaba destruido.
Nada estaba quemado.
Las llamas simplemente existían.
Como si formaran parte del paisaje.
—No me gusta esto.
Murmuré.
—A mí tampoco.
Dijo Nira.
M-0 emitió un pequeño gruñido.
Era la primera vez que parecía inquieto.
Y eso me preocupó todavía más.
Finalmente llegamos a una colina.
Desde allí vimos el centro de las Tierras Nether.
Y allí estaba.
Un enorme castillo azul.
Cubierto por llamas.
Cubierto por masa negra.
Y rodeado por campos infinitos de hierba azul verdosa.
Las llamas ascendían por sus torres como serpientes luminosas.
Y sobre la torre más alta...
Había una figura.
Inmóvil.
Observándonos.
Alta.
Delgada.
Cubierta por una armadura azul oscuro.
Y con dos enormes cuernos curvados.
Sus ojos brillaban como brasas azules.
—Vhar-Shiul.
Susurró el anciano.
En ese mismo instante...
La figura levantó una mano.
Y todas las llamas de la región se inclinaron hacia ella.
Como si la obedecieran.
Como si fueran soldados.
Nira tragó saliva.
Yo preparé mis rayos.
Y M-0 soltó un gruñido grave.
Porque acabábamos de encontrar al segundo sirviente.
Y él ya sabía que estábamos allí.
Editado: 07.06.2026