Tiempos Nuevos

AGRADECIMIENTO

Esta historia empezó hace casi 30 años en un cuaderno de la escuela. Eran escenas sueltas, diálogos a medias, nombres escritos al margen y ocurrencias anotadas rápido antes de que alguien me quitara la hoja o antes de que tocara volver a clase. En ese tiempo Bernabé apareció sin pedir permiso y se quedó ahí, esperando. Con los años el cuaderno terminó guardado, pero los personajes siguieron rondando, como si se negaran a quedarse quietos. Volver a escribirlos fue la forma de traerlos de vuelta y de dejar que la historia saliera por fin del papel viejo para llegar a otras manos.

Gracias por leer hasta el final y por quedarte en Bernabé cuando la cosa se puso rara, tensa, divertida o simplemente complicada. Bernabé es un lugar inventado, pero está hecho desde Ecuador y desde los Andes, con ese clima que cambia el día sin avisar, con caminos que suben y bajan, con familias que se conocen por apellido y con una manera muy nuestra de hablar en serio y al rato soltar una broma para no ahogarnos.

Gracias por acompañar a Rita Candelaria, por seguirle el paso aunque no siempre sea fácil entenderla. Gracias por la familia Chiriboga: Tomás y Victoria intentando sostener su casa, Ricardo guardándose demasiado, Benjamín sintiendo más de lo que dice. Gracias por Germán y Elvira Estrella, que llevan historia encima y aun así se quedan, mirando, cuidando, recordando. Gracias por Clara, que quiere hacer lo correcto y a veces se enreda sola con su propia lengua, y gracias por Sandra, que sabe cuándo hablar y cuándo no, y por eso provoca confianza y sospecha en la misma medida. Gracias por Javier, que entra en todo esto y termina siendo importante por lo que decide hacer cuando nadie tiene el panorama completo.

Y gracias, sobre todo, por la amistad, porque esta historia se sostiene ahí. En los amigos que acompañan, en los que no se sueltan aunque discutan, en los que se quedan cerca cuando lo más fácil sería apartarse. La amistad en Bernabé se ve en gestos, en silencios compartidos, en lealtades que se ponen a prueba, en verdades dichas tarde, en favores que no se cobran. También se ve en María y en Violeta, en todo lo que sienten y en cómo eso afecta sus decisiones, porque a veces la amistad se mezcla con cariño, con celos, con dudas y con miedo, y aun así sigue siendo un lugar seguro cuando todo lo demás se mueve.

Si al cerrar esta historia te quedaste con ganas de más, me alegra. Bernabé todavía tiene cosas por contar, hay personajes que no han terminado de decir lo suyo y hay caminos que no se han recorrido. Gracias por llevarte este pedazo de Ecuador imaginado y hacerlo tuyo con la lectura.

Gracias por estar aquí.
TIEMPOS NUEVOS




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