To love you

Capítulo 15: La fiesta II

Nick.

La cerveza se vertía por mi sistema, la sensación fría y fresca inundaba mi garganta. Yo ya tenía tiempo en esto y unas cuantas botellas no me hacían efecto para nada.

Me gustaba la cerveza, no era un borracho empedernido... solo que a veces me pasaba de copas, pero allí siempre estaban mis amigos para ayudarme a colocar mi freno. Estaba por la segunda botella y la verdad no me estaba divirtiendo, pero me alegraba que Sherman sí lo hiciera. Al parecer congenió con esa chica bajita que parecía muy tierna.

Jess estaba en la pista de baile y cuando ella se fue con el tipo, justo me entraron ganas de bailar, así que me dirigí en dirección de una chica que no había dejado de mirarme, era rubia, alta y esbelta; por lo menos pasaría un buen rato con ella.

La música estaba en su punto y la muchacha se movía muy bien, parecía que se me insinuaba con cada movimiento y hasta pensé que rozaba mi entrepierna a propósito, pero mi amiguito no tenía ganas de jugar esa noche. Así que me cansé de su sensual baile, ni yo sabía por qué, era una oportunidad de oro; sin embargo, preferí desperdiciarla. Al menos nos besamos un buen rato. Fui nuevamente al sillón, unos chicos lo ocupaban y como conocía a uno de ellos, fui y me les uní. Al poco rato Sherman vino y tomó asiento a mi lado.

— ¿Te divertiste? —Le pregunté.

— ¡Por supuesto! —Afirmó jovialmente.

— ¿Y por qué dejaste a la chica? —Repliqué.

— Ella ya tenía que irse, pero me dio su número...

— ¡Oh, vaya! ¡Hiciste un progreso, hombre! —Le felicité y le di un pequeño puñetín en el hombro, en broma por supuesto.

— ¿Y Jess? —Me preguntó— Ya son las doce y media, ¿acaso, no debía ir a su casa a esta hora?

— ¡Oh, mierda! ¡Qué rápido pasó la hora!

Busqué con mi mirada entre la muchedumbre de adolescente hormonales y localicé a Jess cerca del centro de la pista, estaba bailando con una chica y parecía divertirse. Tenía que ir a llamarla, pero no había problema con pasarnos una media hora más, su madre estaría molesta, pero sabía que se le iba a pasar rápido. Jess debía darse un respiro también.

— ¿Qué hay de bueno? —Pronunció una voz detrás de mí, Milton estaba allí, vestido completamente de negro. Apoyó sus brazos sobre el espaldar del sillón y se inclinó hasta llegar a la altura de mi cabeza— Siento la tardanza, pero mi motocicleta se averió, no fue nada grave, pero igual tuve que llevarla al doctor.

— Pensé que ya no vendrías; estábamos por irnos, se ha cumplido el toque de queda de Jess.

— Ya que la menciones, ¿Dónde está ella? —preguntó.

— Por allá —señaló Sherman—pero la pequeña bribona ya no estaba en el mismo lugar que antes ni con la misma persona. Ahora estaba bailando con un chico alto y rubio, la música era fuerte y sensual, así que sus movimientos dejaban mucho que desear. Yo ya había visto a Jess bailar así con Anthony, así que no estaba sorprendido como Milton y Sherman lo estaban.

— ¿Esa es Ginner? —Soltó con tono despectivo y se acomodó entre mí y Sherman.

— La misma que viste y calza. A Jess le encanta bailar y a veces se emociona mucho, como ahora —respondí dando un sorbo a mi cerveza.

— Parece una zorra —dijo Milton con total sinceridad.

— No digas eso —le reprochó Sherman.

No emití comentario alguno, porque eso tenía algo de cierto, Jess estaba muy desinhibida, demasiado para mi gusto; así que como su amigo tenía que ir a parar su espectáculo antes que el otro chico rubio induzca que ella quiere algo con él.

Justo iba a dejar mi botella en el suelo, cuando mi compañero que desde hacía un rato no dejaba de presionar su mandíbula ni disimular su mal humor, se levantó en dirección a la bailarina. Sherman y yo nos quedamos viendo cara a cara con sorpresa y a la expectativa de las acciones de Milton; hacía unos segundos los tres no éramos más que unas estatuas desparramadas sobre el sillón, pero ahora Milton estaba tomando las riendas de la acción al aproximarse a Jess e interponerse entre ella y el rubio.

A lo lejos, observé que Jess estaba desconcertada y el tipo rubio parecía a la ofensiva. No podía oírlos, pero por un momento Jess se puso delante de Milton como impidiendo que este se lance contra el rubio. De un momento a otro Milton levantó a Jess como un saco de papas y la trajo hasta nosotros.

— ¡W-u-o-u eso fue un rescate genial! —exclamé con asombro y diversión. Jess fue tirada hacia el sillón, justo entre nosotros.

— ¿Cuál rescate? —Reprochó ella y mirando a Milton con furia le dijo— ¡¿Qué rayos te pasa?! ¡¿Por qué hiciste eso?!

— Tu toque de queda ya se había cumplido —respondió él con los brazos cruzados.

— ¿Y no podías haberme dicho eso en vez de llamarme "loba caliente" y a Tom llamarlo "sucio perro"? —bufó y reprochó.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.