Eres un ovillo de luz que en mi pecho se anida,
con ese peso dulce que me ensancha el corazón;
seis meses de ser el centro y el norte de mi vida,
la rima más perfecta de toda mi canción.
Amo el modo en que tus dedos buscan mi mejilla,
como si mi rostro fuera tu mapa favorito;
ver cómo tu asombro en cada gesto brilla
y cómo cabe un cielo en tu abrazo pequeñito.
No hay nada más tierno que ese sueño que te vence
mientras te arrullo y el mundo deja de girar;
ese instante en que tu paz en mi alma se convence
de que no existe un sitio mejor donde estar.
Tus pies son dos promesas, tu risa es un tesoro,
y en el brillo de tus ojos veo mi mejor versión;
eres mi pequeño milagro, aquello que más adoro,
mi pedacito de vida, mi eterna bendición.