To love you

Capítulo 34: Amistad y verdad

Nick

Kent había regresado, así que por las tardes dejé de ir a casa de Jess, no quería hacerlo de verdad, quería pasar todo el tiempo a su lado. Lo necesitaba.

No estaba en lo correcto, lo sabía. Pero ya había ido muy lejos con estos sentimientos como para cortarlos; y no quería hacerlo tampoco. Estos meses me dieron a mí una esperanza, aunque era muy pequeña.

Mis sentimientos ya no los conocía solo yo. Maldije eso, nadie estaría cómodo sabiendo que la hermana del novio de la chica que te gusta los supiera. Pero Missi era una chica reservada y confiable, jamás hablaría sobre algo que no le concierne y además sabía de antemano que si Jess se enteraba de esto, ella estaría muy conmocionada. En primer lugar, porque yo era su mejor amigo y segundo, porque ella estaba enamorada de Milton.

— Otra vez la pastelera te está mirando —susurró pícaramente Jess.

— Ya ni disimula —agregó Sherman.

— Ya no le digan más pastelera —corregí a mis amigos—, su nombre es Brenda —señalé.

Jess me miró como el gato de Alicia en el país de las maravillas y yo sonreí ante su insinuación— Sabes que ella no me gusta —indiqué. Missi me miró con diversión.

— Pero podría gustarte —afirmó Jess—. Si se llegan a conocer y salen.

— No, no lo hará porque ella no me gusta —me gustas tú, pensé para mí mismo.

Desde la llamada de Milton, Jess estaba más aliviada y alegre, me encantaba verla así. Me había esforzado tanto por reanimarla durante estos meses y me frustré conmigo mismo por no conseguirlo, y me dio coraje que con una sola llamada de Milton, ella hubiese recobrado su sonrisa de un día para otro.

— Debes contenerte un poco más —me advirtió Missi. Jess y Sherman se habían ido a comprar el almuerzo para todos.

— Lo hago —afirmé.

— Entonces esfuérzate más —me dijo con su típica mirada de indiferencia—. Tus ojos brillan cuando la vez, no dejas de enredar tus brazos en ella y siempre quieres estar pegado como el moco a la nariz. Disculpa por hacer esa comparación —alegó—, es que estoy experimentando con esas cosas en bioquímica.

— No te preocupes —le dije riéndome por mencionar la palabra moco. Pero ella tenía razón, me estaba descontrolando y sin Milton aquí yo estaba a mis anchas.

— Tú tienes otra elección —aseguró Missi luego de unos segundos en silencio—. Confiésate y ve que pasa.

— ¡Estas bromeando! —exclamé alterado e quieto. Mi pulso se elevó y me sonrojé, lo peor fue que Jess ya se estaba acercando y no pude voltearla a ver por un rato.

No pude evitar pensar en eso. Me esforzaba por olvidar esa palaba, pero luego regresaba como por arte de magia: "Declárate"

¡No podía hacerlo!

¿Por qué no?

¿Qué pasaría si lo hago?

Pero Jess estaría triste porque hasta yo sabía la respuesta.

Pero mi terco corazón. ¡Terco!...

Muy en el fondo yo quería hacerlo y librarme de esto de una vez. Tal vez si escucho su "No" yo podría seguir, pero ¿qué pasaría con nuestra amistad?

No quería malograrla, jamás. Jess era mi mejor amiga y creo que así se debía quedar.

(...)

Milton

Anne y yo observábamos a Lucius y Mina pasear juntos. Ambos parecían conversar amenamente, Lucius era un tipo que hacía agradable cualquier situación, era su talento, él tenía un gran carisma. Era bueno que mis "citas" con Anne fueran más informales.

— No se ve muy cómodo —murmuró Anne—, mira su expresión cuando mira hacia el costado, se ve cansado y aburrido.

Yo realmente no lo noté, y eso que se suponía que yo debía conocerlo mejor por ser su hermano.

— Yo se lo dije, que se niegue a verla, pero él quiso seguir —comenté.

— Él no puede negarse según me dijo... Además siempre menciona que no le importa con quien se case, con tal que sea bonita y Mina lo es.

— Lo sé —afirmé—, es un idiota. Luego le pasará.

— Yo le dije nuevamente a mi tío que no me comprometería contigo, que solo vengo aquí porque eres mi amigo. Él solo sonríe y asiente, piensa que con las visitas nos enamoraremos —ella se carcajeó ante la idea. Siempre fue muy sincera con sus sentimientos. Yo torcí una sonrisa—. No te lo quería decir, pero odio ver a tu hermano así.

Volteé a verla, fijamente y con seriedad— ¿De qué se trata?

— Lucius me contó que él acordó con tu padre que te dejaría ir a cambio que él asegure su matrimonio con Mina.

— Me imaginaba algo así —confesé—. Por ello Frank no menciona nada de comprometernos, a pesar que acuerda nuestras citas. ¿Y por qué el empeño por esa tal Mina? ¿Qué necesidad de que se comprometa a esta edad?




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